Ocaso del patriarcado = fin de violencia de género

El hecho de que los valores de hombres y mujeres sean bastante parecidos en todo el mundo con independencia de la cultura, o la religión me hace inclinarme hacia la influencia PODEROSA de la biología.  Es decir ¿hasta qué punto, sumisión o agresividad es algo aprendido?

Yo tengo una perrita, y en los paseos veo que incluso en la misma raza los machos son más agresivos y las perritas, normalmente, son más dóciles, y abnegadas. Y, no sé puede hablar de cultura y educación. Así que, pienso que nuestra herencia mamífera,  nos dota con talentos diferentes dignos de ser celebrados y valorados.

Si esto es así, no creo que la sociedad cambie obligando al varón a cuidar al 50%. Las leonas, las elefantas, las hembras mamíferas cuidan solas a los cachorros. No queremos aceptar que biológicamente tenemos talentos diferentes, y que parimos, y damos de mamar porque tenemos útero y pechos, y que por naturaleza, existe un vínculo que nos empeñamos en NO VALORAR Y NO PROTEGER. Por eso, las féminas, salvo excepciones, maduramos antes, y por eso, nuestros valores son diferentes. Es contra natura forzar al varón que quiere riqueza, o éxito o placer…A CUIDAR.

Las hembras en la naturaleza son poderosas, fuertes, valientes, protectoras, libres, no necesitan al macho para vivir. La estructura social patriarcal se alía con el sistema económico capitalista para mantener en cautividad a las mujeres y a los niños, y obligar al hombre a ser el cabeza de familia, cuando es contra natura. El sistema de esta manera nos mantiene a ambos cautivos, infelices, amargados, repletos de ira, y odio, añorando la libertad y la independencia perdidas. Ambas estructuras son perversas.

El concepto de familia patriarcal  ignora estas poderosas diferencias biológicas al no valorar en su justa medida LA MATERNIDAD. Interfiere el varón, con el patriarcado en el vínculo entre hembra y cachorro, y creamos el círculo vicioso de la violencia de género.

Hemos llegado al punto crítico de que las mujeres ya no somos madres, solo tenemos hijos, somos una especie de vientre de alquiler encubierto.

Y es que, la violencia patriarcal contra las mujeres, y contra la naturaleza, y el mundo,  se hundirá en tanto en cuanto se comience el camino del empoderamiento de la maternidad, a través de la economía feminista, a la que se refiere Silvia Federici  creando un sistema económico de crecimiento sostenido basado en la cooperación, que sea una sólida alternativa al patriarcado y/o el capitalismo.

En la misma línea está  el eco-feminismo de Yayo Herrero,

“La economía convencional valora exclusivamente la economía del dinero y formaliza la abstracción del Homo economicus como sujeto económico (My economy). Frente a esta concepción, el ecofeminismo se centra en la “We economy”, una economía centrada en la satisfacción de las necesidades colectivas. Se trata de buscar nuevas formas de socialización, de organización social y económica que permitan librarse de un modelo de desarrollo que prioriza los beneficios monetarios sobre el mantenimiento de la vida.”

“El ecofeminismo cuestiona aspectos básicos que conforman nuestro imaginario colectivo: modernidad, razón, ciencia, productividad… Estos han mostrado su incapacidad para conducir a los pueblos a una vida digna. El horizonte de guerras, deterioro, desigualdad, violencia e incertidumbre es buena prueba de ello. Por eso es necesario dirigir la vista a un paradigma nuevo que debe inspirarse en las formas de relación practicadas por las mujeres.”

Como dice Claudio Naranjo,

“Que el barco patriarcal se hunda, eso es lo que necesitamos para crear un mundo nuevo. Que ya no funcione la política, la economía, que el pueblo descubra la gran mentira de tantas cosas que han estado idealizadas. Ese es el comienzo de la liberación”.

Empoderando a la maternidad evitaríamos el círculo vicioso del patriarcado, que conduce a la violencia de género.

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Fuente de la imagen:  MAP –  Motherhood Appreciation Project.

Es un círculo vicioso porque la sociedad se enferma cuando falta el amor en la infancia, cuando falta maternaje, presencia, cuando separamos a los niños de las madres. La falta de amor es el germen de la falta de bondad y por tanto, el germen de la violencia de género. Al fin y al cabo, la bondad es el indicador de salud mental. Tal y como el patriarcado está configurado, para las mujeres, la maternidad, es una trampa mortal, que nos conduce a la esclavitud, a la falta de independencia económica, pero también a la esclavitud por el derecho de propiedad que le confiere el patriarcado al varón sobre los hijos, derecho que es un instrumento por el que el varón somete y controla a las mujeres. Derecho, que se convierte en una cadena perpetua. Si las mujeres tuviéramos a nuestros hijos, solas, con otro sistema económico diferente, que empoderara la maternidad, sin caer en la esclavitud actual, podríamos cuidar a los hijos con libertad, dignidad, e independencia.

Es un círculo vicioso porque la sociedad se enferma cuando falta  autoestima, respeto, y valoración en la infancia, que es lo que pasa cuando los hijos crecen en un ambiente donde son testigos de violencia, donde el padre desprecia, humilla, somete, ignora, abusa económicamente,  arrincona en una situación donde la madre no tiene ni voz, ni voto. En este entorno, la autoestima se ve muy afectada, se crea una herida emocional que les hace empezar mal su vida de adulto. Además, hay que añadir al panorama, las consecuencias emocionales, físicas, de ser testigos de violencia que sufren estos niños y que probablemente estos niños y adolescentes sean ellos mismos víctimas de acoso – bullying en el colegio.

Es un círculo vicioso, porque la violencia de género es ascendente, quizá porque las mujeres cada vez nos rebelamos más, y cuanto más lo hacemos, más surgen excusas para volver a esclavizarnos, como SAP o la CUSTODIA COMPARTIDA o EL CONFLICTO DE LEALTADES que nos fuerzan a callar por proteger a los hijos.

Es un círculo vicioso, porque los privilegios que el sistema patriarcal otorga al varón pasan a los hijos el patrón de la violencia, enseñan que vale la pena ser violento. El sistema en su perversión enseña a los niños a ser insensibles a lo que ocurre a la madre, al abuso, o la ruina económica o la trompada, les enseña, a ser insensibles ante el dolor humano, les enseña a posicionarse en el lugar del poderoso y a no ser críticos con el mal uso del poder, o con el ejercicio de la estrategia del poder y control. El sistema castiga con SAP, a aquellos niños conectados a su corazón, que sienten empatía por el dolor y el sufrimiento del vulnerable, que se niegan, que son rebeldes con el mantenimiento del statu quo que prolonga la cautividad femenina, el sistema castiga a los niños que dicen basta ya a la violencia, o traición, o ruina económica a la madre,

Por tanto, la medicina para curar la violencia de género, para educar en igualdad, para acabar con el machismo es EMPOWER MOTHERHOOD reforzando el peldaño económico de las féminas para que seamos independientes y podamos tener los hijos, solas, libres del patriarcado, dando paso a una sociedad más matrista donde se eleven la femineidad, la maternidad al status que le corresponde en igualdad con los valores masculinos, yang, y poder calmar el hambre de maternaje de la sociedad actual con compasión, paz, libertad, generosidad, respeto, espiritualidad, tolerancia, y cooperación.

Porunamaternidadprotegida.