Película: Querido John.

Querido John es otra de las pelis basadas en libros de Nicholas Sparks, el autor del Diario de Noa.

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El género romántico suele ser más de mujeres que de hombres. Supongo que por eso de que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte. La razón es un enigma para mí, ciertamente.

Ver estas pelis de Sparks me hace pensar en cómo sería el mundo si la experiencia de estos amores de almas gemelas tuviéramos la suerte de tenerlos, todos, en la vida. La ilusión, la luz, la fuerza, que aportan es tan arrebatadora que probablemente no habría espacio para la oscuridad, porque la vibración del planeta sería de una luz potente, cegadora.

Es de gran belleza cómo en estas historias de Sparks, el amor sobrevive a cualquier obstáculo, al paso del tiempo, con inquebrantable fuerza.

Y, quizás lo que permite que se den es la forma en que los hombres de las historias dejan libre su energía femenina. Amar, llorar, dulzura, sensibilidad,

Aunque, hay un mensaje subyacente más allá de la relación entre los dos jóvenes. De los detalles con los que he resonado está esa sensación de vacío existencial que produce el desamor.  En la monotonía de la vida, surge la energía de vida de la conexión profunda entre dos almas que todo lo ilumina haciendo las cargas de la vida, el mundo áspero y duro más llevadero. Y, de pronto…un profundo vacío, un deseo de no estar, de irse, todo gris. La escena de John en el agua es tan real. Siento profunda empatía con ese profundo dolor que sale de lo más hondo y te provoca querer chillar de rabia, de impotencia. Eso, cuando la vida te da ese regalo.  No he tenido esa fortuna, pero sí que conecto con John en esa sensación de que pareciera que la vida es un mal sueño.

Esta mañana mientras tomaba mi té en el desayuno he dejado mi mente vagar por no haber sido afortunada en encontrar un amor así, y sin embargo, me he dado cuenta que lo he sido profundamente en la vida vivida con mis hijos. Montones de momentos felicísimos compartidos. He sonreído según iban pasando por mi mente como una película.

El final de Querido John queda abierto a la interpretación de cada cual. Pero es curioso como en varias de las pelis de Sparks se repite el patrón de relaciones intensas interrumpidas que se reanudan muchos años después con igual frescura como si el tiempo no hubiera pasado. El ínterin soledad, tristeza, bajada a los infiernos, regreso a la luz. Las escenas de la guerra de John me recuerdan que reencarnamos con nuestro particular propósito, con nuestras pruebas kármicas y éstas ocurren según el plan, pase lo que pase. Estaría bien que después saliera un sol bien cálido y reparador en nuestras vidas que sanara todas las heridas.

En fin, otra peli de Sparks que es una delicia.

 


 

Film: Dear John.

Dear John is another of the films based on books by Nicholas Sparks, the author of The Notebook.

The romantic genre is usually more of the like of women than men. I guess that’s why women are from Venus and men from Mars. The reason is an enigma for me, certainly. Watching these Sparks movies makes me think about what the world would be like if all of us were lucky enough to have this experience of soulmates’ loves in life. The illusion, the light, the force, which it gives is so overwhelming that there would probably be no room for darkness, because the vibration of the planet would be of a powerful, blinding light.

It is of great beauty how in these Sparks stories, love survives any obstacle including the passage of time, with unwavering strength.

And, perhaps what allows this to happen is the way the men of the stories let their feminine energy free; to love, cry, express sweetness or sensibility.

There is an underlying message beyond the relationship between the young couple. Of the details with which I have resonated more is that feeling of existential emptiness that comes from heartbreak.  In the monotony of life, the energy of life emerges from the deep connection between two souls that illuminates everything by making the burdens of life, the rough and harshest world more bearable. And all of a sudden… emptiness, a desire not to be, to go away, all gray. John’s scene in the water is so real. I feel profound empathy with that intense pain that comes from deep inside and provokes you to want to squeal of anger, of helplessness. That is so when life gives you that gift.  I haven’t had that fortune, but I do connect with John in that feeling that life seems to be a bad dream.

This morning while having my tea at breakfast I have let my mind wander for not being fortunate to find such a love, and yet I have realized that I have been deeply fortunate in the life lived with my children. Lots of very happy moments shared. I smiled as they went through my mind like a movie.

Dear John’s ending is open to the interpretation of each one. But it is curious how in several of Sparks’ films is repeated the pattern of interrupted intense relationships that resume many years later with equal freshness as if time had not passed. In the interim there is loneliness, sadness, descent into hell, return to the light. The scenes of John in the war remind me that we  reincarnate with our particular purpose, with our karmic tests, and that life happens according to the plan, no matter what. It would be nice if after it a warm, restful sun that healed all our wounds come out in our lives.

Dear John is another Sparks’ movie that’s a delight.