Película: Ha nacido una estrella.

Hace unos días vi la película, Ha nacido una estrella.

Imagen relacionadaMe ha encantado, las canciones, el vozarrón de Lady Gaga, la relación entre ellos.

Ternura, compasión, amistad, dulzura…

Quizá es lo que más me ha impactado, esa magia de la conexión profunda entre dos personas.

Los tres amores de los que siempre hablo. Eros, ágape, philia.

Eros, hay pasión entre ellos.

Philia, lo pasan bien juntos, ríen, ríen, componen, cantan, comparten…

Es la amistad entre ellos, intensa, un lazo poderoso que se mantiene como hilo conductor hasta el final. La complicidad de dos almas que vibran al unísono.

Ágape quizá es el primer tipo de amor que aparece. La sensibilidad con la que él la trata, el cuidado…

Es impactante encontrar hombres dulces, sensibles, en un mundo que premia al macho, la desconexión de éste del cerebro emocional.

Quizá sea mi historia personal, quizá sea que me siento enormemente cansada, o vieja, o dolorida o herida, lo que me hace ser especialmente sensible a la frescura del personaje que interpreta Bradley Cooper. Es de una gran belleza encontrar almas que mantienen su luz, a pesar de haber crecido en la oscuridad, en el abandono, en un ambiente hostil de alcohol, de soledad. En medio de su adicción al alcohol brilla su corazón, y se percibe cariño hacia ella, pero también hacia su amigo, hacia su chófer.

Da qué pensar en el sinsentido de la vida, en el hambre de amor, de dulzura, de sensibilidad. En la entrega, en la creatividad, en el arte, en salirse del camino del statu quo.

Su último acto de amor, me dejó inmensamente triste.

Sentí su cansancio, su desilusión, su vacío.


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