Miniserie Pablo de Tarso.

Estos días de Semana Santa, he visto la miniserie de Pablo de Tarso. Una de las cosas que más me ha llamado la atención de la película, es la resistencia de gran parte de la población al cambio, a tolerar la diversidad, a respetar que otra parte de la población veía la espiritualidad desde la bondad, no desde el seguimiento incuestionable de unas leyes. Y, tanto los romanos, como los reyes, los mismos sacerdotes, y la gente de a pie, responden con una desorbitada violencia a estos brotes de apertura de los nuevos cristianos. Todos actúan desde el ego-miedo de perder el statu quo.

Es curioso, que Pablo de Tarso, y los discípulos de Jesús fueran perseguidos, asesinados, lapidados, solo por hablar de amor. Aunque lo cierto es, que cuando el ser humano vive desde la luz, el amor, el respeto, el perdón y la paz, no puede ser esclavizado, convirtiéndose en un riesgo para los poderosos. Pablo de Tarso vio en su visión que llevar esta vida meditativa de amor, conllevaba sufrimiento, mucho sufrimiento. Y es que, seguir el camino del amor no es un estilo de vida que se respete y tolere por los poderosos, porque, al fin y al cabo, supone salirse del camino y cuestionar, irremediablemente, la ley. Me temo que esto ocurría en ese momento histórico, pero sigue ocurriendo en la actualidad. Los libre pensadores, los que cuestionan, normalmente, no son bien vistos, porque los poderosos prefieren que nadie perturbe las conciencias de las masas, y las vuelva incontrolables. Los poderosos ejerciendo el miedo y la amenaza vuelven a las ovejas descarriadas al redil. Y, si no pueden…eres eliminado. Así que, Pablo de Tarso sabía qué final le esperaba, y qué vida de sufrimiento conllevaba su elección.

En fin, no he podido evitar, al ver el rechazo social a Pablo de Tarso, acordarme de mis dos artículos, el de La banalidad del mal, y el del temperamento Tradicionalista – SJ. No he podido evitar ver que Proteger la maternidad, conlleva cambiar la conciencia social, conlleva cambiar lo establecido, las tradiciones, conlleva heal our spirit – sanar la herida emocional que nos conduce a la violencia, hablando de espiritualidad, de amor, de tolerancia, de respeto, de libertad y de paz. Y, estas palabras, tan increíbles, tan bellas, por alguna razón dan miedo a algunos, como si  resultaran remotas, e inalcanzables, como si estuviéramos tan habituados al dolor, a la guerra, a atacar, a defendernos, que hubiéramos perdido la esperanza de la capacidad del ser humano de surrender – de rendirse a la luz. Tengo la certeza de que en este momento histórico, cada vez hay más seres humanos que caminan hacia la luz, y espero que entre todos sea posible Proteger la maternidad, desde la paz, sin olas de resentimiento y violencia.

Invito a las personas de Temperamento Tradicionalista – SJ, en especial, a las personas ESTJ que desde sus profesiones en el campo legal, en los tribunales, en la política, a los profesionales en el campo de la salud, que dejen espacio para su F – Feeling, aunque les cueste, que entiendan que sus decisiones no están completas sin ver la parte emocional, los sentimientos, los valores, las lágrimas del otro. Les pido que no sean como las personas que se lo pusieron tan difícil a Pablo de Tarso, que crear una sociedad mejor no es posible desde el miedo, la imposición, y la insensibilidad al sufrimiento de los menores y sus madres, que por encima de todas las leyes del planeta, la que necesitamos es la ley del amor, para crear bondad y paz y libertad. Y, creo con toda mi alma que desde ahí es desde donde se puede construir un puente que recupere la armonía de los sexos, y ello pasa por dejar atrás el sometimiento de la mujer y de los hijos. No es necesario. Así, el varón también podrá avanzar hacia la luz sin lastre, y dejar atrás la guerra. Solo así, no será necesario aprender a dominar el arte de la guerra, de la mentira y el engaño.

Por una maternidad protegida, por una nueva conciencia, una nueva sociedad de luz y esperanza.