“Hay jueces con la misma visión de género que los abusadores”.

Dedico esta entrada del Blog al artículo escrito por Juan Pablo Gorbal / jgorbal@lanueva.com que recoge la opinión del Juez Rozanski. Comparto íntegramente su punto de vista.

Link  del artículo: Delito sexual infantil: “Hay jueces con la misma visión de género que los abusadores”

He señalado en naranja, lo que más me llama la atención de sus palabras.

«El 29 de mayo de 1996, como integrante de la Cámara Segunda del Crimen de Bariloche, el juez Carlos Rozanski hizo el click. Al escuchar cómo su colega Miguel Angel Lara interrogaba, casi con crueldad, a una joven de 16 años con un retraso mental de 10, que había sido abusada, dijo basta. No solo decidió denunciar a Lara ante el Consejo de la Magistratura de Río Negro, sino que se comprometió a mejorar la intervención en este tipo de problemáticas, con el foco puesto en el punto de vista de la víctima. Y lo hizo.

Se capacitó para instruir a colegas y operadores del sistema (legisladores, funcionarios judiciales, policías) de nuestro país y del exterior y fue factor decisivo en la creación de una herramienta vital para la lucha contra el abuso sexual infantil: la cámara Gesell (espacio acondicionado para entrevistar a los chicos sin someterlos a situaciones traumáticas).

(…) Por caso, que “de cada mil abusos a niños solo uno se esclarece” y que si bien la Argentina es el único país que prohíbe que los chicos sean sometidos a la instancia de juicio oral -para evitar la revictimización, resta para mejorar los métodos de intervención.

“Desde lo que sucedió en Bariloche me puse a trabajar en un proyecto de ley que me llevó cinco años y que luego fue aprobado. El eje de aquella ley fue sacar a los chicos de los juicios, porque se los somete a un ámbito absolutamente desconocido, con gente desconocida y se lo interroga sobre aspectos de su intimidad. Es exactamente al revés de lo que dice la Comisión sobre el Derecho del Niño, no es que se le garantice que va a ser oído (en el juicio), sino que se lo está silenciando», opinó Rozanski.

«Al niño abusado o maltratado no se lo debe interrogar, porque se violan sus derechos, sino que se lo debe entrevistar; son dos cosas distintas», diferenció.

(…)

Hace falta una mayor capacitación de los operadores. Hay cada vez más dedicación a este tema, pero la deuda es siempre grande. Lo que hay que cambiar es mucho, especialmente en los operadores que mantienen una visión masculina, varonil, de discriminación y eso solamente va a mejorar cuando se vayan renovando los cuadros de jueces y los sistema de selección incluyan los mecanismos para poder saber qué clase de persona se está designando como juez, no solo porque sabe más sobre términos jurídicos, sino también sobre aspectos humanos. Todavía hay jueces que tienen la misma visión de género que los abusadores. Si una mujer violada usaba la pollera corta, esto va a incidir de manera directa o indirecta en la decisión del juez o la jueza que mantienen una visión de género tradicional, es decir la varonil, la masculina. Hay casos en los juicios en que a una psicóloga, luego de dos horas de explicación sobre las entrevistas que realizó, se le pregunta si tiene 100% de seguridad en lo que dice, como si se tratara de una disciplina matemática. A un ingeniero no lo tratan mal como a veces sucede con una psicóloga.

-¿Y qué responsabilidad le cabe a la sociedad toda en esta cuestión?

Son peligrosos los funcionarios que tienen la misma visión de género e ideología que los abusadores, pero también está mal aquel sector de la sociedad que mira para el otro lado, sin la necesidad de ser tan malo como los otros. Decía (Martin) Luther King que le preocupaba más que la maldad de los malos, el silencio de los buenos.

(…)


GRACIAS JUEZ ROZANSKI.

Me he encontrado dos visiones opuestas, blanco y negro sobre la violencia de género. La visión 1, es la del maltratador y todos los operadores/funcionarios que tienen una visión/ideología tradicional, masculina,  como lo denomina Rozanski. La 2, es la visión que yo comparto, la de la libertad, el respeto y la compasión.

1. ES UN CONFLICTO ENTRE IGUALES, FRUTO DEL DETERIORO DE LA RELACIÓN.
2. ES FRUTO DE LA RELACIÓN DEL PODER Y CONTROL QUE SURGE DE LA DESIGUALDAD ENTRE GÉNEROS, Y SOBRE TODO DEL MOTHERHOOD PENALTY – PRECIO QUE PAGAMOS LAS MUJERES POR SER MADRES.

1. Los hijos necesitan al padre, y es su derecho según la convención de los Derechos del niño, y es maltrato infantil privarle de ello. Por tanto, aunque no quiera hay que obligarle a la fuerza. Tienen que relacionarse, es una obligación. Si el padre es violento o autoritario o negligente ello ayuda al niño a ser RESILIENTE.
2. Si los niños no quieren ver al padre es que detrás hay una historia de abandono, negligencia, abuso sexual o violencia de género. Lavar el cerebro a un niño y borrar una relación de afecto verdadera con los padres es harto difícil, prácticamente imposible. Ser testigos de violencia es maltrato infantil. Las secuelas en términos de salud, psicológicas de ser testigos de violencia afectan de por vida a los niños y por tanto, a la sociedad. Relacionarse con el padre es un DERECHO NO UNA OBLIGACIÓN. Obligar, imponer, acallar genera ODIO.


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