Película: El becario.

Ayer  pasé un rato bien agradable viendo El becario.

Resultado de imagen de el becarioLa vida cambia y al mismo tiempo todo permanece, pues lo verdadero, lo que queda después de una vida vivida son las personas a las que has querido, las que te han querido, con las que has llorado y reído, las que te han apoyado en los momentos valles y a las que has acompañado en sus pérdidas, los atardeceres, las risas, los abrazos, las sonrisas.

La peli muestra la parte grata de la vida, la combinación de la templanza de las canas, y la frescura de la juventud, la conexión entre la parte de luz de las personas, el respeto, la colaboración, la bondad.

Me encantaría que el mundo fuera ese lugar que muestra la peli, donde la gente se ayuda, confía en el otro, se apoya, donde tener muchos años tiene valor, y tener pocos también.

Está bien ver que empiezan a haber hombres que se dedican full-time a la familia, para que sus mujeres tengan su carrera.

También viene bien una historia profesional de éxito de una mujer.

Siempre que veo este tipo de películas siento esperanza en el despertar de la conciencia de la humanidad, en valorar las cosas sencillas de la vida, aquellas que suelen tener que ver con el corazón.

Me reconozco a mí misma en el personaje que interpreta Robert de Niro, y al mismo tiempo me reconozco en el personaje de Anne Hathaway, hace ya mucho, mucho tiempo.

Me veo como de de Niro en esa sensación de no tener prisa, en la calma que da haber vivido intensamente muchas etapas del viaje, en haber llorado, luchado, reído, perdido muchas veces, y haber tenido que volver a empezar, en esa sensación de que muchas cosas que importaban tanto antes, ya no importan. En que todo es relativo, en que la vida es un misterio, para ser vivido, no interpretado. Saber que queda menos de viaje, que hay que aprovecharlo para estar con las personas que quieres.

Y, al mismo tiempo, Hathaway me recuerda a mí cuando me ilusionaba contribuir, crecer, ascender, aprender, ganar dinero, viajar. Cuando tenía mucha energía, y mucha ilusión por lo nuevo, por conocer, ganas de comerme el mundo, de no perderme nada. Esa energía de cuerpo joven que puede dormir poco, comer poco y siempre tiene una reserva imponente de energía para seguir. Ese estrés grato de hacer muchas cosas al mismo tiempo y ver su fruto.

Y, en los muchachos jóvenes del equipo, en ese naivete sobre la vida, en la alegría, en la ilusión.

Es de esas pelis que me dejan una buena sonrisa.