Película: Un paseo para recordar.

En la entrada de ayer escribía sobre las películas basadas en los libros de Nicholas Sparks, el autor de “El Diario de Noa”.

A walk to remember es la última peli de las once que se han hecho de sus libros que he visto estos días. Y, me ha encantado.

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Chico malo, chica buena.

La transformación de Landon a lo largo de la peli por la influencia de Jamie es impresionante y bellísima.

Dicen que los actores se interpretan a sí mismos,  y que por eso es tan natural la película. No lo sé. Lo cierto es que la expresividad de Landon (Shane West) es magnífica. Su mirada, su delicadeza y su fuerza al mismo tiempo, su persistencia, sus lágrimas, sus sonrisas….y, la escena de su llanto es potentísima.

Y, Jamie (Mandy Moore) es frágil, delicada y de una fuerza tremenda. Me encanta como marca los límites. A primera vista podría pensarse que chica buena puede tener dosis de naive y que puede ser manejada por chico malo a su antojo, pero no. Ella parte de una buena situación de amor a sí misma, digna de mención. En gran medida, y ahí es donde quiero poner el énfasis, emana de su extraordinaria espiritualidad. Una espiritualidad que es bien extraña en una adolescente de su edad, visto desde mi proceso de evolución personal. De su persona emana una bondad que trasciende con su calor, llegando al corazón de los demás. Llegar a este estadio requiere mucha madurez y vida vivida. Serenidad, fuerza interior, altruismo.

La luz que emana del vínculo entre Jamie y Landon crea ondas a su alrededor afectando a su entorno y llenándolo de luz.

Me da por pensar si estamos equivocando el foco cuando dedicamos tanto esfuerzo, tanto tiempo a encontrar el propósito de nuestra vida. Viendo la peli he pensado en el hambre de amor de la humanidad. Con frecuencia, pensamos que cumplir con nuestro propósito vital en esta reencarnación nos conducirá a un lugar más cercano al plano crístico o búdico donde finalmente nos encontraremos con nuestra llama gemela y llegaremos a la luz. Y, mientras, nuestro rostro no ilumina, no expresa esa luz de amor que emana de Jamie y de Landon, la mar de envidiable.

Quizá el propósito vital, los talentos, maestrías, pruebas kármicas sean el punto de partida de nuestro viaje. Quizá signifique que sea donde sea que reencarnemos, con toda la mochila que traemos, nuestro verdadero propósito es despertar y encontrar el camino de vuelta a la luz, una y otra vez, vida tras vida, incansablemente. Pues en el mismo momento en que nuestra espiritualidad guía nuestra vida, las ondas de amor transforman poderosamente la vida del otro (Landon) sanando su dolor, su ira, su pena, y llenándola de un amor intenso, dulce, sanador.

El simbolismo de la peli es tremendo. Da qué pensar que el escritor sea un hombre. Da que pensar en el patrón de masculinidad vigente, en la conexión del varón a la ira y a la violencia. Y, que Sparks trascienda el patrón con extraordinaria belleza y sensibilidad. Me encantaría ver una humanidad con hombres como Landon, masculinos, tiernos, generosos. Quizá entonces la crueldad desaparecería de la faz de la Tierra.


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