Película: Cómo entrenar a tu dragón.

Hace unas semanas disfruté viendo la trilogía de animación Cómo entrenar a tu dragón.

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Me llamó la atención que justo aparezca en el momento vital en que ultimo la publicación de mi libro sobre el Eneagrama. Sincronicidad del Universo, pues precisamente así veo yo los Eneatipos. Los veo como nuestro dragón que mantiene cautiva a nuestra princesa / alma, en la oscuridad del mal. Y nosotros, héroes de nuestra aventura, hemos de rescatarla.

Normalmente, el dragón es simbólicamente atravesado por la lanza, pero en esta historia de animación, no se mata al dragón sino que se entrena. Y lo más bello es que no se entrena a fuerza de látigo, sino con paciencia, con cariño, con respeto, con amor, con amistad.

Y, como decía en mi anterior entrada, sobre el reino del caos  a la oscuridad no se la vence con más enfrentamiento, violencia o desamor. A la oscuridad se la vence con Luz.

Simbólicamente, de esto trata la trilogía, de un joven, Hipo, diferente del resto, que se sale de la programación, de los condicionamientos sociales y guiado por su maestro interior/intuición logra desarrollar un vínculo amoroso, potentísimo con un dragón, que se convierte en «SU» dragón. Su ejemplo es contagioso y con el tiempo, todo el poblado hace lo mismo.

De esto va nuestra propia historia de evolución personal de la humanidad, de crear la Nueva Tierra, un lugar próspero, bello, solidario, donde la oscuridad no existe en el corazón de los seres humanos, sino que reina la armonía, la amistad, el respeto, la paz…

Imagen relacionadaLa segunda peli contiene para mí un poderoso simbolismo. El simbolismo del reencuentro de las llamas gemelas. La escena de Valka y Stoick, padres de Hipo, que vuelven a encontrarse después de veinte años es de grandísima dulzura. La frase de Stoick…«You are as beautiful as the day I lost you« – «Eres tan bella como el día que te perdí»

Se me antoja que después de tantas vidas, de tanto dolor,  esfuerzo y cansancio, volver a encontrarse con la llama gemela,  unirse de nuevo para formar la chispa divina original y juntos volver a la Luz, debe ser un sentimiento, tan hondo como la frase de Stoick.

Por cierto, que la voz de Gerard Butler – Stoick es imponente.

Después de esta escena, hay otra bien simpática en la que Valka y Stoick cantan y bailan. Es una escena de energía de vida, de alegría, de amistad, de altísima vibración que uno al escucharla no puede evitar sonreír.

La última peli también es muy bonita. Especialmente, ese lugar de espléndida abundancia y color del reino de los dragones.

No deja de sorprenderme la simbología oculta de muchas de las pelis de Gerard Butler. Uno podría quedarse en la superficie y verlas como pelis de acción, sin más. Y, sin embargo, hay crítica al modelo de vida y educación en La isla de Nim, crítica al sistema judicial en Un ciudadano ejemplar, crítica al modelo laboral – social que deja poco tiempo para la vida en Un hombre de familia, crítica a la falsedad de los hilos de poder en Geostorm, crítica a la forma en que vive la humanidad, tan cercana a ser un monigotillo de un juego de ordenador en Gamer….

En fin, esta trilogía de Cómo entrenar a tu dragón es una delicia.


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