Película: Roma

Estos días me he animado a ver Roma.

Me ha costado terminarla. Y, también me ha costado muchos meses, empezarla. Aunque, reconozco que es una buenísima película y me alegro mucho de haberla visto.

Reconozco que las pelis que son de la época de mi infancia, tocan una fibra sensible, y me resultan incómodas.  Supongo que cada cual tiene su particular forma de ver la vida. Por mi parte, no puedo evitar recordar que crecí sumida en un velo de tristeza. Quizás por el dolor de una guerra y una posguerra. La tristeza, la angustia, la escasez, el hambre, se instaló en el corazón de una generación, o mejor, de la mitad de una España. Recuerdo ese miedo a hablar, al castigo, a llamar la atención que tenían mis mayores, que se ha transmitido generacionalmente, la verdad. Ese temor a una autoridad despótica, al poder, a la represión de los sentidos, de la alegría, de la vida. Era una vida en blanco y negro como la película.

Y, con esta mochila emocional con la que crecí, me puse a ver Roma.

Así que, he de reconocer que representa fielmente esa época, en los muebles, ropas, coches, etc, aunque la peli transcurre en México y yo crecí en España.

Y, todavía hoy no estoy muy segura de qué tiene que ver el título de Roma con la trama.

Para mí, es una crítica a la masculinidad tóxica. Es un canto a la mujer y a su sacrificio, a su soledad, a la solidaridad entre mujeres, aunque sean de clases sociales diferentes.

La película capta fielmente, cómo ese patrón de masculinidad, rompe la bondad, la sonrisa de las mujeres, haciéndolas pasar por situaciones de profundo desamor, abandono y dureza emocional.

También, refleja cómo el hombre, muchas veces, se comporta como el macho en el reino animal. Monta y desaparece, y la hembra pare, amamanta, enseña y alimenta, sola. Claro que la sociedad está montada de una manera en la que producción y reproducción están separadas y la crianza de los hijos lleva de la mano la dependencia económica del varón, y de su mayor o menor madurez, con independencia de la edad. Así en la peli hay inmadurez masculina en juventud y madurez, siendo igual de irritante, frustrante y dolorosa.

Aunque tiene otros mensajes, porque es una película de una gran riqueza. Uno de ellos, que se cuela sutilmente en la trama tiene que ver con un tema que toca la economía feminista, y del que habla Silvia Federici en su libro El Calibán y la Bruja, y tiene que ver con las rondas de cercamiento de tierras que se han producido desde el comienzo del capitalismo. Se expropia a las clases humildes de sus tierras de labranza, convirtiéndolas en una gran masa de esclavos sin cadenas, al servicio de las clases poderosas. Las mujeres sirven en casas de gentes de rentas altas, los hombres al servicio de los hilos del poder siendo guardias o militares, que atentan, tristemente, contra sus propias gentes…

Ambos hilos se entrelazan y se dibuja la sociedad que tenemos con sus diferencias de sexos y clases. Supongo que de ahí el nombre de Roma. Pasa el tiempo, y el hombre, mayoritariamente, sigue siendo ese espécimen de Marte, que hizo posible la existencia de Roma, sus batallas, su dominio de otras gentes, la obediencia de los soldados de Roma, etc. Y, pasa el tiempo, y las mujeres reinterpretan los mismos papeles, la hetaira que entretiene, y la madre que se encarga de aportar soldados y hembras a la sociedad, en soledad.

Hoy mi entrada es en blanco y negro como la peli, porque acabé triste al verla. Me recordó mi infancia triste por el hacer de Roma del varón en las guerras, y me recordó mi condición de madre, y mi esfuerzo con el enorme trabajo que hacemos las mujeres, tan invisibilizado por las esferas masculinas tóxicas.

Aunque, con cierta esperanza. Pues un hombre, Alfonso Cuarón, ha hecho esta magnífica película. Y, esto es una grandísimo paso de visibilización de las mujeres.

Ahora queda, el siguiente, ver cómo hombres Cuarón, y mujeres libres, construimos otra sociedad, más bella, más solidaria, hermosa e igualitaria, donde todos seamos reyes sentamos en la misma mesa.

 


 

Film: Rome

These days I have been encouraged myself to see the film, Rome.

I had a hard time finishing it. And it has also taken me many months to start it. Although, I admit it’s a great movie and I’m very glad I have finally seen it.

I recognize that movies from the time of my childhood, touch a sensitive fiber, and I find them uncomfortable.  I guess everyone has its own particular way of seeing life. For my part, I can’t help but remember that I grew up in a veil of sadness, maybe because of the pain of a war and a post-war era. Sadness, anguish, scarcity, hunger, settled in the heart of a generation, or better, in the heart of a half of Spain. I remember the fear of speaking, of punishment, of drawing attention, my elders had, which has been passed down generationally, I am afraid. There was fear of a despotic authority, of its power. There was repression of the senses, of joy, of life. It was a black-and-white life like the movie.

And, with this emotional backpack I grew up with, I started to see Rome.

So, I have to admit that the film faithfully represents that era, in furniture, clothes, cars, etc., although the movie takes place in Mexico and I grew up in Spain.

And, still today I’m not quite sure what the title of Rome has to do with the plot.

To me, the film is a critique of toxic masculinity. It is a hymn to women and their sacrifice, to their loneliness, to solidarity between women, even if they are of different social classes.

The film faithfully captures how that pattern of masculinity, breaks the goodness, the smile of women, posing them to situations of deep disloyalty, abandonment and emotional hardness.

It also reflects how men often behave like males in the animal kingdom. They mount and disappear, and the female gives birth, breasts, teaches and feeds, alone. Of course, society is built in a way in which production and reproduction are separated and the upbringing of children carries to the economic dependence on the male, and on his greater or lesser maturity, regardless of age. Thus in the film there is male immaturity in youth and maturity, being just as irritating, frustrating and painful.

Although there are other messages, as the film is of great richness. One of them, which subtly slips through into the plot has to do with a theme touched by the feminist economy, and that Silvia Federici talks about in her book The Caliban and the Witch.  It has to do with the rounds of land fencing that have occurred since the beginning of capitalism. They expropriate the humble classes of his farmland, turning them into a large mass of slaves without chains, ready to serve the powerful classes. Women serve in high-income people’s houses, men serving the threads of power being guards or soldiers, who sadly attack their own people.

Both threads are intertwined and it is drawn the society we have with its gender and class differences. I guess that’s where the name of Rome is. Time passes, and men, for the most part, remains that specimen of Mars, which made possible the existence of Rome, its battles, its domination of other peoples, the blind obedience of the soldiers to Rome, etc. And, time passes, and women reinterpret the same roles, the hetaera that entertains, and the mother who is responsible for contributing soldiers and females to society, in absolute solitude.

Today my entry is in black and white like the movie, because I ended up sad after seeing it. It reminded me of my sad childhood for the making of Rome of men in wars, and because it reminded me of my status as a mother, and my effort with the enormous work that women do, so invisible for the toxic male spheres.

Although, with some hope, as, a man, Alfonso Cuarón, made this magnificent film. And, this is a huge step towards the visibility of women.

Now it is time for the next step, that is to see how Cuarón men, and free women, build another society, more beautiful, more supportive, and equal, where we are all kings sitting at the same table.