Tengo la sensación de que Internet se apaga poco a poco.

Llevo tiempo sintiendo que Internet se apaga o al menos la filosofía que inspiró su nacimiento. Tengo la sensación de que al principio cualquiera podía abrir su página con cierta intimidad y participar. Los precios de los dominios eran accesibles. Había un equilibrio entre dar y recibir. La información dejaba de estar confinada y crecía alegremente; información de periódicos, revistas y de páginas web de todas partes. Uno podía contactar a personas de otras partes del mundo y ser contactada por ellos. Hacer cursos y recibirlos. Ver películas que de otra manera estaban perdidas sin que nadie disfrutara de ellas o escuchar música.

Las cosas han ido cambiando lentamente y en los últimos meses alarmantemente.

Ahora los precios de los dominios no son tan accesibles. Pero además, hay costes adicionales por todo. Ahora las páginas tienen que tener no sé qué certificado de que es un sitio seguro. Y, además, uno puede tener inspecciones. Y, además, registrarse con lo que se pierde el anonimato. Y, pueden cerrarla, tan cual, si no es grata para Big Brother. Todo esto evoluciona de una manera tal que con el tiempo, Internet será solo un escaparate del capital. Si uno no puede asumir el coste de toda la infraestructura que las nuevas leyes imponen para cumplir con ellas, pues tendrá que cerrar. Las implicaciones de esto son alarmantes, pues ya, uno no podrá tener una página solo por el placer de compartir. Y, además, desde el punto de vista laboral, en el que asistimos a una crisis civilizatoria, ecológica y de reproducción, las nuevas leyes, los nuevos controles, hacen que los pequeños autónomos no puedan aguantar el chaparrón y tampoco acceder al mercado laboral por edad, por formación o por incompatibilidad entre capital y vida.

Y, esto no es todo. Luego están las redes sociales que con sus rastreadores, cookies y demás invaden nuestra intimidad, hasta tal punto que rara es la web que no los tiene. Bien porque su razón de ser es vender, bien porque no puede sobrevivir sin publicidad y por tanto o vive así contaminada o cierra.

Y, a esto añadimos, a los hackers. Ahora todos somos candidatos de ser espiados, de que te roben los archivos, las credenciales bancarias, los mails, que usen tu tarjeta o que suplanten tu identidad. De manera que rara es la persona con la que charlo que no me cuenta alguna experiencia negativa como que han usado su DNI para algo ilegal, o han encontrado cargos en su tarjeta que no han hecho o comprado por Internet algo que nunca llegó o que sus informáticos les avisen todo el tiempo del riesgo de mails contaminados de spywares.

Hace unos años, dejé de entrar en Facebook cuando las condiciones no me permitieron seguir con mi anonimato. Ello tuvo un coste en las visitas del Blog. Abrí el Blog para compartir. Y, el Blog ha seguido vivo porque mientras que tenga visitas, hay alguien en algún lugar que está interesado en lo que escribo. Sin embargo, coincidiendo con el fin del confinamiento, me decidí a quitar todas las imágenes del Blog, porque ya no sé qué imágenes son libres y cuales tienen derechos de autor. De modo que la alternativa es pagar en webs de fotos y no me es posible. De modo que, sin todos los certificados, mi Web, que por cierto, no tiene rastreadores, aparecerá como no segura, las imágenes que daban alegría al texto, no están y además cada vez hay más miedo de navegar por Internet. Tanto es así que cada vez hay más gente que no navega por el pc sino por el móvil, o que usa un pc viejo solo para navegar para evitar problemas.

Bien, todo esto para decir que las visitas han ido bajando tanto que en el último mes, algún día, incluso, no ha habido visitas. Lo cual nunca había pasado desde que abrí el Blog. No sé si esto será temporal o definitivo. Iré viendo. Si es definitivo, no renovaré el dominio al vencimiento y si me es posible, intentaré recoger los artículos en otro libro, por si algún lector estuviera interesado.

Mientras tanto seguimos viaje.


 

I have the feeling that the Internet is waning little by little.

I’ve been feeling lately that the Internet is waning, or at least the philosophy that inspired its birth. I have the feeling that at first anyone could open a website with some intimacy and participate. Domain prices were accessible. There was a balance between giving and receiving. The information was no longer confined and it grew cheerfully; information from newspapers, magazines and websites everywhere. One could contact people from other parts of the world and be contacted by them. Take courses and receive them. Watch movies that were otherwise lost without anyone enjoying them or listening to music.

Things have been changing slowly and in recent months alarmingly.

Domain pricing is now not as affordable. But there are also additional costs for everything. Now the websites have to have a certificate that confirms it is a secure site. And besides, one can have inspections. And, in addition, has to be registered with what one loses anonymity. And, your website can be closed, just like that, if it’s not nice for Big Brother. All this evolves in such a way that over time, the Internet will be just a showcase of capital. If one cannot bear the cost of the entire infrastructure that the new laws impose to comply with them, then one will have to close. The implications of this are alarming, because now, one will not be able to have a website just for the pleasure of sharing. Moreover, from the employment point of view, in which we witness a civilizational, ecological and reproductive crisis, the new laws, the new controls mean that small self-employed people cannot take the heat; neither access the labor market due to age, lack of training or incompatibility between capital and life.

And, this isn’t all. Then there are the social networks that with their trackers, cookies invade our privacy, to such an extent that rare is the website that does not have them. This is so, either because their raison d’être is to sell, or because the owner of the website can’t survive without advertising and therefore unless its web lives like this, contaminated, it has to be closed.

And, to that we add, the hackers. Now we are all candidates to be spied for, to have our pc files, bank credentials, mails, stolen, our credit card used or being impersonated. So it is rare the person with which I chat that has not had a negative experience such as having their ID being used fraudulently for something illegal, or have found charges on their credit card that he/she has not made or purchased online something that never arrived or that their computer scientists warn them all the time about the risk of contaminated mails containing spywares.

A few years ago, I stopped using Facebook when its conditions didn’t allow me to continue with my anonymity. This came at a cost in the Blog visits. I opened the Blog to share. And, the Blog has stayed alive because while I have visitors, there’s someone somewhere who’s interested in what I write. However, coinciding with the end of confinement, I decided to remove all the pictures from the Blog, because I no longer know which are free and which are copyrighted. So the alternative is to pay on photo websites and I can’t afford it. So, without all the certificates required, my website, which by the way has no trackers, will appear as unsafe. The pictures that gave joy to the text are no longer there and also increasingly people are afraid to browse the Internet. This is so to the point that more and more people are no longer browsing from their pc but just on their mobile or even use an old pc just to browse to avoid problems.

Well, all this to say that the visits have been going down so much that in the last month, even, some days there have been no visitors, which has never happened since I opened the Blog. I don’t know if this will be temporal or definitive. I’ll observe how things turn up. If it is final, I will not renew the domain upon expiration and if possible, I will try to collect the articles in another book, in case any reader is interested.

Until that day we’re still on the road.