“Minoría de hombres, minoría de mujeres” – Profesor Lorente..

Acabo de leer el artículo del profesor Lorente Acosta, Minoría de hombres, minoría de mujeres.

Nos recuerda que el 21 de octubre se celebra en Sevilla una marcha de los grupos de “Hombres por la Igualdad.

Es bien interesante su punto de vista, y su título me ha hecho reflexionar sobre las falsas estrategias para prevenir la violencia patriarcal contra las mujeres, que se escudan en que solo maltrata una minoría de hombres, y que una minoría de mujeres también maltrata…

Minoría de hombres maltratadores.

Dice en su artículo el profesor Lorente que

“Una minoría de hombres, aquellos que maltratan y matan a las mujeres, son argumento para que el resto de los hombres no haga nada contra la violencia de género bajo la idea de que la mayoría de los hombres no son maltratadores y, de ese modo, dejar el problema social reducido a una cuestión de “unos pocos”.

Por eso se crea el juzgado de violencia, con la excusa de que solo una minoría de hombres maltrata, que es marginal, de población marginal, drogadicta, alcohólica, enfermos, clases marginales. Se separa del resto como la historia de Filoctetes, que en su misión social de guerrear le hieren y como apesta su herida le destierran a una isla. El orden social esconde la violencia patriarcal debajo de la alfombra, lo sucio, no quiere que se vea, lo manipula para que parezca que todo cambia, cuando en realidad todo permanece igual, y, la plebe se quede con la copla de que se hace algo, pero en realidad, no se quiere hacer nada, lo que convierte a todos los recursos dedicados a este juzgado en un auténtico sinsentido y pérdida de tiempo, y una forma de revictimizar a mujeres y niños. Entre otras cosas, los abogados saben que la pensión alimenticia que se fija en este juzgado es mucho menor que en familia, para que las mujeres no se les ocurra pensar que van a sacar tajada. En realidad, no solo no sacan tajada sino que casi sacan un látigo y las dan con ello en sentido virtual, teniendo en cuenta las órdenes de alejamiento rechazadas, los interrogatorios para ver si miente, el ser tratada como una basura social, como una enferma, sin voluntad, sin fuerza de espíritu.

Y, este juzgado mal que nos pese es otro negocio que el capitalismo hace con la mujer, a añadir a la prostitución, a la trata, a los PEF, a los centros de acogida, porque de él se alimentan servicios sociales, letrados, jueces, psicólogos…

Es bien curioso que este juzgado solo trata el 20% de la violencia patriarcal en el ámbito de las relaciones de pareja, pero… y ¿el resto?

En realidad, si lo piensas detenidamente es un auténtica tapadera chapuza, que no excluye al maltratador de visitas y patria potestad, que sustituye penas por terapia, que impone condenas que se reducen, que solo piensa en el castigo a estos que se salen de madre, poniéndose una venda respecto a todo lo demás. Denunciar puede terminar en encarcelar, pero no  hay ningún interés en prevenir, pues eso significa cuestionar el modelo de Estado, de familia, el capitalismo y el orden patriarcal, los encarcelados son sus cabeza de turco, los filoctetes de la actualidad.

Y además, ¿por qué este juzgado solo trata violencia patriarcal en las relaciones de pareja, y no en la publicidad, en el entorno laboral, las violaciones, las muestras xenófogas, la prostitución, la trata, los vientres de alquiler, la violencia institucional, la patrimonial, la económica?

Por otro lado, llevo tiempo dando vueltas a qué es un hombre maltratador.

Por cierto el nombre de maltratador no sé quién lo inventó pero es horrible, prefiero violencia patriarcal, porque son hijos de la cultura patriarcal que emana del orden patriarcal y su primo hermano el capitalismo, que necesita esclavos aborregados, miedosos, obedientes, en cuyos corazones siembra la semilla de la crueldad, la insensibilidad.

Hay muchas referencias históricas a la época histórica en la que regía el matriarcado como una época de equilibrio, abundancia y paz.

Decimos que un maltratador es el que da el porrazo, el que controla el dinero generando dependencia, el que carga el ambiente de la familia con la intimidación, el miedo, el grito, el que sobrecarga de responsabilidades a la mujer tanto económicas, como en el hogar, el que humilla, desprecia, el que aísla a la mujer de amistades, de familia convirtiéndola en palabras de Lorente en personalidad bonsái, el que ejerce el “yo pago, mando”, el que impone un estilo unidireccional en la comunicación, en el que no es posible diálogo alguno, el que bloquea la comunicación con miradas sarcásticas, despectivas, el que dice haber dicho lo que no ha dicho, y dice que no ha dicho lo que ha dicho, y llegado el momento, utiliza la fuerza física, el seductor, manipulador, el individualista, narcisista, encantador de serpientes, etc.

Y, ¿esta descripción es de una minoría de hombres?

Ciertamente, no.

Si pensamos en la violación de los San Fermines, en el jefe del Corte Inglés que llama chochitos a sus empleadas, en que Rajoy dice que las mujeres tienen menos pensiones porque quieren cuidar de sus hijos y trabajan MENOS que los hombres (lo de la doble jornada parece desconocerlo, y la brecha salarial, y la explotación de las empleadas domésticas, y el techo de cristal), las violaciones de las refugiadas, las mujeres violadas en todo el mundo anualmente, el abuso sexual infantil, que las iraníes y las egipcias eran más libres en los 60,  que el 39% consume prostitución, en el negocio impresionante de la trata, de la prostitución, las niñitas que se fuerza a ser madre antes de que su cuerpo esté hecho en los países pobres generan la fístula obstrética y ahora el nuevo invento de explotación de los vientres de alquiler…

Me da que todos estos también son maltratadores o machistas o misóginos, distintos nombres para decir lo mismo. ¿O es que una cosa es ser machista y otra maltratador? Para mí es lo mismo.

Pues mal que nos pese resulta que la campana de Gauss de los hombres, desgraciadamente, es que alrededor del 80% en alguna medida tiene alguno de estos comportamientos. Por tanto, una minoría sería los hombres feministas y los hombres por la igualdad. Veo una sutil diferencia. Según yo lo veo, una cosa es un hombre feminista, que está interesado en sacar a las mujeres de esta situación de violencia patriarcal, y otra diferente ser un hombre víctima del patriarcado, porque no encaja en los cánones de macho alpha, y las duras exigencias de los condicionamientos sociales, que le obligan a estar permanentemente con el arquetipo del guerrero activo, y entonces, une fuerzas con las mujeres.

Claro que para evitar llegar a esta conclusión, en el juzgado de violencia se añade una coletilla, y es que todos estos comportamientos han de estar juntos y prolongarse en el tiempo. Si sales antes no eres una mujer maltratada, si te violan tampoco, si te acosa sexualmente tu jefe tampoco….

Minoría de mujeres que maltratan…

Me da que quizá, haya que matizar esto…

Primero que las mujeres maltratadas, que han buscado, rebuscado, pedido ayuda, ha llamado a ochocientas puertas que no se han abierto, se han asesorado para descubrir que es una ciudadana de segunda, que en realidad, sus derechos son papel mojado, puede llegar a la tercera etapa del maltrato, y considerar que solo hay una salida, el suicidio o la muerte del agresor. Pueden en este estadio pasar de agredidas a agresoras para su desgracia, y ¡ojo! acabar encima con una denuncia cruzada.

Por otro lado, es bien curioso que la guerra judicial, el uso de la justicia como arma de violencia es del varón, no existen mujeres que inician esta guerra, quizá también juega un papel en este tinglado que a las familias monomarentales no le salen las cuentas, como para guerrear en un terreno plagado de jueces patriarcales. Los maltratadores hombres son los que se vuelven pleitistas.

A esto añado que SAP se lo han inventado las asociaciones de padres que parten del punto que somos mujeres resentidas, perturbadas. En fin, que las mujeres no hemos puesto en marcha el síndrome del padre vengativo, y no perseguimos después del divorcio, ni espiamos con malware, NOS SENTIMOS LIBERADAS, del horror, queremos reconducir nuestra vida, y vivirla en toda su plenitud, y dejar ir el pasado.

Y, para ellos una mujer es maltratadora cuando reclama sus derechos y entonces ellos consideran que somos una pesadez, por llamarlo de una manera: si asumes el trabajo doméstico no remunerado y reclamas al otro que apechugue, o si te quejas de que sobrecarga tus hombros de responsabilidades y tienes que renunciar a la carrera, o si quieres llegar a un acuerdo sobre la propiedad de la vivienda por haber levantado el pie del acelerador en tu carrera o reducir tu jornada o ser madre a tiempo completo, o si quieres un fondo de pensiones privado, ya que las leyes públicas te han dejado sin ello, al considerar que el trabajo no remunerado del hogar no es un trabajo, es estar de vacaciones en el Caribe, mira tú por dónde, o si el otro nunca está y siempre tiene tiempo para sus aficiones y tú para la doble jornada o si quieres saber el dinero del que dispone la unidad familiar o ver la declaración de la renta conjunta, o protestas por los silencios o por el bloqueo de comunicación y claro, a ver, pobrecillo, que no le dejas vivir su vida. Parece una broma, pero no lo es. Para los machistas, misóginos, maltratadores y sus cómplices, las mujeres patriarcales, esto es un conflicto entre iguales, o el desgaste de la relación y que somos unas resentidas sin sentido, porque aquí en realidad, no ha pasado nada.

Mayoría de mujeres patriarcales (cómplices del patriarcado)

Por otro lado, la violencia de género también es cosa de mujeres como decía Simone de Beauvoir  el opresor necesita cómplices entre los oprimidos para poder oprimir. No creo que la violencia patriarcal de los hombres sea, por tanto, un problema de hombres machistas, solo. Tristemente es también un problema de mujeres cómplices que se alían con el opresor.

Las mujeres patriarcales existen porque en gran medida el patriarcado a través del miedo, ha sembrado entre nosotras la falta de fraternidad entre mujeres. Como dice Marcela Lagarde hemos sido educados para despreciar a las mujeres.

Algunas mujeres patriarcales, defienden la sumisión al hombre, otras son las llamadas mujeres pelota que han conseguido posiciones altas en la jerarquía y desprecian al resto porque ellas han llegado, todas en alguna medida se posicionan con el hombre patriarcal negando que exista discriminación o desigualdad.

Minoría de mujeres feministas, y yo añado… y mal avenidas.

Las partidarias de que el género es solo una construcción social, y las partidarias de que existe un vínculo natural poderoso de las mujeres con la naturaleza, que contiene la semilla del cambio de conciencia mundial.

Cada día leo comentarios de unas para con otras, como si las segundas traicionaran los logros de las feministas tradicionales. Y, en realidad, como dice Federici, el trabajo remunerado no ha liberado a la mujer,reclamar la igualdad es querer la explotación capitalista que sufren los hombres, y además, subyace el androcentrismo de reconocer que solo el mundo masculino es el importante, y el que tiene valor, porque no existe tal cosa como mundo femenino porque solo es una construcción social.

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Fuente Imagen: Cuarto Poder.

En fin, la segunda rama feminista es una evolución de la primera, porque sin el trabajo, sacrificios, demandas de las primeras, no habría surgido la segunda.

Las segundas no quieren volver al hogar a la sumisión patriarcal, sino que quieren proteger el vínculo entre hembra y cachorro, disfrutar de su maternidad, en plenitud y libertad, y construir un nuevo orden produciendo el ocaso del patriarcado, recuperar el momento histórico previo al nacimiento de la crueldad, y el poder de las mujeres que corren con los lobos. Ese mundo no necesitaría quizá ni mundo financiero porque se dejaría de medir por la vara del dinero, ni político, ni judicial, sería una forma de vida más en equilibrio y respeto hacia la naturaleza, ni armas, ni enfrentamientos bélicos. Libertad, paz e igualdad.

Me encantaría poder construir un puente entre las dos posiciones, y que lográramos entender que las dos opciones no se excluyen sino que se nutren una a la otra, concentrarnos en tejer una tupida e irrompible red de sororidad y aceptar que las dos opciones son ricas y complementarias.

Ya no quiero más leyes de igualdad que unos y otros conviertan en papel mojado. Me sobran tantas leyes. Es la dictadura de occidente, todo encorsetado por Big Brother, todos espiados entre una cosa y otra, me sobran las cuotas de leche, de aceite que dejan nuestros campos sin cultivar, me sobran las leyes que encorsetan la educación, la universidad… todas estas leyes al final conducen al escapismo de las redes sociales, al consumismo, al aborregamiento.

Hoy he recuperado a una amiga, y tengo la certeza de que ha sido posible que nuestros caminos se vuelvan a cruzar por haber iniciado las dos el camino espiritual. Ha sido posible como dijo Judá a Mesala porque ya no tengo fuerzas para seguir odiando, y necesito luz, paz, amor, libertad.

Por eso, tengo la esperanza que cuantas más almas perdidas encuentren el camino espiritual, podrá cambiar la consciencia del planeta y elevar la frecuencia vibratoria, haciéndonos libres seres de luz.

La salida a la violencia del patriarcado no será política, sino una revolución individual.

Una revolución a nivel individual donde no existan hombres machistas, ni maltratadores, ni hombres por la igualdad, ni hombres feministas, ni mujeres patriarcales de corazón cerrado, ni mujeres feministas tradicionales, ni feministas matristas, ni ecofeministas sino seres humanos con una profunda libertad y riqueza interior, seres humanos meditativos, equilibrados, pacíficos y compasivos, que han logrado trascender los límites de su ego y vuelan alto, muy alto libres de seguir su propio destino.