Película: War Room.

Hace unas semanas vi War Room  y he estado desde entonces dejando reposar su mensaje hasta hoy.

Quizá es el nombre. Resulta chocante la palabra, War – guerra, y su relación con la oración.

Quizá, también, no me animaba a escribir sobre ella por el peso tan grande de horror que se ha hecho en nombre de Jesús: las cruzadas, la Inquisición, los tesoros de la Iglesia, su alianza con las dictaduras, el holocausto, las guerras que aún hoy hay entre diferentes credos…

Nada que ver con el mensaje de amor, de compasión, de paz que para mí tenía la figura de Jesús.

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Y, sin embargo, guarda un poderoso mensaje esta peli. Es un mensaje que también contiene el libro El curso de Milagros, y el libro El secreto.

Dios, la Fuente, El Amor Incondicional, el Universo, el Tao….

Diferentes nombres que hacen referencia a un poder más grande.

Y, es lo mismo, da igual el camino elegido, el credo. Aquel que entra en la oración, en el Estado meditativo, llega poco a poco a un lugar de paz infinita, donde se va despojando del demonio según la peli, de la oscuridad, del Ego según otros credos. Es el mismo significado, el mismo destino del viaje, visto desde diferentes caminos que llegan a la Luz.

Una de las escenas que más me llamó la atención es la contundencia del tono de voz con que Elizabeth se dirige al mal, al diablo, comunicando su firme determinación de echarlo de su vida, entendiendo, claramente, que éste es su verdadero enemigo. Enemigo que se disfraza de otras personas, de situaciones dramáticas, de guerras, de desigualdad, de humillación, de hambre, de pobreza, de violencia, de crueldad. Enemigo que se mete dentro de otras personas ignorantes de su vulnerabilidad, que actúan como sus marionetas causando miseria, dolor en el mundo.

OSHO habla del Ego en sus libros, de cómo abrimos la puerta del infierno, de que llegar a la Luz implica dejar el Ego, el lugar que ocupamos en la sociedad, de la necesidad de desaparecer.

De alguna manera el mensaje coincide con la peli, pedir y confiar en que la divinidad a través de la sincronicidad, podrá en marcha la pronoia, abriendo paso, trayendo a nuestra vida aquello que necesitamos, o a aquellos que necesitamos.

En nuestro lado de la balanza está mantener la vibración alta, y el ego/diablo/oscuridad lejos, mediante la meditación, la oración, yendo hacia dentro y hacia arriba en lugar de lidiar batallas hacia fuera.

Pero, ¿cómo?

Una cosa es entender las palabras y otra saber qué hacer.

Imagen relacionadaPara mí ha sido una especie de clic que ocurrió súbitamente. Después de años y años de lecturas, lecturas, cursos, meditación, de buscar incansablemente el sentido detrás de las palabras de OSHO, y de tantos otros maestros espirituales, hace poco lo vi. Fue parecido a la contundencia de Elizabeth. Fue entender el significado de la carta de OSHO Hacia dentro. Gran parte de la actividad en el mundo exterior, de las noticias de guerras, de política, economía, son simbólicamente las figuras de ojos oscuros de la imagen. Bajan tu vibración  al provocar tu miedo, tu tristeza. Cuando entras en estado meditativo quedan fuera.

Cuando salgo de mi meditación y soy más vulnerable a su influjo, traigo a mi mente algo parecido a la contundencia de Elizabeth. Sé, como ella, que mi enemigo son las figuras sin ojos, el diablo en la peli. Igual que ella, me digo con firmeza no me distraigas de mi camino a la Luz, al Nirvana.

Incluso en los libros de Harry Potter, la escritora hace referencia a ello. Los dementores cogen nuestra luz, que son todos esos momentos felices y plenos de amistad, amor, de paz, de alegría, y cuando ya no queda nada somos oscuridad y absorben nuestra alma.

Por otro lado, el tiempo de vida que Elizabeth dedica a la oración crece y crece. Cuanto más tiempo pasa en la habitación de oración, más calma, tolerancia, bondad, compasión emana de ella. De alguna forma es como si fuera desapareciendo paulatinamente del mundo exterior. Al menos,  la importancia de éste se va diluyendo a medida que dedica más tiempo a la espiritualidad. Incluso podría decirse que está tan a gusto ahí que quisiera no salir de su estado de oración. Y, fíjate que lo entiendo. A lo largo de mi día siento, con frecuencia, anhelo de entrar al estado meditativo, de descansar y reposar en ese estado de paz y silencio interior. A veces, es necesidad de parar la actividad física y restaurar energía. Otras, es poder llorar, liberar la presión de la vida exterior. Otras, visualizar ese lugar de paz infinita, de belleza, de naturaleza, sin nada que hacer, solo estar, a salvo…

He pensado en mi libro Por una maternidad protegida. La involución de derechos de la mujer y de la infancia. Esta mañana pasaba sus páginas, leía mis palabras, sentí que expresaban tantísima ira, tristeza, frustración de toda una vida de vivir sin saber para qué vivimos, hacia dónde nos dirigimos. Una vida cayendo bajo el influjo de las figuras sin ojos de la carta de OSHO. Y, cada vez, vaciándome de la Luz más y más, siendo invadida por la oscuridad. Cada vez más cercana a convertirme yo misma en una de esas figuras oscuras.

Supongo que por todo esto el Universo me ha llevado a esta peli, estos días navideños. Me ha ayudado a dejar ir el miedo, porque hoy sé cuál es mi verdadero enemigo, y me invade la poderosa visión del destino de mi viaje, el reencuentro con mi Llama Gemela, para juntas, volver a casa.


 

Film: War Room.

A few weeks ago I saw War Room and I have been letting its message rest until today.

Maybe it’s the name. It is shocking the word, War, and its relationship to prayer.

Perhaps, also, I was reluctant to write about it because of the great weight of horror that has been made in the name of Jesus: the Crusades, the Inquisition, the treasures of the Church, its alliance with dictatorships, the Holocaust, the wars that still exist today between different creeds…

All this has nothing to do with the message of love, of compassion, of peace that for me had the figure of Jesus. 

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And yet this movie has a powerful hidden message. It is a message that also contains the book The Course of Miracles, and the book The Secret.

God, the Source, Unconditional Love, the Universe, the Tao….

Different names that refer to a larger power.

And, it’s the same no matter which is the chosen path, the creed. He who enters into prayer, in the meditative state, gradually arrives at a place of infinite peace, where he gets rid of the demon according to the film, of the darkness, of the Ego according to other creeds. It is the same meaning, the same destination of the journey, seen from different paths that reach the Light.

One of the scenes that struck me most is the blunt tone of voice with which Elizabeth addresses evil, the devil, communicating her firm determination to drive him out of his life, clearly understanding that this is his real enemy. Enemy that disguises itself as other people, dramatic situations, wars, inequality, humiliation, hunger, poverty, violence, cruelty; enemy who gets inside other people ignorant of their vulnerability, who act like his puppets causing misery or pain in the world.

OSHO speaks of the Ego in his books, of the need to disappear, of how we open the door of hell, how reaching the Light implies leaving the Ego, the place we occupy in society.

Somehow the message coincides with the movie, asking and trusting that divinity through synchronicity, will be able to start pronoia, making way, bringing to our life what we need, or to those we need.

On our side of the scale we need to keep the vibration high, and the ego/devil/darkness away, through meditation, prayer, going within us and upwards,  instead of dealing with battles outwards.

But, how?

One thing is to understand the words and another to know what to do.

For me it was a kind of click that happened suddenly. After years and years of readings and readings, courses, meditation, tirelessly seeking the meaning behind OSHO’s words, and so many other spiritual teachers, I recently saw it. It was similar to Elizabeth’s forcefulness. It was, understanding the meaning of OSHO Tarot card, Turning In. Much of the activity in the outside world, that of the news, of wars, of politics, economics are symbolically the dark-eyed figures of the image. They lower your vibration by provoking your fear and your sadness. When you enter a meditative state, they stay out.

When I come out of my meditation and I am more vulnerable to its influence, I bring to my mind something resembling Elizabeth’s forcefulness. I know, like her, that my enemy is the eyeless figures, the devil in the movie. Like her, I tell myself firmly, don’t distract me from my path to the Light, to Nirvana.

Even in the Harry Potter books, the writer refers to it. Dementors take our Light, which is all those happy and full moments of friendship, love, peace, joy, and when there is nothing left, we are darkness and they absorb our soul.

On the other hand, Elizabeth’s prayer time grows and grows. The more time she spends in the prayer room, the calmer, the more tolerance, kindness, or compassion emanates from her. Somehow it’s like she were gradually disappearing from the outside world or the importance of the outside world is diluted as she devotes more time to spirituality. You could even say she’s so comfortable there that she does not want to come out of his state of prayer. And, I understand it. Throughout my day I often feel a longing to enter the meditative state, to rest and rest in that state of inner peace and silence. Sometimes, it’s a need to stop physical activity and restore energy. Others, it’s being able to cry, release the pressure of outside life. Others visualize that place of infinite peace, of beauty, of nature, with nothing to do, just be, safe…

I’ve thought about my book Por una maternidad protegida. La involución de derechos de la mujer y de la infancia. This morning, I went through its pages, read my words, I felt that they expressed so much anger, sadness, frustration of a lifetime of living without knowing what I live for or where I was going; a life falling under the influence of the eyeless figures of OSHO’s card. And, increasingly, emptying myself of the Light and being invaded by darkness. Increasingly, becoming one of those dark figures myself.

I guess for all this the Universe has taken me to this movie these Christmas days. It has helped me to let go of fear, because today I know who my true enemy is, and I am invaded by the powerful vision of the fate of my journey, the reunion with my Twin Flame, to together, return Home.