Problemas de las madres disponibles.

Tener madres disponibles, es jugar con ellos, sacarlos al parque, leerlos cuentos, hablar con ellos, saber cuándo están cansados y atenderlos, respetar sus horarios de descanso, y comida, es cocinar cocina sana, es poner límites flexibles, es educarles desde el juego, es acompañarlos, es hacer que sus vidas sean acogedoras y cálidas es pasar con ellos su infancia, es que puedan tener infancia, es estar presente cuando se levantan, cuando vuelven del colegio, cuando están enfermos, cuando hacen los deberes escolares, cuando están de vacaciones, es dialogar, escuchar sus problemas y sus sueños. Y, al menos en mi entorno, madres disponibles, suelen implicar niños tranquilos, responsables, educados, y buenos estudiantes.Resultado de imagen de madres jugando

Si las madres están disponibles, y presentes en el hogar, entonces pierden su independencia económica, pues difícilmente, se puede estar en dos sitios al mismo tiempo. Por tanto, existe una especie de trade-off entre lo que es un beneficio para la mujer en términos de libertad, e independencia económica y lo que es un beneficio para el niño, en términos de presencia de la madre.

Proteger la maternidad es establecer el tejido social que proteja el poder económico de las madres, pues en la actualidad han de optar por el sentimiento de culpa de apostar por su libertad económica, o por centrarse en los hijos, olvidándose de sí mismas, metiéndose en un agujero de falta de dignidad del que muchas veces, es bien difícil salir con el paso del tiempo.

Proteger la maternidad es entender que si la mujer vive su maternidad con la contingencia de los riesgos del divorcio y la precaria situación en que éste le sitúa, no puede hacer su rol social correctamente. Y, no lo puede hacer porque para ello tiene que sentirse bien, protegida y no atrapada.

Proteger la maternidad significa aceptar que una vez que se sale del mercado laboral, es difícil retomarlo unos años más tarde, o recuperar el tiempo perdido de progreso en la carrera, o que sigue siendo complicado desempeñar un cargo de responsabilidad con la exigencia y disponibilidad horaria, y viajes, correspondiente, porque la necesidad de los hijos de la presencia de la madre tiene distintos roles según sea la edad, y es importante a los 3, a los 7, a los 10, o en la adolescencia.

Proteger la maternidad es ver la falta de ética que significa que el varón no tenga responsabilidad alguna para con la madre de sus hijos, y que literalmente éste tiene el derecho de librarse de la responsabilidad para con ella con toda libertad, y con toda impunidad.

Proteger la maternidad es entender que esta desprotección económica, deja a la larga a las mujeres indefensas ante el maltrato psicológico y físico, al condenarlas a una prisión de la que llega un momento que es muy difícil salir sin una repercusión económica importante para los hijos y sobre todo, para una misma, una vez que los hijos se emancipan.

Proteger la maternidad es apoyar que los niños crezcan acompañados de las madres, en lugar de fomentar y crear leyes que separan a los niños de pocos meses, llevándolos a guarderías, empezando la escolaridad a los tres años, convirtiendo muchas veces las escuelas en aparcaniños, porque detrás de estas medidas políticas para compatibilizar la vida personal y profesional, subyace la idea que la mujer ha de desempeñar socialmente el mismo papel que el hombre, y que la independencia económica supone la solución a los problemas de discriminación de las mujeres, y la forma de no caer en la violencia de género, o de salir de ella. Y, lo cierto es que sigue siendo muy difícil hacer las dos cosas igual de bien y por ello, siguen muriendo muchas mujeres al año a manos de sus parejas.

Proteger la maternidad es permitir a las mujeres que optan por trabajar a tiempo completo como madres cotizar a la seguridad social para optar al sistema público de pensiones, o ampliarla dado que si hay divorcio, el status financiero de la familia en realidad es del varón, y por tanto, él disfruta en la mayor parte de los casos de pensión de jubilación o de más pensión que la mujer.

Proteger la maternidad es reconocer que la desprotección de la maternidad arranca del momento histórico en el que se produce la ruptura de la armonía de los sexos, y comienza la sociedad patriarcal con la dominación y el sometimiento de la mujer. Recuperar y proteger la maternidad pasa por recuperar esa armonía y aceptar que la función del padre y de la madre, sobre todo, en los primeros años de vida de los hijos es diferente por naturaleza.