Psicólogos patriarcales.

Entiendo que cuando alguien llega a la consulta de un terapeuta, está buscando consuelo, calma, serenidad, perdonar, compasión, dejar ir, sanar la herida emocional, evitar la depresión, salir del valle de las lágrimas, en fin, empatía con todo lo vivido. Como en la vida, en los tribunales, los psicólogos también pueden ser de corte patrista o de corte matrista.

Cuando una mujer lleva puesto encima el sufrimiento, la pena, la ira, el rencor, el enorme dolor, y llama a la puerta de estos profesionales y se encuentra con alguna de las palabras de la lista de abajo o con el “síndrome de mujer maliciosa” se le cae el alma a los pies. Los estereotipos también invaden las consultas psicológicas. En las consultas psicológicas se apoya mayoritariamente, que un maltratador no es obligatoriamente un mal padre. En la mayor parte de los casos, me he encontrado con las mismas frases Le ha hecho daño a usted, pero ¿a sus hijos?; Si el informe dictamina que no hay daño psíquico, tienen que ver al padre. Y, cada vez que oigo estas palabras, siento como si fuera de otro planeta. Pero cómo alguien puede decir que no tiene consecuencias psíquicas que un niño presencie el desprecio, la crítica continua, la desvalorización, no ver un solo gesto de amor y respeto de su padre a su madre, vivir permanentemente con alguien que monta bronca, crea drama, a quien se evita, andar con pies de plomo para que no salte la chispa. En mi experiencia personal, a la larga como me ha tratado a mí, ha acabado tratándoles a ellos, en cuanto le han hecho frente. Mi sentido común me dice que un buen padre es el que ama, respeta, y valora a la madre de sus hijos, y éste es el mejor regalo que puede darles, el regalo del amor. Por tanto, un hombre que trata mal a la madre de sus hijos es un mal padre desde el momento que hace daño a la madre.

Éstas son algunas de las frases que en este tiempo he escuchado:

  • El maltrato de la madre, no tiene por qué provocar daño psíquico en los menores.
  • En la vida hay que relacionarse con personas diferentes, y  si no quieren ver al padre tienen que aguantarse, porque así aprenden a defenderse, y no hay que protegerlos, porque no se rompen.
  • Pero, a ver ¿qué te hace?
  • Un psicólogo puede ver cuál es el estado emocional de una persona, pero demostrar que ha sido maltratada, esto no es posible.
  • Que el problema es nuestro: Que dejamos que nos gobiernen. Que le hemos dado el poder para tratarnos así. Que padeces falta de asertividad. Que padeces indefensión. Que no hay que huir sino aprender a enfrentarse. Que la puerta está abierta que solo hemos de salir. Que son sus hijos y que tienen que ignorar, mirar para otro lado y no importarles nada lo que haga a su madre, mientras que con ellos sea bueno. Que él no tiene responsabilidad alguna, ni compromiso por nuestro sacrificio, solo es responsable de los hijos. Que él está sano puesto que vive su vida y nosotras somos las que nos aislamos. Que tenemos que ver las cosas desde otra perspectiva. Que empecemos perdonando. Que el enorme dolor, resentimiento, y hostilidad, que se ve a primera vista, en lugar de ser motivo de compasión, se ve como desequilibrio. Que los hijos no se rompen si hay violencia, que tienen que enfrentarse a él, que tienen que aceptar la situación, que no han de ser protegidos. Que las mujeres tenemos un problema porque pensamos que los hijos nos necesitan. Que el trabajo de las madres es en gran parte “basura”. Que la decisión del divorcio es entre la pareja, y que los hijos se aguanten. Que no tienen que enterarse de nada económico, violencia, o abuso. Que tienen que vivir ignorantes de todo, porque lo mejor para ellos es que nunca se enteren aunque tengan una relación basada en la falsedad. Que lo mejor es el divorcio, que no pasa nada si hay que apretarse el cinturón, que da igual el tinglado de pernoctar cada día en una casa, sacar buenas notas o descansar o estar tranquilos, o estar con amigos, da igual porque es su padre, y no importa que sea violento. Que es culpa de la mujer porque… al fin y al cabo, no ha sabido elegir.

Si la bondad es signo de salud mental…yo no veo bondad en estas palabras.

Al escuchar estas frases veo la huella del patrismo, la denigración de la mujer y de la femineidad, de forma inconsciente..

Al escuchar estas frases, echo de menos respeto, amor, paz, generosidad, compasión, empatía, tolerancia, apertura, espiritualidad…

Al escuchar estas frases, me viene a la mente el arquetipo del Huérfano – Orphan Archetype, Todas estas mujeres rotas, cansadas y valientes que han buscado consuelo en vuestras consultas patristas tienen activado este arquetipo, que está presente en sus vidas porque han sido abandonadas, victimizadas, o traicionadas.  Todas estas mujeres tienen un sentimiento genuino de empatía hacia las personas que sufren. Estas frases vuestras, duras y secas, esconden ira o desprecio hacia estas mujeres victimizadas, y eso indica…que tenéis reprimido este arquetipo. (The hero within. Carol S. Pearson) Y, en realidad, estas mujeres demuestran coraje al llamar a vuestra puerta, porque se sienten impotentes, porque no saben cómo salir y buscan refugio, información, ser rescatadas, apoyo, y compasión. Sienten el dolor, la frustración, la decepción y con toda la honestidad del mundo reconocen a sí mismas, y a los demás que necesitan ayuda, que no saben cómo salir de esta situación de desesperanza, y caminar hacia la esperanza y la confianza.

Todas estas frases vuestras, patristas, son del arquetipo del guerrero – Warrior. Las personas que tienen activado este arquetipo se frustran con los Orphan, porque no toman sus vidas en sus manos. La realidad es que no pueden. Cuando uno tiene poco por lo que vivir, lo que les mantiene vivos, es su esperanza de ser rescatado. No sirve de nada decirles que maduren, que crezcan y tomen responsabilidad por sus vidas, si tienen la creencia de que no pueden, porque han perdido en algún lugar del viaje la confianza en sí mismos. Necesitan profesores que sepan las respuestas. (The hero within. Carol S. Pearson)

PARA SALIR, necesitan  un psicólogo matrista, que esté comprometido con Proteger la maternidad, un terapeuta que apoye el derecho natural de las madres a cuidar de sus hijos, y de sus hijos a ser cuidados por ellas, fortaleciendo el respeto y el reconocimiento social de su labor, su autonomía y su dignidad como personas. Un terapeuta que esté al día de los estereotipos vigentes, y los cuestione. Un terapeuta, que consuele a estas mujeres rotas, cansadas, valientes, y las ayude a perdonar, a limpiarse de toda la negatividad, de toda la energía indeseable de las emociones negativas, y las ayude a avanzar hacia la luz, la serenidad, y la paz, con bondad, con compasión y respeto, sobre todo, respeto a su dolor, a su entrega, a su sacrificio, a su generosidad y su altruismo. Necesitan AMOR, ESPERANZA y el mensaje de que su sufrimiento no es su culpa, entre otras cosas, porque muchas de estas mujeres han tenido la desventura de tener hijos con hombres que encuentran su sentido del valor de sí mismos afirmándo su superioridad  sobre las mujeres. Necesitan poder contar su historia, echar la culpa fuera, y…después… desarrollar la capacidad de poner límites, porque todos tenemos el derecho a ser tratados con dignidad y respeto.

La ayuda psicológica solo es una parte, mientras la maternidad no esté protegida, desde el punto legal y social, estas mujeres seguirán sufriendo en silencio el abuso, para proteger a sus hijos de lo vulnerables que serán si ocurre el divorcio. Hasta ese momento…si son madres dentro del sistema, la ayuda psicológica será necesaria pero no suficiente para SALIR del ABUSO, me temo.