Reflexiones sobre la Guía de la buena esposa de los 50.

Hace unos días, me contó mi hija que en la clase de historia habían leído el manual de la buena esposa del franquismo.

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Escuchándole hablar del debate que se sucedió en la clase, no pude evitar pensar en el efecto hoy, de aquel manual, de aquella época en la que creció mi madre. Y, pensé en las personas de mi entorno, que ponen banderas en sus balcones, o en sus coches. Pensé en muchas políticas de los partidos conservadores. Pensé en su estilo de vestirse, en su forma de expresarse, en su monólogo.

Me di cuenta de que andaba yo equivocada con mis gafas violetas, porque tanto estas mujeres de mi entorno, como las del mundo exterior, no son sumisas, diría más bien que muchas son… algo raspas.

Desde luego, no veo dulzura, o sensibilidad o naturalidad…

Entonces pensé que el manual era en realidad, llevar a la familia, la vida del soldado, del cuartel.

Un soldado respeta, obedece y no cuestiona la autoridad, la cadena de mando. Obedece y se hace obedecer, sin contemplaciones. Cumple con su responsabilidad, sin queja, se desconecta del corazón para no sentir compasión alguna al quitar vidas, tirar bombas, arrasar. Hace lo que tiene que hacer, con eficacia. No se queja, aguanta el dolor, las heridas, el hambre, el frío. No llora. Reprime sus sentimientos. No siente.

En fin, si traslado esto al manual…

La mujer no se ha de quejar. No ha de amargarle con sus problemas, porque son insignificantes. Siempre buena cara. Por tanto, sus necesidades o sus sentimientos, no existen. Siempre arreglada. La casa impecable. Si el marido quiere unión, obedece cualquier petición sexual que desee y con buena disposición. Silencio para no molestar. Los niños que estén callados, en orden, que no den problemas.

En fin, por un lado, desconexión absoluta con el corazón. Los sentimientos no son importantes. Solo es importante cumplir con las responsabilidades. Desconexión absoluta con el cuerpo. Tú no tienes dolor, cansancio, necesidades.

Y, así 40 años.

Y, la forma de pensar de la zona republicana… diezmada por el exilio, los muertos en las cunetas.

Se erradicó la conciencia crítica, en general, y en concreto, aquellas mujeres no obedientes, se mandaban según he leído estos meses al Patronato de la mujer.

Y, miro a estas mujeres de mi entorno, y del entorno público, y veo mujeres soldado, al estilo del manual, desconectadas del corazón, obedeciendo al patriarcado y cumpliendo la cadena de mando.

Y, pienso…que dicen que solo existe un 10% de jueces no conservadores. Y, pienso que muchas juezas, han crecido con madres patriarcales, o machistas, fieles al manual. Y, que han llevado el manual a la vida pública.

Y, en este contexto, en esta España tan diferente, a la España de la segunda república, en esta España que nace del manual de la buena esposa, de la filosofía de vida de la represión, de la alianza Iglesia – Estado, es la España propietaria del capital, de los tribunales, de las top del Ibex-35, de la vida política. Es la España de la corrupción, de la violencia de género, de los desahucios. Es la España de toda la historia, la de las élites, la que se nutre del capitalismo y del patriarcado.

Supongo que por eso, las mujeres que lloran, las que no obedecen los dictados del marido, las sensibles, las que protegen a los niños, las que ríen, las espirituales, las que tienen conciencia crítica, las que conectan con su corazón y con su cuerpo… son las malas esposas según el manual.

Y, en este contexto de país, de tribunales, de políticos…crece SAP alegremente. Pues, en realidad, se aplica a las madres que no cuadran con el manual.

Y, en este contexto, está tristemente, la sentencia contra la Manada. Y, tristemente, también, en este contexto han crecido estos hombres. En el contexto de tener derechos sobre las mujeres, y el contexto de que las mujeres no tienen derechos. La sentencia revela en todo su horror la España de hoy, que nació de la filosofía de vida que creó el manual.

Y, siento pena, una pena infinita por el daño que la filosofía social, económica y política que se encuentra detrás de estos 80 años de manual ha hecho a la sociedad española.

Soy ciudadana del mundo, de un mundo sin banderas, de seres humanos, hombres y mujeres, que han despertado de su estadio camello, que ya no quieren ser leones, que consumen su vida luchando contra los camellos, y que sin prisa pero sin pausa, caminan alegres hacia la luz, hacia la nueva Tierra.

Namaste.