Reflexiones sobre las elecciones andaluzas.

Esta mañana leyendo prensa sobre las elecciones, he pensado lo diferente que sería el mundo si la humanidad habitara en la conciencia crística o búdica.

He cerrado los ojos y mi mente ha viajado a un lugar feliz, pacífico, amoroso, solidario, igualitario, abundante.

En esa línea temporal, no habría elecciones. Pues las elecciones surgen de un mundo edificado sobre la desigualdad de géneros, razas, credos, inclinaciones sexuales, pueblos, clases.

En tal mundo desigual, cada partido representa los derechos de unos no de todos.

Los derechos de los dueños del cortijo, del latifundio, los nobles que acaparan la propiedad latifundista de la mitad de la tierra.

Los derechos del que no llega a fin de mes, o no puede pagar medicinas o calentar su vivienda o pagar la hipoteca o tener hipoteca.

Los derechos de los propietarios de catedrales, e iglesias y TVs y periódicos.

Los derechos de la acumulación de capital que solo sostienen al monstruo Estado con su 10%

Los derechos de los ciudadanos sencillos, de los pequeños empresarios que sostienen al monstruo Estado con el 90%.

Los derechos de tantas viudas que viven bajo el umbral de la pobreza.

Los derechos de las familias monomarentales a las que no le salen las cuentas.

Los derechos del cuarto mundo,  sobre todo integrado por mujeres.

Los derechos de los animales que se torturan en los mataderos, de las gallinas a las que se corta el pico y que ponen huevos sometidas a luz artificial 24 horas o los toros que torturan y matan en las corridas, de los pobres galgos que cuelgan del cuello sus dueños cazadores.

Los derechos de los que maltratan a los animales, de los cazadores, del negocio entorno a las corridas de toros.

Los derechos de las cadenas globales de cuidados, que dejan a sus hijos al cuidado de otros, para venir al primer mundo a cuidar a nuestros niños, ancianos y perros.

Los derechos de las mujeres que limpian la casas de otras y al final del día la suya.

En fin, en esa línea temporal hacia la que me dirijo, ya no hay lugar para conflictos, para luchas de poder, para vanidad, pues brilla el sol para toda la humanidad por igual.


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