Tipo de apego en la infancia y calidad de nuestras relaciones adultas. (3 de 5)

El tipo de apego que desarrollemos con nuestros padres en la infancia afecta a todas las relaciones que tengamos en nuestra vida, por tanto, a nuestra calidad de vida de adulto.

El tipo de apego que nuestros hijos desarrollen con nosotros está, irremediablemente, influido por nuestra propia relación de apego con nuestros padres.

Resultado de imagen de adulto felizUna familia es funcional cuando existe apego seguro, que es la semilla imprescindible para que las relaciones crezcan en intimidad  en la relación con los otros, e independencia – en la relación con uno mismo.

Si la relación que tenemos es de apego seguro, ésta será la que fluya de forma natural, y probablemente será el tipo de apego que nuestros hijos tendrán con nosotros. Nuestros hijos tendrán apego seguro, porque “las repetidas” experiencias con nosotros le hacen confiar en que son atendidos, comprendidos, respetados. De forma natural se comportarán bien  por gratitud y amor hacia nosotros.

Reacción del niño pequeño ante la separación con el progenitor, y su posterior reencuentro, cuando el apego es seguro: Tan pronto entra en la habitación, el niño busca el consuelo, el abrazo, ser cogido, y tan pronto lo recibe se calma, y sigue con su actividad de exploración del entorno acompañado por el progenitor.

El niño con apego seguro desarrollará cualidades interpersonales como confianza en sí mismo, habilidades sociales, sana autoestima y la habilidad de explorar el entorno de forma competente lo que a su vez permite fomentar relaciones interpersonales  mutuamente agradables y gratificantes. Confía en los padres y esto lo extrapola al exterior, considerando a los demás bien intencionados, de buen corazón. Orientado interpersonalmente. Desea relaciones de intimidad. Busca encontrar un equilibrio entre cercanía y autonomía. Reconoce su dolor e intenta modularlo de forma constructiva.

El niño con apego seguro siente que sus padres son cálidos y afectuosos.

El niño con apego seguro desarrolla la habilidad de comprender sus propios estados mentales y los de los demás. Y, esto es básico a la hora de poder desarrollar la capacidad de regular las emociones, controlar impulsos, self-awareness – la consciencia de uno mismo,y  la empatía.

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Si el que tenemos es inseguro evitador – avoidant, hemos vivido un desierto emocional, y esto es lo que fluirá de forma natural, pues no habremos podido desarrollar nuestra capacidad emocional, nuestra empatía, y no seremos capaces de dar el calor emocional que necesita el bebé para su desarrollo. El bebé llora, y llora, y nadie le escucha, nadie le atiende, a nadie le importa su bienestar, sentimientos o necesidades. El progenitor piensa que la vida es dura, que tiene que aprender resiliencia, a enfrentarse y que, por tanto, cuanto antes aprenda mejor. El niño aprende a desconectarse del corazón, probablemente bloqueará los recuerdos dolorosos, teniendo pocos recuerdos de la infancia, (aunque dirá que tuvo una infancia feliz, pero al preguntarle resulta que no hay recuerdos que lo respalden) desarrollará indiferencia hacia los padres, su mundo emotivo permanece sin desarrollar, sin sentir empatía o conexión con el otro.

Reacción del niño pequeño ante la separación con el progenitor, y su posterior reencuentro, cuando el apego es evitador: Tan pronto entra en la habitación, el niño muestra indiferencia, puede ni siquiera mirar al progenitor.

El niño desarrolla la estrategia de minimizar la necesidad del progenitor, porque pone énfasis en su poder e independencia. Y esto lo extrapola en las relaciones con los demás, siendo agresivo y rechazando a los demás. Será asertivo y controlador. Sutilmente, minimiza las oportunidades de interacción. Tiene miedo de apegarse, lo evita. Normalmente externaliza su dolor. Maneja su estrés controlando la ira y las expresiones emocionales, y reprime la apertura de su intimidad, no la comparte. Duda de la honestidad  e integridad de los padres, y en consecuencia, de los demás. Desconfía de las intenciones de los demás. Por eso, ellos mismos se convierten con el tiempo en mentirosos patológicos. Limita la intimidad para satisfacer la desproporcionada necesidad de independencia. Tiene falta de confianza en situaciones sociales. No está orientado interpersonalmente.

El niño con apego inseguro evitador considera que su madre es fría y  que le rechaza.

La frialdad emocional, la falta de conexión con el corazón, la falta de empatía, es una combinación de Nurture & Nature, de naturaleza y de crianza, de temperamento innato y de suerte en los afectos en la infancia.

En este tipo de apego, el niño no tendrá los recursos necesarios para desarrollar relaciones funcionales. No podrá disfrutar de intimidad relación con los otros, solo tendrá recursos para  independencia –  relación con uno mismo. Se convertirá en un adulto que pondrá toda su energía en el achievement – éxito de su vida laboral. Esto nos da una idea de que el éxito en el mundo laboral, puede estar repleto de personas con este tipo de apego, que tienen bloqueado el acceso a la empatía.

Este tipo de apego es la semilla del narcisista perverso.

En el extremo, el apego inseguro evitador provocará que el niño al llegar a la edad adulta sea un padre negligente por estar ausente, centrado en su carrera profesional, en su independencia, probablemente, con éxito profesional y altos ingresos, con mínima capacidad para la intimidad, y reducidas habilidades parentales, por tanto, con apenas vínculos emocionales con los hijos. Padres que con frecuencia, usarán SAP en los tribunales. Siendo el entorno familiar de origen de frialdad emocional, los hijos, probablemente, también rechacen el entorno paterno por esta razón. Padres que al no ser conscientes de sus problemas para cultivar la intimidad y la sinceridad, probablemente, cargarán a su pareja con prácticamente todas las responsabilidades de cuidar – trabajo no remunerado, abusarán económicamente, controlando todas las finanzas, incluso considerarán a dichas actividades de cuidado, despectivamente, como “ser una mantenida”.

Resultado de imagen de apego inseguro dibujoSi nuestra relación de apego es insegura ambivalente, y somos personas miedosas, e inseguras, resultado de haber tenido un padre autoritario, que usa la violencia, el poder, el castigo, la imposición, inhibe la espontaneidad y el diálogo, no habremos podido desarrollar confianza en nosotros mismos, en la vida, nuestra autoestima estará afectada, sentiremos angustia al oír el llanto del niño, y seremos inseguros en nuestro trato con él. Ello provocará que a veces atinemos, y a veces, no. El niño tendrá rabietas, ha de llorar mucho para que le hagan caso, siente rabia por no ser comprendido, no se calma con facilidad.
Siente angustia, desconfianza, inseguridad, ansiedad.

Reacción del niño pequeño ante la separación con el progenitor, y su posterior reencuentro, cuando el apego es ambivalente: Tan pronto entra en la habitación, el niño busca el consuelo, el abrazo, ser cogido, y sigue llorando, no se calma, cuando es cogido por el progenitor, está enfadado, nada le convence, tiene ira, desconsuelo.

En este tipo de apego, el niño no tendrá los recursos necesarios para desarrollar relaciones funcionales. No podrá disfrutar de intimidad  relación con los otros, ni tampoco independencia – relación con uno mismo, porque la estrategia que elige el niño es maximizar la dependencia, y esto es lo que hará con los demás, no siendo líder sino seguidor, buscando relaciones positivas desde la inhibición, y la ansiedad, provocando ser rechazado. Idealiza a los demás, y se siente después defraudado una y otra vez, lo que fomenta su inseguridad. Dirige su dolor hacia sí mismo, internalizándolo. Maximiza los problemas, tiene hambre de intimidad, desea intimidad extrema.  Con el fin de ser aceptado, es excesivamente complaciente. Es emocional en la expresión de la preocupación, el estrés, y la ira.

El niño con apego inseguro ambivalente considera que su padre es injusto.

El apego evitador y el ambivalente, con frecuencia se ven atraídos entre sí, pues, son dos polos opuestos. El ambivalente percibe en el evitador la seguridad de la que él carece, y el evitador, percibe la calidez en el ambivalente de la que él carece. Son relaciones potencialmente conflictivas, pues, la seguridad del evitador es en realidad agresividad y rechazo, por tanto, fuente de más inseguridad, y la calidez del ambivalente, a la larga es opresiva para el miedoso de intimidad, que huye hacia su independencia, creando más hambre de intimidad, e infinito desasosiego. Además, el ambivalente ante el dominio y miedo al rechazo y agresividad evitadora, se ve irremediablemente conducido a la posición de víctima y/o victimario.

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Si el tipo de apego es Desorganizado, el niño tiene miedo, al padre o madre. La mente se fragmenta, afectando física y emocionalmente al niño, a su desarrollo en todas las facetas, y afectando, empequeñeciendo su vida de adulto. Recordemos que los dictadores de la historia, fueron niños maltratados de infancias horribles plagadas de violencia e infelicidad. El niño absolutamente dependiente del adulto para su supervivencia, no puede recurrir a él porque es foco de terror. El niño se ve privado de infancia.

Reacción del niño pequeño ante la separación con el progenitor, y su posterior reencuentro, cuando el apego es desorganizado: Tan pronto entra en la habitación, el niño se puede quedar bloqueado, evitar la mirada, oscilar entre acercarse o no. Tendrá una mezcla de sentimientos, miedo, decepción, rabia.

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El padre o madre es foco de terror, por adicción, por violencia contra la madre, por abuso sexual infantil.

El apego desorganizado es el germen de la violencia, la crueldad, la agresividad, la intolerancia.

Gran parte de la población reclusa tiene este tipo de apego.

Con frecuencia, este tipo de apego es la causa de que se desarrolle el trastorno borderline, caracterizado por la inestabilidad emocional e interpersonal,  ausencia de empatía,   identidad difusa, resultando en un grave deterioro en la capacidad de leer los estados mentales de los demás. La mayor parte de las personas con este trastorno tienen una historia de abusos físicos o sexuales, un proceso traumático antes de los 7 años, una separación prolongada del cuidador primario o estando éste presente, sin embargo, sufrir negligencia emocional.

Estos niños externalizan su dolor, proyectándolo fuera, son asertivos y controladores.

Muestran con el progenitor Rol reversal – actúan como si ellos fueran el padre controlando, rechazando, humillando, o por el contrario siendo excesivamente cuidador del progenitor, siendo falsamente positivo.

De manera que, el padre de apego inseguro evitador – narcisista perverso que se sirve de la estrategia SAP en los juzgados de todo occidente, está creando una generación de niños potencialmente con  apego desorganizado hacia el hombre violento. Y, aquellos a los que se aplica la terapia de la amenaza, pueden ver dañados totalmente la relación de apego con la madre, pues no entienden, que ella no pueda defenderles. Claro que la estrategia SAP, de desprestigiar el rol materno, de devaluarlo, de minimizar el arte de cuidar, se realiza con la complicidad de un narcisismo perverso social de multitud de profesionales del ámbito judicial, político y psicológico.

La violencia patriarcal, el patrismo, la autoridad del macho violento, es responsable en gran medida de que la sociedad no tenga apego seguroy, en consecuencia, de la crueldad, desigualdad y violencia del mundo en que vivimos, en la medida que causa que los niños desarrollen apego desorganizado y/o ambivalente.

No puedo evitar preguntarme, cómo es que el Interés superior del menor no es garantizar el desarrollo de una sociedad de apego seguro, teniendo en cuenta, el descomunal coste social que tiene el desarrollar un apego inseguro y/o desorganizado. Y, mi reflexión me lleva a que al orden patriarcal capitalista, no le interesa la salud mental, la bondad de la humanidad, porque necesita por un lado personas de apego inseguro evitador desconectadas del corazón, que solo produzcan,  y por otro lado, apego inseguro ambivalente, que obedezcan sumisas al tirano en la intimidad del hogar, o en el ámbito público. Y para resolver lo que se sale de estos límites, que se desvía hacia el apego  desorganizado… tiene cárceles, sistemas judiciales, y leyes opresivas. Supongo que por eso,  cuando se habla de violencia de género solo se habla de la violencia extrema, de la punta del iceberg.

Madres frías que rechazan, + padres autoritarios, injustos… el tandem patriarcal perfecto que garantiza que el individuo esté al servicio de la economía, en lugar de la economía al servicio del individuo.

 


Fuentes:

Handbook of Attachment. Theory, Research and Clinical Applications. Cassidy & Shaver

Parenting from the inside out. Daniel J. Siegel & Mary Hartzell

Carlos González: “El niño que se queda con la madre es más feliz”

 


Teoría del apego: Introducción (1 de 5)

¿Es posible desarrollar apego seguro en el orden patriarcal? (2 de 5)

La relación de apego y la violencia patriarcal contra las mujeres. (4 de 5)

Madre ambivalente – padre evitador: Desmontando mitos. (5 – 5)