Espiritualidad: Dios vuelve en una Harley

Hace unos días pasando el plumero por la estantería me fijé en uno de mis libros. Siempre que me ocurre lo cojo y lo releo, pues tengo la certeza de que nada es casual.

Dios Vuelve En Una Harley, Joan Brady, 2005Al abrirlo, me extrañó que no estuviera subrayado, con notas, como suelen estar los libros que leo. Y, lo cierto es que al empezar a leerlo, me di cuenta de que no me resultaba familiar, nada. Así que…aventura. Primera lectura.

Es una novela con mensaje espiritual. Hace siglos que no leo novelas.

Este libro me vino con la revista mensual de Jorge Bucay, hace montones de años. Supongo que ha estado en la estantería preparado hasta que estuviera lista para su mensaje. Quizá porque tocaba una fibra sensible que en ese momento no tenía intención de profundizar.

El libro es sobre una mujer de edad media que vive la típica vida correcta según los canones sociales. Correcta en el sentido de trabajar muchas horas para poder pagar las facturas, de muchas cosas accesorias, lujos, que paradójicamente no puede disfrutar porque no le queda tiempo para ello, pero quedan bien de cara al mundo exterior. Desmotivada del trabajo, sin nadie significativo en su vida. Vida vacía, y gris.

Trabajar para después poder disfrutar, pero nunca llega ese momento. Mientras, uno se apaga, se desconecta de todo. Y, para olvidar se recurre al alcohol. Vida insulsa, vacía, falsa.

Llama la atención que haya tantos famosos del mundo de la canción y del cine que hayan pasado por un periodo de desintoxicación de drogas o alcohol. Debe ser algo a la orden del día, pues en muchas pelis se ve alguno de los protagonistas yendo a conferencias de alcohólicos anónimos.

Da qué pensar, ¿no? Menuda vida tenemos que gran parte de la humanidad se refugia en escaparse del mundo, de un modo tan sumamente dañino.

No he podido evitar sentir compasión por la profunda soledad del corazón de la humanidad, por su hambre de amor, de verdad.

Aunque desde que he descubierto esto de que la estructura del mundo es STS – Service to Self- Servicio a uno mismo, y uno puede tener alma STO –  Service to Others – Servicio a los demás, puedo ver que el desconocimiento de ello puede ser la razón última detrás de tanta frustración vital.

Volviendo al libro…

De repente viene Dios en una Harley. Y, vuelve para ayudarnos uno a uno. Dándonos mandamientos, consejos a la medida de las necesidades o de la evolución de cada cual. Viene, ésta vez, discretamente, sin hacer ruido, encendiendo velas, cambiando el mundo sanándonos .

Lo más curioso para mí ha sido que yo misma he encontrado el camino por el que la protagonista acaba yendo guiada por Dios. Dejar ir las cosas accesorias. Simplificar la vida.  Alejarme de la vida de puertas para fuera y disfrutar de mi propia compañía. Encontrar paz en mi silencio interior. Buscar el contacto con la naturaleza. Escuchar su sabiduría, su energía. No hacer – Wu Wei.

He pasado una tarde de Domingo agradable, resonando con las experiencias de la protagonista al dejar ir la vida programada por la sociedad, e ir encontrando un inmenso gozo en las cosas sencillas de la vida….sentir la brisa en las mejillas, el olor de las lilas, escuchar a los pajarillos, detenerme a observar a las golondrinitas entrar en sus nidos.

Anhelo de la Nueva Tierra, de un mundo STO – Service to Others.