Los diarios de la calle.

Quería dedicar esta entrada a esta película, Los diarios de la calle.

Resultado de imagen de los diarios de la calleQuizá porque soy una idealista, y me gustan las historias de superación, de entendimiento, de colaboración, de comprensión, respeto, amor, entrega.

Quizá porque se trata de construir puentes, de superar las diferencias, de unir, de amar, de liberarse de la pesada carga de los odios, resentimientos, desesperanzas.

Quizá porque las almas perdidas, sin esperanza, rotas por el dolor, y la pérdida, necesitan alquien que les señale el camino, alguien que no esté en el mismo lugar perdido.

Quizá porque pasan los años y la vida, y uno va perdiendo las fuerzas o la ilusión para seguir el camino.

Quizá porque sigo pensando que en algún lugar escondido, muy escondido en nuestro interior está ese niño interior necesitado de amor, de comprensión, libertad y paz, con hambre de ser escuchado, mimado, animado, respetado.

Quizá porque un día yo fui como la profesora Gruwell, llena de fuerza, ilusión, energía.

Quizá porque me gustaría que la profesora Gruwell uniera el mundo, géneros, razas, culturas, como logra hacerlo en el micromundo de su clase.

Quizá porque cada noche, en cada meditación me voy a ese lugar de paz, de silencio, de libertad, donde la humanidad, celebra y baila junta bajo las estrellas.

Quizá porque como la profesora Gruwell, pienso que hay que empezar a hacer las cosas de forma diferente, saltarse protocolos, normas, estructuras, para poder dar el salto.

Quizá porque me gusta cómo lo hace de frente, con valor, con amor, con altruismo.

Quizá porque sueño con ese lugar de abundancia, de amor que nos permita a todos los seres humanos despojarnos de nuestras corazas, y darnos la mano y abrir nuestros corazones.

Por ese lugar donde espíritu y materia se juntan y los seres humanos puedan, como en la clase de Gruwell, llegar por fin a casa.