Padre negligente y autoritario: secuelas de SU violencia en los niños.

Quería dedicar esta entrada a los niños.

A los niños cuyo bienestar, sentimientos y opiniones son ignorados en los tribunales, en los parlamentos y en los organismos internacionales.

Resultado de imagen de padre violentoQuería escribir sobre las secuelas físicas, emocionales y sociales, que acaban teniendo al vivir su infancia y su adolescencia con angustia, con miedo, y con tristeza, en lugar de con respeto, amor, alegría, y paz.

Secuelas que tienen una trascendencia importantísima en su desarrollo, en su calidad de vida, en su salud física y emocional.

Quería dedicar esta entrada al creciente número de niños que se plantan y dicen no al hombre violento. No a su estilo parental, no a convivir con él, no a la violencia contra su madre.

Son niños a los que el sistema les priva de su voz hasta la mayoría de edad, y por ello enferman a veces de forma irreversible.

Algunos niños trasladan su dolor hacia sí mismos, y se enferman, así nos podemos encontrar alguna o todas estas secuelas físicas:

  • Son niños menudos, de salud precaria, que llevan un retraso en su crecimiento, llegan con retraso a la pubertad.
  • Muchos desarrollan trastornos de la conducta alimentaria como inapetencia, anorexia o bulimia. Los trastornos de la alimentación son enfermedades emocionales con síntomas físicos que tienen un impacto enorme en el desarrollo del niño, máxime cuando una vez  que aparecen son crónicas, con puntas y valles a lo largo de la vida adulta. Son enfermedades muy graves que con frecuencia tienen un impacto irreversible. Puede afectar a todos los órganos y a la estructura ósea, provocando osteoporosis, o que el niño deje de crecer, a veces, de forma definitiva. Los trastornos alimenticios implican un riesgo potencial de muerte. Es importante tener en cuenta que como el niño se siente impotente de cambiar el dolor de su vida,  se escapa de ello trasladando su impotencia contra el progenitor violento contra sí mismo. Su recuperación, entendiendo como pasar la frontera en el que la vida está en peligro puede extenderse en el tiempo entre cuatro y ocho años.
  • Pueden tener problemas de sueño, como tener dificultad para dormir, se despiertan varias veces a lo largo de la noche, tienen pesadillas.
  • Pueden tener  menos habilidades motoras.
  • Y, suelen desarrollar síntomas psicosomáticos, que les impiden tener una vida normal y sana, como alergias, asma, eczemas, cefaleas – migrañas, dolores abdominales, enuresis nocturna, entre otros.

Emocionalmente son, con frecuencia, niños tristes, mudos, pueden  desarrollar ansiedad, mostrar ira, sufrir depresión, tener profundos sentimientos de soledad, sentirse tan avergonzado, triste, y diferente que se aíslan, lo que les conducen a una baja autoestima. Algunos tienen miedo a todo, y otros son temerarios. Algunos desarrollan estrés post-traumático, otros, proceso traumático, bloqueando los recuerdos del trauma, que quedan perdidos, atrapados en algún lugar de su memoria.  En este entorno es imposible desarrollar apego seguro, muchos desarrollan apego ambivalente, o peor apego desorganizado. En el apego desorganizado, muchos niños muestran parentalización, son excesivamente  responsables para su edad, se ven obligados a adquirir una falsa madurez para interponerse entre los padres y defender al progenitor dañado o cuidar de sus hermanos. En ocasiones estos niños y niñas se encuentran en una situación en la que uno de los padres es agresor y el otro no está en condiciones óptimas para el cuidado por lo que deben aprender a cuidarse como puedan.

Algunos tienen problemas cognitivos como tener retraso en el aprendizaje del lenguaje y del desarrollo verbal,  pueden tener un bajo rendimiento escolar fruto de que su conciencia está en situación de supervivencia, su mente no puede concentrarse en el estudio cuando tiene unos problemas tan graves que convierten las obligaciones escolares en superfluas, pues están enfocados en el hoy, hipervigilantes ante cualquier cosa que desencadene discusiones, intentando controlarlo todo. Otros se evaden de sus problemas, sin embargo, sumergiéndose en el estudio, sacando expedientes brillantes.

Algunos se rompen por dentro, su interior está devastado, como si hubiera pasado un huracán que ha arrasado todo a su paso. Trasladan su impotencia, y su dolor y su frustración hacia el exterior siendo violentos con los demás, cayendo en la delincuencia, siendo agresivos, rompiendo, destruyendo cosas, siendo crueles con los animales. Fruto del apego ambivalente que causa el exceso de autoridad, intolerancia, y represión del padre violento, el niño tiene rabietas, desinhibiciones o inmadurez, llora mucho de forma desconsolada, porque nadie viene en su auxilio. Algunos son diagnosticados con déficit de atención-hiperactividad. Son extremadamente inquietos, como estrategia para no pensar o sentir. A veces desarrollan toxodependencias y/o conductas autodestructivas. Los trastornos alimenticios como la anorexia son adicciones también.

Algunos muestran escasas habilidades sociales, son retraídos sumamente introvertidos, otros tienen dificultad para sentir empatía.

Los niños expresan su dolor, de muchas formas cuando quieren silenciarlos.

Niños frágiles que dirigen su tristeza, su miedo, y su impotencia hacia el interior.

Niños agresivos que la dirigen hacia el exterior en forma de ira.

Hombres violentos que marchitan a sus parejas, padres negligentes y autoritarios que cortan las alas a sus hijos, impidiéndoles volar alto y libres en su edad adulta.

Sistemas sociales, económicos, judiciales y políticos de hombres y mujeres grises desconectados de la compasión y de la sensibilidad.

Miedo, desamor, bronca, violencia…

Tenemos una civilización enferma, alejada del amor, anclada en el miedo.

Proteger la maternidad, proteger a los niños nos llevará a la luz, a la paz, a la libertad que emana de la sanación del corazón de la humanidad.


Fuente:

He escrito este artículo, sobre todo, basándome en mi propia historia personal, y la de mis hijos.

También he usado artículos de Internet, por ejemplo la www.guiainfantil.com.