Mi experiencia con los psicólogos.

Acabo de leer el artículo de la Mente es maravillosa, Voy al psicólogo y no estoy loco. Y, me ha motivado a escribir un post sobre mi experiencia vital con los psicólogos, en el camino hacia la libertad de mis hijos, de la violencia patriarcal.

Primero decir de La web, La mente es maravillosa, que me encantan los dibujos que acompañan a los artículos. Decir también que es una Web bien alegre, llena de color, de luz, y de esperanza. De los artículos que publican, muchos me hacen sonreír y recordar la belleza, la paz, el equilibrio, y la bondad. Quizá el que muchos de sus autores sean tan jóvenes, apenas se han estrenado en el camino de la edad adulta, aporta esa cualidad de frescura que contagia alegría de vivir.

Otras veces, sin embargo, se me queda una sensación agridulce, pues una cosa es la inocencia de la juventud, y otra la inocencia de una vida plenamente vivida, la inocencia desde la que se acerca a la vida el viejecito de la foto de abajo, plena de sabiduría, limpio el corazón de emociones negativas, y sin embargo, también llena de dulzura.

Una cosa es la cualidad naive, de la primera etapa de la vida en la que te acercas a la bondad desde el desconocimiento, y otra cuando te acercas, también a lo bueno, pero desde el profundo conocimiento de la vida vivida en todo su esplendor y plenitud.

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Dicho esto, quería escribir sobre mi experiencia personal estos últimos años con los psicólogos.

En el camino a la libertad y dignidad de mis hijos, he entrevistado al menos a 15 psicólogos.

Y,  he de decir que me he sentido apenada por lo que he ido viendo en mi devenir vital.

Dice el artículo que te ayudan a salir...

Y yo añado… o te ponen una soga al cuello.

En cada profesión, todos ponemos un poco de nosotros mismos, de nuestra historia personal, de nuestro karma, de nuestro temperamento, de nuestra salud física, de todas y cada una de las cualidades que forman parte de nuestra forma de ser y por tanto, de percibir el mundo. Y, los psicólogos no son una excepción. Igual que decimos que existe una ley y que cada juez la aplica según su ideología, y te encuentras sentencias que son la noche y el día, igual ocurre con los psicólogos.

Ir al psicólogo… en fin, no sirve cualquiera, es una lotería con quién te encuentres.

Existen muchos tipos de psicólogos, los psicoanalistas, los conductistas, los humanistas, los partidarios de la Gestalt…

Y, existen psicólogos patriarcales, que defienden SAP.

Puedes ser psicóloga de las que llaman ahora, mujer pelota del patriarcado (las que  se han abierto paso en el patriarcado, jugando sus reglas y el patriarcado utiliza contra las demás para falsamente decir que no existe discriminación sino desgana, o falta de iniciativa, o debilidad, o inutilidad) , o ser psicólogo/a misógino/a o ser psicóloga feminista que considera que el género es solo una construcción social y que la naturaleza, la biología o nuestra condición de hembra mamífera no tiene ningún impacto o puedes ser psicóloga feminista de las que consideran que existe una poderosísima influencia de la naturaleza, y que existe una parte bellísima y libre de las mujeres que corren con lobos, como lo llama la jungiana Clarissa Pinkola, o ser profundamente empática conectada con los sentimientos y pensar que resiliencia pasa por aprender a procesar las pérdidas, llorarlas, sacudirse el polvo y seguir camino o partir de una posición de desconexión con ellos, que aplaude la resiliencia entendida como el poder aparcarlos y ser fuerte, aunque para mí la insensibilidad, la dureza sea debilidad no fortaleza, o ser católico extremo o pensar que solo existe esta vida o ser espiritual conectado al Tao, al Budismo, o al hermetismo y así hasta el infinito.

En fin, que la ideología también impacta en este terreno tan delicado que es el médico del alma.

De manera que puedes ir al psicólogo y salir bien averiado según sea tu posición vital, su temperamento, la suerte en los afectos tuya y del otro/a.

Voy al psicólogo y no estoy loco…

Pienso que nadie se licencia de la infancia sin alguna herida emocional más o menos profunda. Por tanto, de alguna forma “todos estamos locos” unos más y otros menos y desde luego la suerte en los afectos en la infancia juega un rol tremendo en nuestra potencial locura, la nuestra y desde luego, irremediablemente, la del médico del alma.

Siempre recuerdo las palabras de Claudio Naranjo… la bondad es signo de salud mental.

Partiendo de esta premisa, y echando un vistazo al mundo, parece que no estamos en un mundo de cuerdos sino de locos, donde crueldad, todo tipo de pecados capitales, crecen abundantemente.

Así que… ¿quién está libre de tirar la primera piedra?

Y, ha surgido la figura del coach, el Reiki, el Yoga, las terapias alternativas, la espiritualidad oriental, los chakras,  la meditación, el mindfulness…

En fin, como dice el Eneagrama después de todo se trata de llegar a la bondad que emana de haber logrado equilibrar los tres centros, corazón, mente, cuerpo. Cada persona se siente cómoda empezando el viaje por un camino de los tres, el del corazón también llamado el camino del amor o del monje, el del faquir que empieza por el equilibrio del cuerpo, y del yogui que empieza por silenciar la mente. Todos llevan a Roma, la paz, el silencio y el amor,

Y, luego me da por recordar de nuevo a Claudio Naranjo en su perspectiva sobre la primacía en la educación de la mente racional, en lugar de buscar el equilibrio, y cambiar el objetivo a que el ser humano sea sano, bondadoso, y justo.

Es decir, que ¿por qué ir al psicólogo en lugar de invertir tiempo en cambiar la educación?

Supongo, que volvemos al riesgo potencial… la sociedad estaría formada por seres humanos libres, con todo lo que implica para los mecanismos del poder.

En fin, será por mi Hero journey particular, será por el dolor tan grande que han causado los psicólogos patriarcales, saperos a niños y madres, será por todos los profesionales que he entrevistado, por todo ello, pienso que el artículo de La mente maravillosa, hoy, no ha conectado con mi corazón. Aunque quisiera añadir que me encanta especialmente esta autora, Raquel Aldana, y con frecuencia, mi alma resuena con sus artículos. Quizás porque una cosa es ella, y otra cosa generalizar al todos.