Reflexiones sobre el perdón.

Escribir sobre el perdón me resulta, tremendamente difícil. No sé por dónde empezar, la verdad. Es como si tuviera en mi interior distintas piezas de un puzle y tuviera que encajarlas cuidadosamente. Así que, he pensado compartir mi propia experiencia con el perdón, cuándo apareció en mi vida con su enorme fuerza sanadora, y los obstáculos que me he encontrado en el camino, el paso adelante y los pasos hacia atrás.

El perdón entró en mi vida de la mano de la espiritualidad.

Y, la espiritualidad entró en mi vida, buscando respuestas al porqué de mi vulnerabilidad.

Me lancé a mi vida de adulta, llena de fuerza e ilusión, pensando que la infancia quedaba atrás, que abrirse camino en la vida era cuestión de voluntad y esfuerzo.  Y, sin embargo, me di cuenta que la infancia te persigue toda la vida. El click fue encontrar que la misma situación se repetía en distintos contextos, con distintas personas, una y otra vez.

Me di cuenta, que si el mundo exterior se repetía con distintos interlocutores como un disco rayado, quizá tenía que cambiar el foco hacia mi interior y ver si había algo en mí que tenía que cambiar o aprender para que mi mundo exterior fuera diferente.

Guiada por mi intuición empecé indagando sobre el concepto de niña interior, mis heridas emocionales, mi hambre de amor, mi agujero negro interior, y un libro me llevó a otro, y llegué a la espiritualidad.

Y, las piezas del puzle empezaron a encajar. Todo lo que leía, resonaba en mi interior como si me fuera tremendamente conocido, como si lo hubiera olvidado.

Me encontré con el sentido de la vida, con el Hermetismo, con la meditación, con el karma, con los chakras…

Cuanto más leía, más me invadía la paz.

Resultado de imagen de somos el mundo oshoCuando se reveló ante mí el orden del Universo entendí que de alguna forma, todos formamos parte de un todo  Estamos interconectados. Y,  nada ocurre por casualidad, sino por sincronicidad. Nuestra alma nos guía hacia la luz, y de alguna forma cada persona que entra y sale de nuestra vida, cada situación, libro, película, éxito o fracaso cumple un objetivo dentro de nuestro proceso evolutivo individual. Todos estamos inmersos en un proceso kármico particular y único, y cada cual sostiene mucho dolor, ira, pena, impotencia, o resentimiento en su mochila.

Para mí el perdón no significó dar una oportunidad a quien me dañó, sino iniciar un camino interior  hacia la paz, la libertad y el silencio interior.

Fue poder dejar de odiar, de sentir miedo, resentimiento. Poder dejar ir el sufrimiento, dejar que la herida pudiera cicatrizar.

Perdonar significa dejar de seguir enganchada a esta fantasía de que se reconozca el daño, de recibir una disculpa o la humillación pública del abusador. Seguir esperando le mantiene atada a él y le impide volar.  La única forma de obtener  la liberación es la renuncia a la esperanza de cualquier compensación por su parte, pues rara vez ocurre el milagro de que el abusador busca ser perdonado, y se lo gana reconociendo su daño, mostrando arrepentimiento, y restituyendo el daño.

El perdón no llegó hasta el momento en que pude hablar del trauma sin llorar. Las personas a las que perdoné ya no me podían hacer daño, porque ya no estaban en mi vida. La herida podía cerrarse, podía cicatrizar. De alguna forma fue poder dejar ir el pasado o dejar de vivir en el pasado, dejar de habitar todo el día bajo las rumias amargas.

Viví ese momento como una liberación, como si hubiera llevado a mis espaldas una pesada carga de energía negativa, de emociones negras, de oscuridad, porque de alguna forma todas se unen la ira, el miedo, la pena, el resentimiento, el orgullo…

Entonces se abrió una puerta nueva, que antes no estaba, sentí el poderoso influjo de la luz del amor cuántico y pude por fin, sonreír, descansar, relajarme y disfrutar. Uno de los recuerdos más imponentes fue poder ver belleza en todo, en un paseo por la mañana o a la luz de las estrellas, en admirar una amapola, ver la alegría y la risa en mis hijos, el olor del césped recién cortado, la ropa tendida con paciencia, una comida guisada con tiempo y amor, una película, dos ancianos caminando de la mano…

Ver la belleza… poder vivir en el ahora.

Es como llegar a una bella playa, tumbarme al sol y por fin, descansar.

Poder vivir el Cielo en la Tierra.

Esta fue mi primera lección del Universo sobre la luz sanadora del perdón, poder ver la luz, poder vivir en el ahora.

Y, entonces me sentí tan bien que quise compartir y ahí comenzó mi segunda lección del Universo y el paso hacia atrás, con el coste de volver a la oscuridad, de volver andar a tientas, perdida de la luz, con unas ganas locas de volver a contemplar la belleza, de volver a sentir el silencio interior y la paz.

No se puede compartir. Y, no se puede compartir porque no se puede arreglar a los demás, porque es un proceso individual,  porque se requiere el despertar de la conciencia, la firme voluntad de querer salir de las garras de la oscuridad, de elegir la paz en lugar de la guerra, el amor en lugar del miedo, hacer que tu vida tenga un propósito… Caminar hacia la luz.

La segunda lección del Universo ha sido muy dura, aprender que EXISTE LA OSCURIDAD,  EL MAL.

Las personas que han decidido vivir en la oscuridad, o que viven sumidos en la inconsciencia espiritual o dominados por el ego colectivo, viviendo en piloto automático, programadas por los hilos del poder del mundo, alejadas de la consciencia evolutiva, de la luz, son ladrones de luz, y te pueden arrastrar a la más profunda oscuridad y alejarte del camino hacia la luz. Estas personas no están preparadas para recibir amor. No lo estarán hasta que elijan hacerlo.

Y, esta fue mi segunda lección del Universo, dejar de ser naive y distinguir la luz de la oscuridad.  Aprender  que no puedes pensar que si no te comes el león, el león no te va a comer. Está en su naturaleza.

En este estadio están las mujeres víctimas de violencia patriarcal. Mujeres a las que el hombre violento, la violencia institucional, la complicidad de la sociedad dominada por los hilos del poder, los psicólogos, y jueces patriarcales, arrastran a la más profunda oscuridad, privándoles poco a poco de toda su luz, esperanza, y libertad. Atrapadas en las redes de la oscuridad, el trauma se prolonga durante décadas, la herida no puede cicatrizar porque se reabre una y otra vez, con los eternos procesos judiciales, las custodias parciales o totales al hombre violento, la congelación de la pensión alimenticia,  la pobreza de las familias monomarentales, el sufrimiento de los niños a los que los hilos del poder a través de la imposición del régimen de visitas, los puntos de encuentro familiar, las acusaciones de SAP, y el riesgo de que el Estado acabe robando los niños dejándolos bajo la custodia de la Iglesia.

Y aquí es donde empieza mi tercera lección del Universo sobre el perdón, a los hilos del poder, hijos de la oscuridad, que mantienen a la humanidad sumida en la esclavitud no les interesa elevar la vibración del planeta porque se acaba su dominio. Necesitan separar, dividir, hacernos vulnerables, desconectados unos de otros, sumidos en el odio, el rencor, el deseo de venganza, en la pobreza….

Resultado de imagen de osho carta fracasoEntonces, podemos elegir seguir en la oscuridad, seguirlos el juego y elegir la inconsciencia, y caer en el pozo sin fondo de la oscuridad y seguir anclados en la ira, en el monólogo de todo lo que sufrimos, lo oprimidos, y heridos que estamos, sin ninguna esperanza de que pueda suceder algo bueno. Podemos decidir que hemos sufrido tanto que no queremos dejar ir la ira  porque alimentarla nos permite usarla para empoderarnos.  Lo cierto es que vivir llenos de ira no es vivir la vida en su plenitud, porque la ira lo contamina todo, nuestras relaciones, nuestras ideas y  nos impide ver con claridad.  La ira es útil al principio pero a la larga quema toda nuestra energía. Llevar la ira como compañera de viaje significa estar cansado siempre, ser cínico, dejar fuera la esperanza, la ternura, lo posible, tener miedo de perder, significa un silencio cubierto de bilis. Cuando hemos perdido la luz, y la ira nos tiene aprisionados, no tenemos ganas de hablar, de comer, solo queremos que nos dejen en paz, sentarnos en silencio, mirando a la nada, estar solos.

Y, podemos elegir Caminar hacia la luz, pase lo que pase, con valor.

Resultado de imagen de transmutación osho carta Y, lo hacemos desde ese momento en que decidimos que esa falsedad, codicia, vanidad, negatividad, violencia, crueldad, desigualdad, de la que hablan los medios de comunicación al servicio de los hilos del poder,  no es nuestra realidad, podemos conectar con nuestra pequeña, casi inexistente sabiduría interior, ver más allá de los agravios, y volver a encontrar ese lugar de calma y silencio interior resguardado de la oscuridad.

Caminar hacia la luz es elegir elevar nuestra vibración, avanzar espiritualmente, ir con paciencia superando nuestras asignaturas kármicas,   seguir las señales de nuestra alma, estar alertas a la sincronicidad, proteger nuestra energía de los ladrones de luz, elegir rodearnos de almas que estén en el mismo viaje, alejarnos de quien habla de guerra, separación.

Caminar hacia la luz significa no dejar que el mal oscurezca nuestro corazón, que nunca más vuelva a robarnos nuestra luz. Saber que siempre quedarán cenizas de nuestra ira y dolor, pero no un fuego vivo.

He transitado por el camino de la ira, ira por la humillación, por haber sido engañada, utilizada, ira por la impotencia, por una infinita pena, con una nostalgia de la belleza, la paz y la luz. Y, el Universo me ha enseñado que lejos de ayudarme la ira ha empobrecido mi vida, me ha hecho más débil, más esclava de los hilos del poder, ha hecho mi vibración más baja y densa. Ha prácticamente apagado mi luz. Y, me ha alejado del camino espiritual. Y al hacerlo, las fuerzas de la oscuridad claramente han ganado la batalla contra la luz.

Hoy escribo esta entrada de mi Blog, porque he elegido caminar sin prisa pero sin pausa hacia la luz,  he elegido nunca más desviarme de ese camino, y he elegido inspirar a otras mujeres  para que me acompañen en mi viaje.

El camino empieza por avanzar hacia el perdón. Lo importante es empezar, continuar, seguir camino hasta que puedas caminar ligero, tener alas para volar, volver a ver la belleza, y dejar que el amor cuántico te abrace.

Los estadios del perdón de los que escribe Clarissa Pinkola, en su impresionante libro, Mujeres que corren con los lobos:

El primero es desconectar, hacer aquello que nos agrada.

El segundo es ni pensar, ni actuar. Requiere paciencia, evitar palabras vengativas, o actuar de forma vengativa. Practicar generosidad.

El tercero perdonar, significa dejar ir, evitar las rumias amargas. Conscientemente dejar de darle vueltas, de obsesionarse, tomar la decisión de no mirar hacia atrás, crear una nueva vida y nuevas expectativas.

Sabes que has perdonado cuando ya no sientes ira sino pena, compasión, cuando ya no tienes nada más que decir. Prefieres permanecer fuera del entorno, no esperar nada

Santos Ávila Ruiz en su libro Los milagros del curso de milagros, comparte con nosotros varias meditaciones sobre el perdón que ya he probado y te invito a practicar.

Perdón: meditamos envolviendo a esa persona en luz sanadora, brillante y pura. La luz blanca crece hasta envolvernos a los dos.

Conectar mente y corazón: meditar reposando en una emoción agradable como la alegría, el amor infinito, o la paz.

Soltar emociones: Cuando somos capaces de soltar una emoción como la ira las situaciones que antes provocaban ira dejan de aparecer:

Pensar en una persona o situación que nos genere una emoción negativa, sentir la parte del cuerpo donde está localizada y decirle a la emoción te libero, te dejo ir, gracias.

Como dice Santos en su libro Diosa Atenea,   las mujeres debido al rol impuesto, a siglos de esclavitud y horror, hemos tenido que ocultar nuestro lado femenino para luchar, para defender nuestra dignidad. Y, nuestro lado femenino, es enormemente poderoso. En palabras de Santos capaz de

devolver al mundo y a la humanidad el amor, la paz y la armonía que disfrutaron en épocas muy lejanas.

Es tremendamente poderoso y tanto es así, que durante siglos se produjo la caza de brujas, porque los hilos del poder no podían permitir la conexión de la mujeres con la espiritualidad, la transmisión intergeneracional del conocimiento de las Leyes que rigen el Universo, la libertad de las almas libres que vibran conectadas al amor cuántico, a la Fuente,  pues supondría el fin de su dominio. Como siempre digo seres bondadosos que bailan juntos bajo las estrellas. En realidad, los hilos del poder temen el enorme poder de las mujeres para transformar el mundo, de elevar la vibración de la humanidad, por eso hacen todo lo que está en su mano para cortarnos las alas. Cuanto más avancemos en el Camino hacia la luz, menos vulnerables seremos, pues daremos el salto a otro plano, donde la oscuridad no puede entrar. Conectar con el yin, con la ternura, la compasión, la colaboración, la dulzura, el servicio a los otros versus el servicio a uno mismo.

A Eva, que me hizo reflexionar sobre el perdón. Con el deseo de que encuentre pronto una puerta de salida de su dolor de víctima, hacia la esperanza de transformar su situación en la de heroína que deja atrás el horror,  renace de sus cenizas, manteniendo en todo momento, la integridad de su alma.

A todas las Mujeres que corren con los lobos, que pronto podamos encontrar  el Camino de vuelta a la luz.

 


Fuentes:

Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola.

Trauma y recuperación de Judith Herman.

Los milagros del curso de milagros de Santos Ávila Ruiz.

Venganza y perdón – Blog de David Topí.

Gracias Anna por compartirla conmigo. Meditación del perdón – Susana Majul.