Somos diferentes.

Mal que nos pese, quizá el tema tabú, es cuestionar si los roles de la paternidad y la maternidad, son o no iguales, y el sentido de la patria potestad.

Sin grandes análisis, lo cierto es, que solo observando nuestro entorno y la naturaleza podemos ver que  aunque haya excepciones a la norma, las responsabilidades para con los hijos, y las implicaciones de la paternidad y maternidad son diferentes para el hombre y la mujer, y por tanto, quizá sería bueno empezar a tener en cuenta que:

  • El hombre y la mujer tienen el cerebro y el cuerpo diferente. Por ejemplo, las mujeres tienen más desarrollado el corpus callosum, y pasan de un hemisferio del cerebro al otro con más facilidad.

Proteger la maternidad es valorar que tenemos una herencia genética que nos dota para actividades diferentes y celebrarlo y optimizarlo.

  • La gestación, el parto y la lactancia de entrada suponen no solo un importante esfuerzo físico para las mujeres, con un impacto en su salud, sino también la transformación que se produce en el cuerpo y no solo en términos del aumento del peso normal en el embarazo y lactancia, sino por el deterioro que supone la lactancia, y demás cambios corporales normales, como ensanchamiento, cicatriz de las cesáreas, estrías, y la episiotomía. No olvidemos como he mencionado anteriormente que en los países subdesarrollados, sigue siendo alta la tasa de mortalidad de la mujer en los partos.

Proteger la maternidad es valorar este acto de generosidad de la mujer de dar vida, es valorar y no dar por sentado, su sacrificio físico.

  • Las mujeres, como las demás hembras mamíferas, desarrollan por naturaleza a través de la gestación, el parto y la lactancia, un vínculo con los hijos diferente al que por naturaleza pueden desarrollar los hombres, salvo excepciones. Este vínculo tan fuerte une a la madre con sus hijos haciendo que su presencia sea vital en el desarrollo neurológico, racional, emocional y físico de los hijos. Primero, han de apegarse, para después poder desapegarse. Cuanto más pequeños son, más ansiedad y estrés les produce separarse de ella y cuánto más tiempo estén separados, mayor es el estrés. Así, algunos estudios antropológicos revelan que la violencia y crueldad aparecen en la historia, en sociedades en las que se fomentaba la ausencia, y/o separación de la madre en la crianza de los hijos.

Proteger la maternidad supone aceptar el vínculo hembra – cachorro, valorarlo, entender sus implicaciones en la sociedad del futuro y asegurarse de que no se rompe.

 

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  • El hombre, normalmente, madura más tarde que la mujer, por su herencia de cazador y guerrero, y la mujer antes, entre otras cosas, porque su tiempo para parir es limitado. Los estudios hablan de una diferencia de diez años, en el proceso de maduración.

Proteger la maternidad es plantearse el sentido de la patria potestad masculina.

  • Las mujeres reciben la llamada de la maternidad, en algún momento, y por ello generalmente, sus prioridades cambian, con la maternidad. Algunas feministas consideran que esto es simplemente una construcción de género. Las feministas espirituales consideramos que hay un componente biológico imponente. Según la profesora del IESE Nuria Chinchilla, el 60% de las mujeres opta por intentar conciliar, un 20% opta por familia, y un 20% de las mujeres,  opta por carrera. Muchas mujeres, movidas por razones diversas, como la presión social, el desprestigio de la maternidad, de lo femenino, el miedo a la dependencia económica y a la falta de libertad, el miedo a las implicaciones del divorcio, el riesgo de quedar fuera del mercado laboral si optan por excedencias de varios años, se ven incapaces de disfrutar de su maternidad como quisieran, y optan por delegar su maternidad en otras personas, incluso, cuando muchas veces, se da el absurdo de que su sueldo prácticamente íntegro se invierte en pagar el sueldo a esa persona a la que delegan su maternidad, cuando su reducción de jornada, o ser el segundo sueldo, no significa independencia económica, sino simple y llanamente… DOBLE JORNADA.  Ahora mismo cuidar al otro, es descuidarse, es de alguna manera esclavizarse, perder la libertad, la independencia.

Proteger la maternidad pasa por empoderar los derechos sociales y económicos de las mujeres.


Otras fuentes:

Collective Healing Is Now in the Hands of Women – Bentinho Massaro and Jocelyn Daher


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