Espiritualidad: La forma de vida de las monjas de Suesa.

Quería dedicar esta entrada a un documental que he visto esta tarde sobre las monjas de Suesa.

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Me ha llamado la atención su forma de vida. Quizá por el momento de mi propia vida, por el viaje recorrido, y por haber llegado a ver que el cambio en el mundo pasa por un cambio en el corazón de las personas.

En mi monólogo suelo decir que la humanidad tiene hambre de amor. En palabras de las religiosas, hambre de Jesús. Diferentes palabras para decir lo mismo. Equilibrio, bondad, sanación.

He conectado con muchos detalles de su vida, y salvando las distancias he pensado que mi vida, coyunturalmente,  se parece un poco a la suya, en lo que tiene de contemplativa o de comunidad o de estudio, o su servicio a la humanidad compartiendo su paz y su amor interior.

Vida contemplativa porque con el paso del tiempo, me he dado cuenta como mi espíritu necesita de la meditación, del viaje interior, por el bienestar que me aporta sentir armonía y paz en mi corazón. Y, lo difícil que supone para mí, mantenerlas intactas cuando salgo al mundo exterior. Supongo, que me queda mucho camino que recorrer todavía, para poder estar en casa en cualquier lugar.

También estoy de acuerdo con ellas que la contemplación necesita tiempo y dedicación y constancia, y la forma de vida occidental tiene hambre de tiempo.

También estoy de acuerdo con que la forma de vida, la cultura, invita a, precisamente lo contrario, a centrarnos en el mundo exterior.

Vida en comunidad porque eso es lo que tengo en la vida con mis hijos. Cuidarnos, escucharnos, amarnos, respetarnos, crecer juntos.

Vida de estudio, porque siempre estoy rodeada de libros, en los que me sumerjo desde siempre. Al principio de mi vida para a través de la fantasía escapar a mundos impresionantes, y huir del mundanal ruido, y hoy indagando sobre el sentido de la vida, la meditación, el crecimiento espiritual y las alternativas de estilos de vida frente al modelo capitalista heteropatriarcal.

Me ha llamado la atención la forma de expresarse de las monjas en cuanto a su profundidad, su riqueza y su cultura.

Y, quizá una de las cosas que me más me ha llamado la atención es su peculiar manera de practicar la espiritualidad, con música, meditación, cantos, incorporar el cuerpo en el proceso, por ejemplo cogiéndose la manos. Los huéspedes de la hospedería están invitados a participar. Es una forma de espiritualidad incluyente a cualquier credo.

El monasterio está en Cantabria, en medio de la naturaleza, y cerca del mar. Se dice en el video que se puede escuchar su rumor desde allí. Esto no lo tengo en la ciudad, siento gran anhelo de vida en contacto con la naturaleza. Aunque cuidar a mis plantas de interior, observar cómo prosperan y florecen es un rico quehacer diario que me llena de satisfacción. Mis plantas, alternativa de mi huerto, que sin embargo, busco tener. Me veo siendo una granjera urbana, con mi huerto en la ciudad.

He pensado en el monólogo del ecofeminismo, en el de Silvia Federici y en la propuesta de la economía feminista, al ver su estilo de vida.

Trabajo manual, contacto con la naturaleza.

Cultivar la tierra, hospedería

Unir producción y reproducción.

Vida sencilla y espiritual.

Decía una de las monjas… ser capaz de trascender el miedo, de saber que no estás sola.

Y, es su hospedería su forma de ayudar al mundo a lograr serenidad, a salir del estrés de la vida urbana por unos días.

También he pensado en la pirámide de Maslow de las monjas de Suesa. He pensado que su estilo de vida es extrapolable al resto de la humanidad. He pensado que cuando el primer peldaño está en su sitio, trabajo, techo, forma de vida, uno puede seguir subiendo.

No he podido evitar preguntarme si el punto de arranque de su estilo de vida reside, precisamente,  en que no han de preocuparse por el primer peldaño, lo que sin duda es un alivio, porque habitan un patrimonio de la Iglesia, con las connotaciones que tiene detrás. Por ejemplo, el recibir financiación directa e indirecta del Estado, o por ejemplo, no pagar impuestos.

Lo que me lleva a cerrar el círculo. Este estilo de vida, que se me antoja parecido a la propuesta de los hippies, o probablemente el que llevan en el reino de Bután, pasa por un modelo de Estado diferente o por un mundo sin banderas, sin mercado financiero, sin impuestos. Pasa por respetar la diversidad, y la singularidad. Como dicen las monjas de Suesa tu diferencia me enriquece. Pero también pasa por el primer paso, que es sobre el que se construye el edificio y tiene que ver con no tener que preocuparse por el primer peldaño de la pirámide de Maslow, para poder después centrarse en las relaciones, o en la autorealización. Y, el modelo de vida, de Estado, social heteropatriarcal – económico capitalista actual ha arrebatado a la mayor parte del mundo sus recursos, sus tierras, para beneficio de las élites.

No es posible la forma de vida de las monjas de Suesa cuando no tienes un techo, una tierra que cultivar, o una hospedería.

La humanidad no puede tener una vida contemplativa mientras las élites se apropien de su trozo de planeta, me temo.

Quizá su modelo, es esa vida que merezca la pena ser vivida, a la que hemos de dirigirnos.


Video de la vida de las monjas de Suesa.


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