Película: Un hombre de familia.

Quería dedicar esta entrada a la película Un hombre de familia.

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Resultado de imagen de un hombre de familiaLa película ilustra cómo es el mundo laboral, cómo exprime a las personas, cómo todo vale porque solo importa la vara de medir del dinero. No hay ética, o compasión o empatía. La mentira, el engaño, la manipulación son las monedas de cambio. Y, cómo uno, inconscientemente, se pierde, en la jungla, representa un rol para sobrevivir y ese rol acaba dominando a la persona en todos los aspectos de la vida.

Cualquier muestra de yin, significa estar fuera. Y, al mismo tiempo, deja ver que no todo es blanco o negro, que hay hombres éticos, sensibles, a los que el sistema brutal hace sufrir enormemente.

Las exigencias del mundo laboral, el estrés suponen una desconexión total con el cerebro emocional. En este sentido, la película no hace diferencia entre hombres y mujeres, todos han de desconectarse para poder sobrevivir en esta jungla.

El impacto sobre la familia, el deterioro de las relaciones por la ausencia de vida vivida, por el sacrificio del honor, por poder pagar las facturas.

La imposibilidad de decir no.

Viendo la brutalidad del mundo laboral, no puedo evitar pensar que, quizás, ésta es la causa por la que las mujeres no están en los puestos de poder, porque quizás su cerebro emocional les protege de perderse a sí mismas en el intento. Lo que es algo para celebrar. Éste no es nuestro mundo, y no estamos dispuestas a contribuir a perpetuarlo.

Me pregunto si el deterioro de uno mismo, conduce a la insensibilidad, y a la violencia.

La película ilustra cómo uno queda atrapado en el peldaño de la pirámide de Maslow, en la búsqueda de seguridad, resultado de un sistema perverso.

La película ilustra la trampa del motherhood penalty, el precio en términos de dependencia económica que conlleva, decidir cuidar a los hijos una misma.

La película ilustra cómo una pérdida, en este caso de la salud de un ser querido, en otras la propia salud, un despido, la muerte de un ser querido, rompen esta inercia en la que uno se mete, y abruptamente uno se enfrenta al sinsentido de vida. De pronto, uno se sale y puede observar la vida desde fuera, viendo las falsedades del sistema, reconectando con su esencia humana.

Quizás la maternidad provoque el despertar de las féminas, abrir los ojos, rechazar la crueldad, el odio, mientras que el hombre sigue enganchado al mundo laboral, hasta que se produce un despertar por una pérdida.

Así que, esta película, me ha hecho pensar, en muchas cosas, que me conducen de nuevo al monólogo de mi Blog, el despertar de la conciencia, la bondad como signo de salud mental, el equilibrio entre los tres centros, el ocaso del patriarcado, y el nacimiento de un nuevo mundo de seres espirituales, donde producción y reproducción se unan y se ponga en el centro, la vida.

Como dice la economía feminista, la economía tal y como la conocemos es Estado, mundo empresarial, y mercado financiero, se deja fuera los pilares básicos, la naturaleza y la vida. Desde luego que el mensaje está implícito, en la película. Poner en el centro la vida, las relaciones, la convivencia con los seres queridos, estar, pasear, reír, amar, cuidar, compartir, vida slow, cooperar, colaborar, apoyar, dar la mano.

Me encantaría que la decisión del protagonista que interpreta Gerard Butler, la siguieran los hombres en masa, así el capitalismo y el patriarcado y el socialismo darían paso a la economía feminista, y a una vida digna para la humanidad. Dejar de seguir los dictados del capital y abrazar los de la vida.

 Me parece curioso y esperanzador el enfoque de la película en este sentido, al abrir una puerta de esperanza tanto para hombres como para mujeres.