Película: Reflexiones sobre la trilogía de Bridget Jones.

El fin de semana vi la última película de la trilogía de Bridget Jones.

Las tres películas me hacen reír mucho, para mí son entrañables, hablan de amistad, de lealtad, de bondad humana, de colaboración, de apoyar, de escuchar, de estar…

Y… la verdad es que en estos momentos de mi vida en que ando con hambre de risa, de disfrutar de la vida, de salir del odio y la guerra y el conflicto y tengo infinitas ganas de reír, reír, reír… me ha venido genial desconectar viendo la trilogía de Bridget Jones, estos días.

Viene bien recordar el sabor de la amistad, el genuino interés por el bienestar de los demás, en un mundo donde las relaciones sociales cara a cara cada vez son más raras, donde Facebook y demás redes sociales sustituyen al contacto profundo entre las personas, como dice  Zygmunt Bauman. Sociólogo y filósofo, en los artículos:

“Vivimos en dos mundos paralelos y diferentes: el online y el offline”

“Hemos perdido el arte de las relaciones sociales,

Alerta sobre la ceguera moral.

Amor líquido: la mercantilización del amor en el siglo XXI ¿Por qué las relaciones sentimentales parecen tener fecha de caducidad en nuestro tiempo?

 

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Precisamente la trilogía de Bridget Jones es para mí la antítesis a esta tendencia al amor líquido, a relaciones con fecha de caducidad.

Los tres amores de Bridget parecen cada uno de un temperamento, diría que Colin Firth – Mark Darcy es del temperamento tradicionalista, Hugh Grant – Daniel Cleaver, es del temperamento racionalista, y el último, Patrick Dempsey como Jack Qwant, del idealista. Y, Bridget, parece también temperamento idealista.

Respecto al tipo de apego de los tres amores, el amor de Hugh Grant para mí es un amor ludus, tipo evitador, narcisista. Con Colin Firth es un amor de apego seguro, donde intimidad e independencia crecen happily.  como bien dice Bridget “un amor que es como llegar a casa”.

El tercer amor es el más afín, desde el punto de vista de temperamento, pero le falta… vida vivida juntos.

Otra cosa es que en la primera etapa de nuestra vida nos vemos, frecuentemente atraídos por nuestro polo opuesto, que es lo que pasa con Bridget y Darcy – Colin Firth. De ahí, esos ciclos de atracción y separación a lo largo de la trilogía. Y, como es natural en el proceso de individualización del que hablaba Jung, ambos van desarrollando a lo largo de la vida el polo opuesto, hasta que se produce el encuentro.

Y de los tres amores eros, philia, ágape… con Hugh Grant hay Eros y Philia. Lo pasan genial juntos, y hay pasión entre ellos. Con el último, Patrick Dempsey  hay eros, y ágape. Con Colin Firth, hay los tres amores, aunque quizá el ágape es el que más brilla. Durante la trilogía hay momentos en los que demuestra de forma imponente su interés por el bienestar de Bridget.

Quizá uno de los símbolos de la película es el amor a sí misma de la protagonista, que NO SE CONFORMA CON MENOS. Es capaz de salir de la relación narcisista, muestra asertividad, es capaz de dejar al amor de su vida, porque “siempre está sola” por la dedicación al trabajo de Colin Firth. Y, esto último es muy importante, porque es capaz de dejar las dos relaciones antes de tener hijos.

En fin, la trilogía de Bridget Jones, te hace desconectar y reír, y al mismo tiempo reflexionar…


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