“Sufragistas” ayer = La marcha del 7 N, hoy.

La película transcurre en torno al 1912, y sin embargo…parece tan actual en muchos aspectos.

Es como si hubiéramos cambiado de estilo de ropas, los coches, la tecnología pero en lo fundamental, la estructura patriarcal siguiera bien intacta, aunque tengamos el derecho al voto. En realidad, supongo que el patriarcado fue enormemente consciente que dar el voto a la mujer no cambiaría sustancialmente dicha estructura social, que otorgando el voto a la mujer, era como dar un caramelito a un niño mimado, y que en lo fundamental, no iba a haber perturbación del orden establecido y que siendo condescendientes con las sufragistas implicaría el final de las reivindicaciones y la lucha, y así fue, pues el movimiento feminista se disolvió en 1930, en el Reino Unido.

Fue una concesión, que si vamos a lo más hondo…no implicó la liberalización de la mujer.

Por ejemplo, llama la atención momentos de la película que siguen ocurriendo hoy.

  • Los jueces escuchan a Watts hablar de su vida en la lavandería,  y la escuchan aparentemente con empatía y, sin embargo, la ignoran. Sigue ocurriendo en los juzgados cuando sale a relucir el abuso, o cuando los niños y adolescentes no quieren relacionarse con el padre violento, ausente, negligente, autoritario, y los jueces les dan un caramelito, y luego otorgan custodia compartida, o imponen régimen de visitas, o quitan la custodia a la madre.
  • Existía la diferencia salarial entre hombre y mujer, aun cuando es mucho más dura la tarea de las mujeres (quemaduras, vapores tóxicos, etc.) diferencia salarial que persiste hoy.
  • El marido de Watts da el niño en adopción. Hoy luchan por la custodia para que los hijos sean cuidados por la abuela o por la nueva cónyuge.
  • Las labores de la casa las hace ella, incluso cuando llega a la casa más tarde que el marido.
  • La mujer entrega el dinero al hombre, que es quien guarda los ingresos.
  • El hijo,  pertenece al padre…parecido a la situación de SAP, en que se echa del hogar a la mujer, el hombre se queda con el dinero, y la casa, y los hijos, y la mujer lo pierde todo.
  • La relación de apego segura la tiene el niño con la madre.
  • Las mujeres somos insignificantes, parece que no le importamos a nadie, no hay nada más que ver los programas electorales. El artículo Las maltratadas silenciosas: un 13% de las muertas por violencia machista tienen más de 65 años, revela una situación que se ve en la película que deriva de la dependencia económica. Nos engañamos si pensamos que la situación es muy diferente hoy, solo es superficialmente diferente. 

“la dependencia económica, coinciden las expertas, es otro de los obstáculos para que estas mujeres denuncien a sus maridos. Cuidaron de sus hijos, de sus casas, de sus padres, de sus suegros. Trabajaron de sol a sol pero nunca cotizaron. No tienen, por tanto, una pensión que les dé libertad. Es precisamente su dependencia económica la que lleva a sus hijos e hijas a no querer (o no poder) hacerse cargo de ellas cuando deciden dar el paso. “

  • El Síndrome de Estocolmo Social, que no las apoya, o el oprimido que es cómplice del opresor y por eso, persiste, la esclavitud, el hombre y mujer corriente, al que la sociedad ha domesticado, y ha perdido en el camino la conciencia crítica y  la dignidad.
  • La esclavitud del salario, que permite, el abuso del capitalista, que tiene derecho al abuso sexual.
  • Hoy existe la ley del divorcio que ignora quien es el cuidador primario, el ingente trabajo no remunerado que hacemos las mujeres en el hogar, el trabajo de reproducción, la doble jornada, la no existencia de pensión de jubilación para las madres a tiempo completo, El divorcio es un despido sin indemnización del hombre hacia la mujer. Lo que ocurre literalmente en la película, es en verdad, lo que sigue ocurriendo hoy.

No es casualidad que en este momento histórico se haya hecho esta película. La involución de derechos de la mujer y de la infancia de todo occidente, causada por SAP, despierta a la leona interior, y urge activar la red de sororidad de las mujeres de Marcela Lagarde.  Hoy la lucha de esas 1000 mujeres encarceladas en el movimiento sufragista, está bien viva como se vio en la marcha del 7 de Noviembre. El activismo femenino reclama el ocaso del patriarcado.

Silvia Federici en su propuesta de economía feminista, alternativa al capitalismo, que comparto, habla de crear un sistema alternativo que deje obsoleto el sistema actual, valorando el trabajo de reproducción como un trabajo a remunerar que acabe con la dependencia del varón. No defiende que las mujeres, deleguemos nuestro útero en el Estado entregando al Estado la crianza de nuestros hijos, en guarderías. Esto reafirma, que las mujeres solo somos válidas en tanto en cuanto los hombres no inventen un útero artificial que aporte mano de obra al capitalismo. Este sistema que se piensa que es el camino a la independencia económica, es el germen de la crueldad y de la violencia, porque genera la falta de maternaje, característico del patriarcado.

Casilda Rodrigañez habla de recuperar el útero, que nos ha robado el patriarcado (no hay nada más que ver la ley del aborto, o los vientres de alquiler, o la trata de blancas, o la prostitución o que solo el 1% de los maltratadores condenados pierda la patria potestad)

Claudio Naranjo, en sus libros habla de la necesidad del ocaso del patriarcado para que haya un cambio de conciencia, que permita la bondad, que es finalmente, el indicador de la salud mental.

“Lo patriarcal se resume en la expresión pater familias, que evoca la ley romana, y fue una manera de codificar algo que llevaba años existiendo, que el padre era el dueño de la mujer y de los hijos. Es una ruptura con la democracia a nivel familiar, que ha precedido a todas las desigualdades sociales. El machismo que todavía prevalece es uno de los aspectos del patriarcado.”

“Que el barco patriarcal se hunda, eso es lo que necesitamos para crear un mundo nuevo. Que ya no funcione la política, la economía, que el pueblo descubra la gran mentira de tantas cosas que han estado idealizadas. Ese es el comienzo de la liberación”.

“El mundo ha descuidado el factor humano, mientras que se presta atención al aspecto financiero, económico, ideológico… Por supuesto, la pobreza material es muy grave, pero no se habla de la pobreza interior que nos acompaña. Pobreza en amor, en conocimiento de uno mismo, espiritual, en todo lo que nos hace humanos.”

Estoy de acuerdo con el artículo de June Fernández, De patrias, maridos y partidos :

“Hacer política feminista no es hablar solo de paridad en las listas electorales, de medidas contra la violencia machista, de ley de aborto, de discriminación salarial y de conciliación laboral. La solidez de la economía feminista demuestra que el feminismo no va solo de defender los derechos de las mujeres sino de proponer un nuevo modelo económico y social (ya sabéis, ese que pone en el centro la sostenibilidad de la vida, y no la avaricia de los mercados). Y eso es lo que yo entiendo por votar feminista; no guiarme por lo que dice una página del programa electoral (aunque esa página contenga pistas clave), ni por quién dice más la palabra mágica, sino pensar en qué opción abre la puerta a una revolución feminista que frene a esos machos ultras que ayer coreaban “Yo soy español, español, español”.

Por ese mundo donde las mujeres seamos libres.