La banalidad del mal.

Hanna Arendt, filósofa judía superviviente del holocausto, bautizó con el término, la banalidad del mal: el papel que desempeña el hombre corriente en los crímenes contra la humanidad como el holocausto judío, la inquisición, o la esclavitud negra, y yo añado, en la desprotección de la mujer en el ejercicio de su maternidad, en la actualidad.

Seguro que muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas, quizá viendo alguna película sobre aquellas grandes atrocidades de la historia, nos preguntamos cómo pudo ocurrir. Arendt, llegó a la conclusión de que han sido posibles en gran medida por estos hombres y mujeres, que aceptan lo establecido, las modas, sin cuestionar su validez, actuando como ciudadanos ejemplares, fieles a la norma, siendo obedientes y trabajadores eficientes, que operan desde el inquebrantable convencimiento de que lo correcto es aceptar lo establecido, los protocolos, o los códigos deontológicos, siempre. Y, normalmente suele costarles aceptar a los que se salen del rebaño, a los que por convencimiento propio, quieren salirse de la campana de Gauss, por tener conciencia crítica.

Eckhart Tolle en su libro Un nuevo mundo ahora, también hace referencia a lo mismo, y considera que la conducta egótica humana individual y colectiva se haya detrás de ello:
“la mayor parte de la violencia que los humanos han infringido a sus semejantes no ha sido obra de criminales, ni de trastornados mentales, sino de ciudadanos normales y respetables al servicio del ego colectivo. Incluso se podría decir que en este planeta, normal, equivale a loco. La codicia, el egoísmo, la explotación, la crueldad y la violencia siguen impregnando todo en este planeta”

Y, este comportamiento, es resultado en parte, del sistema educativo prusiano, que en su origen buscaba el control de los ciudadanos, a través de la educación, y el miedo, y que hoy sigue cumpliendo bien su papel de socializar o esclavizar según la visión de cada uno.

arendtAsí que, aquellas personas que por su humanidad y su conciencia crítica se salen del rebaño, tarde o temprano tendrán que enfrentarse a una nueva Inquisición, como a San Juan de la Cruz que fue encarcelado por su intento de introducir reformas en la orden del Carmelo, y fue denunciado por sus propios compañeros; Fray Luis de León que fue encarcelado por la Inquisición, acusado por preferir el texto hebreo del antiguo Testamento a la versión latina, aceptada por el Concilio de Trento, y por traducir a la lengua vulgar, parte de la Biblia, entre ellas el Cantar de los Cantares. Gandhi, Lincoln, Jesús, Martin Luther King, fueron asesinados. Copérnico y Miguel Servet murieron en la hoguera, por sus avanzados estudios. Todas estas personas tenían en común, cuestionar el status quo, ser leones entre corderos, y todas fueron castigadas con la muerte o el encierro.

Uno de los pasos para poder Proteger la maternidad sería cambiar los estereotipos. Por ejemplo “hay que derribar la idea de que un maltratador no es obligatoriamente un mal padre: lo es desde el momento que hace daño a la madre. Acabar también con la idea de que las madres utilizan las denuncias por violencia para sacar beneficios en los divorcios o quitar la custodia a los padres”.

Doy las gracias por adelantado a todas estas personas que tengan el valor de ser leones, a pesar de la Inquisición por Proteger la Maternidad incorporando nueva información a su proceso de decisión.


Hanna Arendt – película.


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