Susana Guerrero.

Quería dedicar esta entrada a una madre coraje, Susana Guerrero. En las últimas semanas, he leído muchos artículos, visto entrevistas en los medios, y leído los muchísimos escritos de Susana publicados en Facebook en su desesperada lucha por proteger a su hija Nayara.

Su historia personal es verdaderamente sobrecogedora, indignante, tristísima. Susana es una mujer jovencísima, que no tuvo suerte en los afectos en la infancia, condición necesaria para poder desarrollar alas fuertes para poder volar y tener una vida adulta rica y feliz. Empezó su vida en una familia disfuncional, donde la pequeña Susana debió sentir mucho frío, miedo, rabia, por no poder tener el amor y la seguridad que cada niño del mundo debiera tener. Su alma valiente desde temprana edad se rebeló contra esta injusticia que le tocó vivir, y en su imponente deseo vital de sobrevivir a su suerte, huye desesperada, sola, vulnerable, y cae en las redes de un hombre desalmado que abusó de su soledad, de su inocencia, de su hambre de calor humano y le rompió la vida, haciéndola madre a los diecisiete, cuando todavía era una niña con el cuerpo a medio hacer, cuando debía estar estudiando para su futuro, bailando, riendo, soñando, viajando, disfrutando de su adolescencia, llenando su cajita de recuerdos de luz tan necesaria para poder sobrellevar la dureza de la vida de adulto en un mundo tan adverso, tan falto de compasión, de dulzura, de armonía, de tolerancia, de libertad, y sobre todo, de paz.

Susana se encuentra con una bebé tan vulnerable como ella, tan indefensa, y vivido lo vivido, decide dar a su niñita todo lo que ella echó en falta, todo el amor, la alegría, la compañía, la ternura, la comprensión que ella no pudo tener. Y… todo ese imponente amor que ha dado a su pequeña, se ve en la naturalidad y espontaneidad con la que su niña le abraza en las muchísimas fotos que he podido ver en las últimas semanas. Para Nayara su madre es su castillo, que le protege de los desalmados, es para ella, una guerrera implacable, que con su corazón bravo y limpio, con su coraje, saca su espada ante la injusticia, la política, el patriarcado, cual amazona y hasta el último aliento, ella sabe que luchará sin descanso, sin bajar la guardia, hasta que ambas puedan llegar a un buen puerto y descansar a salvo.

Mientras, el hombre desalmado, sin escrúpulos, con el apoyo de la sociedad patriarcal, de la psicología negra patriarcal sapera, de los jueces patriarcales, ataca con toda impunidad a esta mujer, para arrancarla de sus brazos, a la niña que engendró abusando de una menor, acto por el que fue condenado. Y, la justicia, ciega y sorda a este acto pederasta, y con una acusación de abuso a su hija también le concede la custodia.

Hoy Susana ha salido a la calle,  en Madrid, al abrigo de muchas mujeres, para gritar bien alto que los niños tienen el derecho a vivir en paz, libre de violencia y abuso, una vida digna, y plena.

Como Susana, está María José Carrascosa y María Salmerón, y también, están todas las cientos, miles de mujeres en Argentina, Brasil, Italia, Méjico, en USA, en todos y cada uno de los países occidentales donde SAP arrasa con toda impunidad, mujeres que no salen en los medios, que bajo seudónimo, comparten sus historias de dolor, frustración, y pena siempre con un miedo atroz al maltratador, y al apoyo que le da la justicia patriarcal que no cree a las mujeres que han sufrido violencia de género.

El Congreso de León de SAP organizado por SOS papá se tambalea, la juez de Gijón que es el terror de las mujeres maltratadas ha sido acusada de misoginia, el congreso de custodia compartida de Alicante, SAP encubierto no se celebrará en el centro público por las protestas contra el ponente psicólogo condenado por maltrato.

El rostro de Susana, muestra el cansancio de su lucha, pero cual leona, luchará con toda su alma por proteger a su hija como nadie la protegió a ella, ni su madre, ni su padre, ni el Estado, ni los jueces. Su lucha abre puertas a otras mujeres, que como ella están atrapadas en la violencia institucional.

Por esta mujer tan joven, por la belleza de su lucha de hembra mamífera, por su honor, por la justicia, por la paz, la libertad, y el triunfo de su gigantesco amor hacia su pequeña, Nayara.