Espiritualidad: Víctimas, villanos, salvadores…héroes.

Estos días me he acordado de Alice Miller. De su interesantísima investigación sobre las infancias de los dictadores de la historia. Todos ellos tuvieron infancias tremendas de crueldad, maltrato, desamor.

Entonces, resulta que los villanos fueron víctimas en su infancia.

Entonces, resulta que alguien convirtió a estos niños en monstruos.

Entonces, violadores, asesinos, abusadores sexuales, hombres violentos, monstruos en la vida adulta, fueron… niños abandonados, abusados, torturados. Fueron víctimas.

Niños que nadie amó, protegió, cuidó.

Y, alguien es monstruo por otro monstruo, que alguien convirtió en monstruo, que a su vez alguien convirtió en monstruo. Y, así, hasta el comienzo de los tiempos.

El niño herido que cada uno llevamos dentro es responsable de la crueldad, de la violencia, de la desigualdad, de guerras, genocidios, masacres, incendios, muertes…

Los tribunales condenan a los villanos que antes fueron víctimas y se convirtieron en almas rotas.

Una víctima puede continuar toda su vida atrapada en esa prisión.

O, puede liberarse, y sin embargo, quedar anclada en el trauma.

O, puede convertirse en salvador.  Salvador…. Aunque, salvador es quedarse anclado en la espera de que las cosas cambien o en las batallas hacia fuera. Y, perder la vida en la esterilidad de éstas. Las revoluciones, que terminan en contra revoluciones, en sangre, sudor, y lágrimas. Pues mientras quedamos en el estadio salvador, ni está en nuestras manos cambiar el mundo, ni nos liberamos del lazo perverso del trauma sufrido, volcando nuestra impotencia, humillación, dolor, en ese sueño de justicia. De alguna forma, nos engañamos a nosotros y a las víctimas a las que no podemos ayudar.

El problema son las víctimas que se convierten en villanos, ¿no?

Y, sin embargo, todos somos villanos en mayor o menor medida. Todos tenemos en la sombra, en nuestro trastero interior nuestro niño interior herido, nuestra mochila de infierno, de desamor, de bronca, de soledad, de violencia vivida.

Para eso están las cárceles para los villanos que han perdido su alma por el dolor, y han dirigido su horror hacia fuera. Villanos, que fueron una vez niños que se perdieron del camino de la luz, de la energía de vida, y se llenaron de energía de muerte.

Y, hay otro camino de salida…el del héroe.

El héroe no necesita salvadores. Salen solos.

Son víctimas que nunca se perdieron de la luz.

O, tal vez se perdieron y encontraron el camino de vuelta a la luz, iniciando el camino espiritual o del héroe, cuidando, sanando, salvando su propio niño interior. Yendo hacia su interior a pesar de la oscuridad, para sanar sus heridas emocionales con infinito cuidado, infinito amor y paciencia y dulzura…

Héroes, que salvan con inmenso coraje su mundo interior. Y, la luz que irradian es energía de vida que transforma el mundo exterior.

Por esos héroes de fuerza silenciosa y pacífica.

 


Imágenes:

Dibujo de la película de Kiriku y la bruja. El abuelo coge en brazos a Kiriku.

Carta del valor del Tarot OSHO Zen


 

Spirituality: Victims, villains, saviors… heroes.

I remembered Alice Miller these days. I remembered her very interesting research on the childhoods of the dictators of history. They all had tremendous childhoods of cruelty, mistreatment, and heartbreak.

So it turns out the villains were victimized in their childhood.

So, it turns out someone turned these kids into monsters.

Then, rapists, murderers, sexual abusers, violent men, monsters in adult life, were… children abandoned, abused, tortured. They were victims.

Children no one loved, protected, cared for.

And, someone is a monster because of another monster that someone turned into a monster, which in turn someone turned into a monster; and so, since the beginning of time.

The wounded child that each one carries inside is responsible for cruelty, violence, inequality, wars, genocides, massacres, fires, deaths…

The courts convict the villains who were previously victims and became broken souls.

A victim can continue his entire life trapped in that prison.

Or, it can be released, and yet be anchored in trauma.

Or, can become a savior.  Savior…. Although, being a savior is to stay anchored waiting for things to change or getting involved in battles towards the outside, losing life in the sterility of these. There are revolutions, which end in counter – revolutions, in blood, sweat, and tears. For while we remain in the savior stage, neither is in our hands to change the world, nor are we freed from the perverse bond of the trauma suffered, overturning our helplessness, humiliation, pain, in that dream of justice. Somehow, we deceive ourselves and the victims which eventually we can’t help.

The problem is the victims who become villains, right?

And yet, we are all villains to a greater or lesser extent. We all have in the shadow, in our inner storage room our wounded inner child, our backpack of hell, of heartbreak, of row, of loneliness, of violence lived.

That’s what prisons are for, for the villains who have lost their souls because of pain, and they’ve directed their horror outwards; villains, who were once children who were lost from the path of Light, of the energy of life, and were filled with energy of death.

And, there is another way outthe hero’s.

The hero doesn’t need saviors. They go out alone.

They are victims who never lost the path to light.

Or, perhaps they got lost and found their way back to the Light, starting the spiritual or hero path, caring, healing, saving their own inner child. Going inside themselves, in spite of the darkness, to heal their emotional wounds,with infinite care, infinite love and patience and sweetness…

Heroes, who save their inner world with immense courage. And, the Light they radiate is the energy of life that transforms the outside world.

To those heroes of silent and peaceful strength.

 


 

Images:

Drawing of the film of Kiriku and the Sorceress. Grandpa takes Kiriku in his arms.

Tarot OSHO Zen card of Courage