Reflexiones sobre la película “El mayordomo”

Hace unos días vi la película “El mayordomo”.

Salvando las distancias… ¡qué parecida es la lucha por la libertad de las mujeres y la raza negra! En realidad, qué parecida es la lucha por la libertad y por la dignidad de todos los esclavos del mundo!

Esta foto corresponde a una escena de la película que fue para mí especialmente significativa. Los jóvenes que luchan por la igualdad de derechos entre blancos y negros, entran en un restaurante, y de forma muy correcta, se sientan en la zona reservada para blancos, y piden su consumición. Lo que ocurre ante su solicitud es que son agredidos de una forma tremendamente violenta. Y, ellos, se mantienen inmóviles recibiendo los golpes, al estilo de no-violencia de Gandhi. Impresionante.

Llama la atención la rabia con que responden, las camareras, el público, y la forma tan humillante, por llamarlo de alguna manera, con que son tratados.

Por no hablar de las escenas de violencia del Ku Klux Klan, que aparecen en la película.

Salvando las distancias, se parece a la regresión de los derechos conquistados tras el movimiento de emancipación femenina de los 70, que las asociaciones de padres misóginos violentos están llevando a cabo en todo occidente con la estrategia de SAP. Son como el Ku Klux Klan que incansablemente se resiste a dejar ir su poder patriarcal, y la posición de enorme poder en todos los ámbitos, económicos, políticos,  empresariales y en el seno familiar. Y lo hacen violentamente, a través de la Terapia de la amenaza arrasando sin piedad a niños y mujeres, despojando a ambos de la dignidad, de la libertad, y el derecho a vivir libres de violencia patriarcal.

Y, desgraciadamente, con la complicidad de muchas mujeres. Quizá porque no existe tal cosa como fraternidad femenina, porque el patriarcado se ha encargado de enfrentarnos y temernos las unas a las otras, y desconfiar entre nosotras, porque nos hemos creído el mito de Eva, que somos perversas. Y, en lugar de apoyarnos entre nosotras, nos aliamos con el opresor, cegándonos a la evidencia que todas estamos en el mismo barco.

Hace unos días leí sobre las llamadas “mujeres pelota” que son aquellas que han llegado a puestos de responsabilidad, y el patriarcado nos las lanza a las demás como ejemplo de que algunas lo logran, y por tanto, no existe tal cosa como discriminación. Y, ellas, se alían con el opresor, oprimiendo a las demás. Me viene a la cabeza la juez que preguntó a la mujer violada si había juntado bien las piernas. O las juezas, y psicólogas patriarcales que defienden SAP, en contra de buenas madres e hijos, que están cansados de la esclavitud patriarcal y se plantan como los jóvenes de la foto de la película el Mayordomo.

Resultado de imagen de el mayordomo

 

El fin de la esclavitud en el papel, no supuso el fin de la esclavitud en la vida.

No les daban empleo.

Cuando se lo daban, les pagaban un 40% menos.

No ascendían laboralmente.

Si pacíficamente se manifestaban, o reclamaban sus derechos… eran encarcelados, apaleados.

Las sufragistas americanas y británicas, sufrieron el mismo destino en su lucha por el derecho al sufragio.

Hace aproximadamente seis meses de la muerte de Berta Cáceres.

La feminista egipcia Al Saadawi tuvo que huir a USA para protegerse de la amenaza fundamentalista. Como ella dice, cuando ella iba a la universidad (tiene 84 años) no había mujeres con velo, cuando fue su hija el 70% iba con velo, hoy el 95%. Su madre tenía más libertad que su hija hoy…

Oriel Sullivan, profesor de sociología del género y Co-Director del Centro para la Investigación del Uso del Tiempo de la Universidad de Oxford, comenta:

A pesar del progreso evidente en las últimas décadas, nuestra investigación sugiere que se está dando una ralentización de la igualdad de género en muchos países.

Tengo la sensación de que es generalizada la regresión de derechos femeninos, en todo el mundo. A las occidentales también, simbólicamente, se nos ha puesto el velo entre la maternidad subrogada, el debate sobre la legalización de la prostitución, SAP, la custodia compartida impuesta…

Encuentro inspiradora la actitud de no violencia al estilo de Gandhi,  de los jóvenes de la foto de la película del mayordomo.

Pienso que de alguna manera hay que empezar a pedir, a decir no, pase lo que pase, como los jóvenes de la película.