Película: La cabaña.

Quería dedicar esta entrada a la película, La cabaña.

La peli cuenta la historia de un alma rota, que encontró el camino de vuelta a la luz.

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El protagonista, Mack Phillips, ve cómo su mundo se derrumba tras el rapto y el asesinato de su hija pequeña. Su mundo, su vida, se rompe, y cae, cada vez más, en un profundo agujero.

La crítica no habló bien de esta película y sin embargo, para mí, tiene un mensaje, muy profundo. Quizá, porque a lo largo de mi vida, yo misma he transitado por este camino de perderse por el dolor. He sentido ira, resentimiento, y mi mundo se ha ido encogiendo, y encogiendo.

Para mí, el tema central de esta película es el efecto liberador del perdón, en el alma.

Es el proceso del trauma del que habla Judith Herman en Trauma y recuperación.

Dicen algunos maestros espirituales, que cuando alguien te hace daño, tu alma se rompe. Un fragmento de tu alma se queda pegado al alma del otro. Así, a lo largo de la vida, y de todas las vidas, vamos perdiendo trocitos y la oscuridad entra en nosotros.

Volvemos una y otra vez, hasta que hemos recuperado todos y cada uno de los cachitos de nuestra alma, hasta volver a tenerla completa.

Recuperamos esos fragmentos perdidos,  cada vez que logramos perdonar.

La película expresa, que al perdonar, dos almas quedan libres para ir a la luz.

Al perdonar, uno se libera del  inmenso peso de la ira, del resentimiento. Ese inmenso dolor, nubla nuestra capacidad para ver belleza. Nos impide verla, sentirla, crearla, amarla. Nos quita la energía de vida, porque la energía de muerte nos invade poco a poco. En la película, se representa, simbólicamente, mediante el agua negra. Mal que bien, vamos sobrellevando nuestra vida emocional, flotando en nuestra pequeña barquita. Pero hay momentos en nuestra vida, donde el dolor es tan desgarrador,  que la barca se rompe, y el agua negra, que es ese infinito dolor, la hunde sin que podamos hacer nada.

El protagonista aprende a ver, que el dolor intenso, traumático, puede transformarnos de víctima en villano. No en vano, Alice Miller, sacó a la luz, las infancias horribles que tuvieron la mayoría de los dictadores más despiadados de la historia. Contemplar la vida desde ahí, le hace ver, cómo se va transmitiendo la crueldad, de unos seres humanos a otros. Alguien es un monstruo con alguien en la infancia, y con frecuencia, ese alguien se convierte, a su vez, en monstruo.

Hay muchos detalles en la película, que simbolizan ese estado de paz y belleza infinita, al que conduce el perdón. Por ejemplo, una de ellas es la luz. Una especie de tonalidad blanca que transmite paz, estar a salvo, poder descansar.

La alegría que se expresa con los colores de las flores.

El silencio que se siente cuando se aquieta la mente.

Y, la abundancia que representa la Madre Tierra.

 

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Hay un rico simbolismo en los pasos a través de los cuales, el protagonista puede perdonar…las mariposas talladas en la madera, las flores sencillas que se van depositando, la tela blanca y suave.

La película me ha hecho pensar en el tiempo. En la forma en que presente, pasado y futuro se entrelazan y van creando nuestra vida.

Estar en paz con el pasado, es el quehacer continuo de nuestro presente, para poder crear nuestro futuro. Para poder volar libres hacia la luz.


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