Película: Dirty Dancing

Estos días, he visto la película Dirty Dancing. Y, aunque estoy muy enfocada en terminar mi siguiente libro, no he podido evitar ponerme a escribir sobre ella, siendo esta entrada, la primera del 2020.

Dirty Dancing es una peli de baile, y una historia de amor y, sin embargo, tiene un mensaje social, y espiritual muy potente.

Expresa la diferencia de clases y por tanto, los diferentes puntos de partida vitales de las personas según éstas. En otras palabras, revela la peli, la dura realidad de cómo para unos es fácil ir a Harvard, y cómo otros no pueden a veces, ni comer. Ello se manifiesta en el contraste entre los arquetipos del ingenuo – Baby (Jennifer Grey) y el arquetipo del huérfano – Johnny Castle (Patrick Swayze) interpretados por los protagonistas. El arquetipo del que confía en la vida porque ésta le ha sido fácil, y el arquetipo del escéptico que no confía  en la vida porque parte de un lugar de necesidad y privación desde una temprana edad. Y, sin embargo, desde sus diferencias de clase, en ambos brilla, un corazón puro.  Y, es ahí, donde se da la conexión espiritual, alma con alma.

Me ha hecho sonreír y al mismo tiempo ponerme triste por el paso del tiempo. Recordar la belleza y tersura de un cuerpo joven y cómo el paso del tiempo ha ido dejando en el mío su huella imborrable. Recordar mi juventud, los sueños de cambiar el mundo, de vivir intensamente, la plena confianza de que tarde o temprano encontraría los tres amores eros,  agape,  philia. Y, cómo, todos estos sueños se han ido diluyendo con los años, por la huella de mis lecciones kármicas.

Quizás en otra vida…

La peli tiene los tres amores. Y, están dibujados en montones de escenas. Hay tensión eros en las escenas de baile, y philia en la risa, que deja ver la hermosa sintonía de dos almas. Sintonía, conexión profunda a nivel espiritual en la preocupación por el otro, en ver y abrazar al que sufre, o en ayudar desinteresadamente a los demás pase lo que pase. Y, la envidiable dulzura de su amor agape.

Las escenas de aprender a bailar muestran que detrás de los bailes hay mucho trabajo. Nadie tiene esa masa muscular bellísima sin horas y horas de entrenamiento.

La presión social de, unos arriba, otros abajo, unos tienen y otros no importan, se rompe de una forma limpia, por el amor de dos jóvenes que mutuamente se ayudaron. Uno a confiar en la vida, una a aprender a soltar los condicionamientos sociales y liberar la energía vital. Una a amar a un alma perdida, y uno a atreverse a plantar cara al status quo y vivir con la cabeza alta sin someterse.

Dirty Dancing... una auténtica delicia de peli.

No sabía de la muerte del actor Patrick Swayze y de su causa. Saberlo, me ha hecho ver la película con infinita compasión; Ver su belleza, su mirada, su hermoso cuerpo trabajado de bailarín, sus profundos ojos azules, su hermosa voz, su masculinidad, su fuerza y su ternura. Me he fijado en sus manos, en la flexibilidad de su cuerpo al moverse al ritmo de la música.

Con frecuencia, pienso que los actores, por mucho que sean actores, dejan una parte de sí mismo en sus papeles. De manera, que Johnny y Baby tienen que tener una parte de personalidad de los actores. Con esta idea he buscado los caminos de vida de ambos y me he encontrado con que Patrick Swayze tenía un camino de vida, 7 y Jennifer Grey 9. El 7 de Patrick revela esfuerzo y recompensa por el sacrificio. El 9 de Jennifer es el de la ayuda desinteresada a los demás. Los dos números también los tienen los caracteres que interpretan.

El camino de vida 7, también se ve, en la causa de la muerte de Patrick, que fue debida a un cáncer de páncreas, quizás, como consecuencia de su paso por el alcohol y las drogas, pero también porque el sacrificio, el esfuerzo y la resistencia al dolor  fueron una constante en su vida hasta el final. Sufrió un montón de accidentes, fracturas, a lo largo de su carrera, muchas veces, por querer él mismo actuar las escenas más duras de sus caracteres. Tanto esfuerzo, al final pasó factura y se fue a los 57 años, un año antes de que todos sus talentos de esta reencarnación estuvieran activados. Quizá cumplió antes su propósito vital.

Dicen que sufrió abusos de su madre, y después de su esposa. De nuevo, la huella de su camino de vida 7. Su madre, le inició en el baile con un alto nivel de exigencia, que claramente Patrick llevó a su cima.

Y, pensando en si hubo o no abuso en su matrimonio, he recordado la carta del Tarot Zen de OSHO, amigabilidad. He pensado en la imagen de Patrick y su esposa Lisa, a lo largo de los años y la he comparado con esta bella imagen de amistad. Si hay igualdad y crecimiento y realización, los dos crecen con belleza. Creo, que Patrick a lo largo de los años, perdió la lozanía que brilló en Dirty Dancing. En algún lugar perdió su magnífica sonrisa, y la expresión de su cara dejaba ver una honda tristeza. Quizá por ello, aparece el alcohol en su vida, como forma de escape de su dolor interno y externo. No puedo evitar sentir profunda compasión, cuando veo las asignaturas kármicas, que se revelan en el sufrimiento de cada uno de nosotros.

Con gratitud a Patrick Swayze por el arte de su baile en Dirty Dancing, y por esa fuerza y dulzura suya que se dejó ver en todo su esplendor en Johnny.

Patrick, espero estés, feliz en un bellísimo lugar de Luz .

Namasté

 


 

Dirty Dancing

These days, I’ve seen the movie Dirty Dancing. And, although I’m very focused on finishing my next book, I couldn’t help but write about it, being this entry, the first of 2020.

Dirty Dancing is a dance movie and a love story and yet has a very powerful social, spiritual message.

It expresses the difference in classes and therefore the different vital starting points of people according to them. In other words, the movie reveals, the harsh reality of how it’s easy for some to go to Harvard, and how others can’t sometimes, even eat. This is manifested in the contrast between the archetypes of the naive – Baby (Jennifer Grey) and the archetype of the orphan – Johnny Castle (Patrick Swayze) played by the protagonists. The archetype of the one who trusts life because it has been easy for her, and the archetype of the skeptic who does not trust life because he starts from a place of need and deprivation from an early age. And yet, from their class differences stand point, in both shines, a pure heart.  And, that is, where the spiritual connection is given, soul with soul.

The movie has made me smile and at the same time make me sad about the passage of time. It has made me remember the beauty and smoothness of a young body and how the passage of time has left in mine its indelible footprint. I have remembered my youth, my dreams of changing the world, of living intensely, the full confidence that sooner or later I would find the three loves eros, agape, philia. And, how, all these dreams have been diluted over the years, by the imprint of my karmic lessons.

Maybe in another life…

The movie has all three loves. And, they’re drawn in lots of scenes. There is eros tension in the dance scenes, and philia in laughter, which shows the beautiful tune of two souls. Tuning, deep connection at the spiritual level in the concern for the other, in seeing and embracing the suffering, or in selflessly helping others no matter what. And, the enviable sweetness of their agape love.

The scenes of learning to dance show that behind the beauty of the dances there is a lot of work. No one has that splendid muscle mass without hours and hours of training.

The social pressure of, ones up, others down, some have and others do not matter, is broken in a clean way, with the love of two young couple who helped each other. He leant to trust life, she learnt to release social conditionings and let vital energy express. She dared to love a lost soul, and he dared to stand up to the status quo and live without submitting.

Dirty Dancing... a real delight of movie.

I didn’t know about the death of actor Patrick Swayze and his cause. Knowing it has made me watch the film with infinite compassion; See his attractiveness, his look, his breathtaking worked dancer body, his deep blue eyes, his beautiful voice, his masculinity, his strength and tenderness. I’ve noticed the flexibility of his body as he moved to the rhythm of the music.

Often, I think that actors, however much they are actors, leave a part of themselves in their roles. So Johnny and Baby must have a part of the personality of the actors. With this idea I have searched their path of life of both and I have found that Patrick Swayze had a path of life, 7 and Jennifer Grey 9. Patrick’s 7 reveal effort and reward for sacrifice. Jennifer’s 9 is the path of the selfless help to others. Their two characters also have these numbers.

The path of life 7 is also seen, in the cause of the death of Patrick, which was due to pancreatic cancer, perhaps, as a consequence of his passage through alcohol and drugs, but also because sacrifice, effort and resistance to pain were a constant in his life to the end. He suffered a lot of accidents, fractures, throughout his career, many times, for wanting to perform the hardest scenes of his characters himself. So much effort, in the end took its toll and he left us at 57, a year before all his talents from this reincarnation were activated. Maybe he fulfilled his vital purpose earlier.

It is held he was abused by his mother, and after by his wife. Again, the footprint of his path of life 7. His mother initiated him into the dance with a high level of demand, which Patrick clearly brought to his peak.

And, thinking about whether or not there was abuse in his marriage, I remembered OSHO’s Tarot Zen card, friendliness. I’ve thought about the image of Patrick and his wife Lisa over the years and compared it to this beautiful image of friendship. If there is equality and growth and fulfillment, they both grow with beauty. I think Patrick over the years lost the freshness with which he shined in Dirty Dancing. Somewhere throughout his life he lost his magnificent smile, and the expression on his face showed a deep sadness. Perhaps this is why alcohol appeared in his life, as a form of escape from his inner and outer pain. I cannot help but feel deep compassion, when I see the karmic lessons, which are revealed in the suffering of each of us.

With gratitude to Patrick Swayze for the art of his dance on Dirty Dancing, and for his strength and sweetness that he let himself be seen in all its splendor as Johnny.

Patrick, I hope you’re happy in a beautiful place of Light.

Namaste