¿Qué hay detrás de la guerra contra las mujeres?

Quería dedicar esta entrada a explicar las distintas piezas del puzle que he ido uniendo sobre la enorme complejidad de la violencia contra las mujeres y la conclusión a la que he llegado.

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Lo primero que vi fue una línea divisoria entre las personas que tienen una visión matrista de la vida, y las que tienen una visión patrista. La filosofía que domina nuestro mundo es patrista se basa en la denigración de la mujer y de la femineidad – yin.  El patrismo es represivo socialmente, tiende a no poner énfasis en las reformas sociales y en la creatividad.

Así, en el juzgado y escuchando las historias vitales de tantas mujeres víctimas y heroínas de la violencia patriarcal me encontré con esa denigración de la mujer y de la femineidad, en la violencia institucional, en la desconexión del varón de su parte emocional, en los psicólogos/as patriarcales, (que enchufan a las mujeres, despectivamente, la etiqueta  de indefensión aprendida, ignorando, sin embargo, las conductas narcisistas perversas del hombre violento), en  la estrategia del hombre violento de usar SAP y la custodia compartida impuesta frente a las madres protectoras, en las custodias compartidas y totales que los jueces/zas patriarcales otorgan a hombres violentos con órdenes de alejamiento y condenas por violencia de género, en la creciente cantidad de mujeres arrepentidas de ser madres, en la presión por legalizar  la prostitución y  los vientres de alquiler, en las leyes opresivas que convierten en papel mojado los derechos de las mujeres y en la progresiva tendencia en todo occidente a acabar con el movimiento de emancipación de la mujer que se inicia en los 70.

La denigración de la mujer y de la femineidad empapa  la cultura patriarcal  y otorga privilegios al hombre  convirtiendo a la mujer, prácticamente, en un mero objeto sexual y reproductor, en una ciudadana de segunda y conducen a que la pobreza tenga rostro de mujer, pues en gran medida  la violencia contra las mujeres deriva de la desigualdad, que conduce a la dependencia, y al abuso económico.

El feminismo de la igualdad se encuentra, entre otras cosas, en esta batalla de lograr el equilibrio en la esfera pública y privada entre hombres y mujeres para lograr  empoderar los derechos sociales y económicos de las mujeres. Y, siendo una de las motivaciones de mi Blog la preocupación por la libertad, dignidad e independencia de las mujeres, me encontré no resonando enteramente con  todo el discurso de esta parte del movimiento feminista.

Resultado de imagen de OSho carta pacienciaDe alguna manera,  por ser demasiado lucha – yang, y poco yin, pues según entiendo, en su discurso lo yin – femineidad es una construcción social, es resultado de la educación que no de la biología y por tanto, con la educación se derriba.  No existe el instinto maternal sino que, una, es determinada por la sociedad.  En su discurso no se habla de la espiritualidad, la ternura, la compasión, la dulzura, la paz, la cooperación, se habla de cuotas, de mujeres yang que ocupan con éxito la esfera pública, y se reclama la presencia del varón en la esfera privada.

Y, por tanto, en ese rechazo de la femineidad – yin, también hay una dosis de patrismo, me temo.

Indagando, indagando encontré a las feministas espirituales – entienden que hay un vínculo esencial y natural entre mujer y naturaleza, y conecté profundamente con el discurso de Yayo Herrero – el eco-feminismo.

Con tristeza vi que la sororidad femenina es una ilusión. Por un lado, mujeres machistas – patriarcales, por otro lado una brecha entre la perspectiva de feministas por la igualdad y feministas espirituales….

Y, entonces me encontré con el trabajo de Silvia Federici, y con su mensaje de Wages for housework – remunerar el trabajo de reproducción y su visión sobre el papel del capitalismo en el lugar social que ocupan las mujeres desde su aparición, como escribe en su libro el Calibán y la bruja.

El discurso de Federici resonó en mi interior, y vi claramente que la situación de esclavitud de la mujer está ligada al nacimiento del capitalismo. 

El capitalismo inicia la guerra contra las mujeres.

Por un lado, quebrando el control de las mujeres sobre sus cuerpos y su reproducción, forzándolas a  procrear en contra de su voluntad. 

Por otro lado, causando su pauperización  cortando su acceso a la propiedad y su medio de vida independiente del varón, con la monetización de la economía.  El proceso de cercamientos elimina su acceso a las tierras que cultivaban, y además convierte en negocio multitud de trabajos que permitían su supervivencia, como la de ser artesanas, herreras, hacer pan, cultivar huertos, hilar, tejer, cocinar,  cuidar de los animales de granja, la medicina natural, candeleras, cardadoras de lana, cerveceras las parteras… Estas actividades eran realizadas en cooperación con otras mujeres, lo cual era fuente de poder y de protección, base de una intensa solidaridad femenina. Algunos gremios estaban controlados por ellas, el porcentaje de trabajo femenino era tan alto como el de los hombres. Había mujeres maestras, doctoras y cirujanas. Multitud de trabajos que dejaron de hacer las mujeres, y empezaron a hacer los hombres a cambio de un salario, quedando fuera de este mercado el trabajo femenino. Al sacar todos estos trabajos de la casa, y llevarlos al mercado, produciéndose la separación entre reproducción y producción, las mujeres fueron expropiadas de sus derechos a una vida digna e independiente, quedando para siempre y todavía hoy sometidas al varón, y si se rebelan al Estado. El capitalismo devaluó el trabajo de las mujeres, y esa pérdida de poder condujo a la masificación de la prostitución. Esta devaluación del trabajo de reproducción tampoco es una cosa del pasado, hoy todavía el Banco Mundial sigue considerando como trabajo productivo exclusivamente las actividades monetarias.

Por otro, acabando con la conciencia de clase, dividiendo a hombres y mujeres, a través de la prostitución creando burdeles públicos, haciendo la vista gorda en las violaciones, convirtiendo al marido  en el representante del Estado y la familia en un micro-Estado.

Creando un modelo de femineidad de mujer y esposa ideal, casta, obediente, pasiva, ahorrativa, asexuada, de pocas palabras, siempre ocupada en sus tareas, gobernada por un instinto materno repleto de irracionalidad.

El capitalismo convirtió la escasez y la dependencia en las condiciones estructurales de vida.

Y, sin embargo,  el capitalismo no es más que una estrategia, un invento de los hilos del poder para mantener a la humanidad en la esclavitud, en el miedo y el patriarcado un instrumento para hacerlo. Necesitan separar, dividir, hacernos vulnerables, desconectados unos de otros, sumidos en el odio, el rencor, el deseo de venganza, en la pobreza….

Obligan, manipulan, someten a unos y a otros en contra de su voluntad para controlarlos y enfrentarlos. A unos al obligarlos a asumir la responsabilidad de ser cabezas de familia que no quieren asumir según su naturaleza, y a otras a obedecer y someterse con el fin de que su naturaleza, su esencia libre y enormemente poderosa de la que habla Clarissa Pinkola en su libro las mujeres que corren con lobos , quede totalmente bloqueada.

En el juzgado salen a la luz las mujeres que no renuncian a su esencia, y hombres que ejercen violencia extrema porque no están dispuestos a renunciar a los derechos que le otorga el orden establecido si bien son negligentes en cuanto a sus obligaciones.

Los hilos del poder controlan la humanidad a través de la energía del miedo, haciéndole pensar que tiene libre albedrío, cuando lo cierto es que su vida está guiada sutil y no sutilmente por ellos mediante leyes opresivas, las distintas religiones, sistemas educativos sinsentido en los que los niños pierden su infancia y se convierten en ovejitas ya desde temprana edad, manipulados mensajes de los medios de comunicación controlados por ellos, la publicidad, complejos sistemas de espionaje y de control mental, operaciones sin bandera, para crear más desasosiego, desconsuelo, odios entre razas, religiones, sexos. Y, también controlando la producción de alimentos a nivel global. Controlando quien come y quien no, y asegurándose que lo que come la mantiene débil y enferma.

Los Estados, con sus parlamentos, tribunales, sistemas económicos capitalistas, sistemas sociales patriarcales,  sistemas fiscales, son un monstruo que está al servicio de los hilos del poder no de la humanidad. Y, las religiones han sido su gran aliado histórico.

Resultado de imagen de OSho carta reina arcoirisLa estrategia de atrapar a la humanidad en el primer peldaño de la pirámide de Maslow, en las preocupaciones materiales y de seguridad, (chakras inferiores),  para que no disponga de tiempo para el espíritu – yin, para la salud emocional, la meditación, para cultivar la bondad, para la auto realización y la plenitud, para conectar con el Yo Superior, desarrollar la intuición, la empatía, la compasión,  (chakras superiores) cumple un objetivo claro  mantener a la humanidad dominada,  sumida en la ignorancia de su esclavitud, en su condición de civilización enferma a la que manipular, porque saben perfectamente, que quien por un momento vislumbra la verdad conoce el camino hacia la luz y el silencio interior que conduce a la libertad.

De manera que la denigración de la mujer y de la femineidad cumple el objetivo de mantener el poder de la humanidad bloqueado:

Desde el espíritu, con el fin de impedir el despertar de su conciencia, elevar su vibración, conocer y desarrollar las leyes espirituales que abran la puerta a la nueva Tierra y ser libres.

Desde la materia, evitando que se puedan volver a unir producción y reproducción dejando de ser peones esclavos de los hilos del poder.


Fuentes:

Blog de David Topí.

Imágenes: Cartas del Maestro Espiritual OSHO.

El Calibán y la bruja de Silvia Federici.

El Yugo de Orión de David Topí.

El Yo interior de David Topí.