Es necesario empoderar los derechos sociales y económicos de las mujeres.

La pobreza de las mujeres es una de las causas de la violencia contra las mujeres y de la prostitución. Para poder salir necesitan recursos económicos para construir el primer peldaño de su pirámide de Maslow,

En esta entrada quería recoger extractos de los artículos que he ido leyendo sobre el tema, estos últimos meses.

A pesar de que, Hay más mujeres con estudios superiores entre la población de jóvenes de 25 a 34 años de edad,  son ellos los que se llevan los buenos empleos. Dos tercios de las mujeres que logran trabajo tienen formación de estudios medios o universitarios y, en cambio, dos tercios de los hombres tienen estudios de Primaria hasta ESO. En cambio, los hombres suelen encontrar empleos más cualificados. A las mujeres se tiende a discriminarlas y a no promocionarles y muchas tienen una sobrecualificación para el puesto que ocupan”.

Por otro lado, el artículo  Peor para ellas, aunque también tengan un título universitario  explica que ellas tardan más que ellos en encontrar su primer empleo, aunque hayan tardado menos años y tengan mejor expediente, asumen más contratos de prácticas y más empleos temporales, sufren más paro juvenil que ellos. El mercado de trabajo actual se ha vuelto mucho más duro, estacional y precario.

A todo lo anterior, añadimos como dice el artículo Feminización de la pobreza: la pobreza en el mundo tiene “rostro de mujer  que el acceso de las mujeres a las oportunidades económicas ha empeorado durante las últimas dos décadas: las mujeres urbanas han visto restringido su acceso a los recursos financieros –al estar empleadas en los sectores más afectados por la reducción del gasto público: educación, salud y administración pública– (España pierde casi 50.000 profesores y sanitarios públicos desde 2012) , en tanto que el mayor desempleo femenino y su creciente presencia en el sector informal generan fuertes disparidades entre los sexos en lo que se refiere a la disposición de activos económicos.

A pesar de haber más universitarias, como dice el artículo   La igualdad: ¿una cuestión de cuotas?   los puestos de toma de decisiones siguen siendo terreno vedado a las mujeres: ellas apenas llegan a tribunales como el Supremo (13%) o el Constitucional (18%), y solo hay siete rectoras en un total de 76 universidades, el 9%.  La situación es parecida en la economía: solo un 9% de quienes presiden los consejos de administración del Ibex-35 son mujeres, según datos de la Comisión Europea. Tampoco los medios de comunicación se libran del sesgo: apenas hay mujeres dirigiéndolos (14%),

Lo que conduce a que Los hombres acaparan el 82% de los sueldos más altos,  solo 22.792 mujeres en España reciben un salario superior a 10 veces el salario mínimo. Las mujeres son mayoría en los tramos de menores salarios, hasta 1,5 veces el SMI.

El escandaloso caso de la desigualdad en España: el papel de los salarios  revela que muchos trabajadores viven bajo el umbral de la pobreza pese a tener un trabajo y un sueldo, que España registra 13,5 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, que la disminución de los salarios y el aumento de la desigualdad ha sido una consecuencia conscientemente buscada por los responsables políticos europeos y españoles a través de las reformas laborales, que la pérdida media del poder adquisitivo de los salarios españoles fue del 5,3%.  El 10% de los asalariados de menores ingresos perdieron nada menos que el 25,6% de su poder adquisitivo y los siguientes tramos de deciles de menores ingresos el 15,0% y el 10,3%. En el otro extremo, el de los asalariados con mayores ingresos (deciles 7 a 10), las pérdidas de capacidad adquisitiva fueron del 1,8%; 2,0%; 4,0%; y 2,9%, respectivamente.

Es decir, que los que los que menos ganan han visto bajar sus salarios un 25% y los que más una media del 3%.

Y cuando ha llegado el crecimiento, ¿qué ha sucedido? Lo mismo: la desigualdad más descarnada, los primeros ejecutivos de cada empresa elevaron sus retribuciones totales un 80% en 2014, los consejeros un 30%, el conjunto de los directivos un 14,3% y los accionistas elevaron sus dividendos un 72,4%. Por el contrario, los trabajadores vieron disminuir sus salarios en un 1,5%. Así, el año pasado, la media de las retribuciones de los ejecutivos de las empresas del Ibex fue de 90 veces el salario medio de sus trabajadores; la de los consejeros delegados, 158 veces más.

Es decir, que cuando ha llegado el crecimiento, los que menos ganan han visto REDUCIR  su sueldo un 1,5%, y algunos de los que más ganan lo HAN AUMENTADO un 80%.

La lectura que saco es si las mujeres ocupan los tramos más bajos, y los tramos más altos son prácticamente hombres…significa que cada vez los hombres ganan más y las mujeres menos, hasta el extremo de estar en riesgo de pobreza y exclusión social.

Es decir, que el cuarto mundo, está, sobre todo, integrado por mujeres.

Es decir, que la desigualdad aumenta de forma alarmante.

No es de extrañar que La brecha salarial de género provoca depresión y ansiedad a las mujeres  pues si cada vez hay más concentración de riqueza en los hombres, significa que cada vez hay más desigualdad, a pesar de que las mujeres tengamos más estudios superiores.

Partiendo de esta situación de desigualdad, llega el momento de tener hijos, entre los 30 y 40, periodo crítico del desarrollo de la carrera profesional.

Entonces, da igual que se dé que Hay más mujeres con estudios superiores , a la dificultad de encontrar el primer empleo, hay que añadir que  cuando aparecen las cargas familiares, algunas mujeres se ven forzadas a dejar sus empleos o a cambiarlos por otros que sean compatibles con su vida familiar porque hasta ahora el 80% de las tareas familiares recaen sobre la mujer, independientemente de su situación laboral. Quizá por eso, el trabajo a tiempo parcial se ha doblado en España en una década, ocupando las mujeres  el 77,6% de éstos puestos, pues lejos de adaptarse a la conciliación, el mercado laboral se ha endurecido, y no ha supuesto una mayor flexibilidad en el trabajo -entrada y salida, teletrabajo-, que harían menos difícil a la mujer la conciliación.

Y es que, en todo el mundo, independientemente del nivel de desarrollo de cada país, la maternidad sigue siendo un reto social. Y este motherhood penalty, está íntimamente relacionado con lo que dice el artículo  Feminización de la pobreza: la pobreza en el mundo tiene “rostro de mujer   al darse que “de las personas que viven en situación de pobreza, cuyo total se estima en 1.700 millones, más del 70% son mujeres. Este dato constituye, en sí mismo, prueba irrefutable de que la pobreza en el mundo tiene “rostro de mujer”.

La medición de la pobreza es complicada y demanda una sofisticada recolección de datos, pero, además, cuando se pretende medir la feminización de la pobreza, surge un problema adicional relacionado con la invisibilidad de las mujeres y la naturalización de sus funciones reproductoras. Casi todos los estudios sobre pobreza consideran el hogar como unidad básica de análisis y presuponen que existe una única función de bienestar aplicable a todos los miembros del mismo, pero las investigaciones sobre la distribución intrafamiliar de recursos e ingresos muestran que este presupuesto es insostenible. Efectivamente, aunque las reglas que rigen tal distribución varían notablemente según las culturas, el integrante de un hogar puede ser más pobre que otro en muchos sentidos: él o ella recibe menos para comer, obtiene menor atención en salud y educación, usa vestimenta más pobre, goza de menos tiempo libre o tiene menos control sobre las compras que se efectúan con los ingresos reunidos por el grupo familiar.

Según las Naciones Unidas,   The Invisible Work That Women Do Around the World/  las mujeres realizamos 3 de cada 4 horas de trabajo no remunerado en el hogar, mientras que los hombres realizan dos tercios del trabajo remunerado.

Y se habla de conciliar pero la conciliación, en realidad, no existe. Según las preferencias de cada madre, se opta por trabajo y alguien te cuida a los hijos, pagando, y te engañas con el famoso  Mito del tiempo de calidad, cuando lo que ocurre es que te  pierdes su vida, o eliges familia y renuncias a la independencia económica, y vas contra corriente porque, se elogia la entrega absoluta al trabajo mientras se desprecia la productividad social de la maternidad, Sí a la maternidad, pero sin que la notemos mucho, se nos exige que demos vida, sí, pero silenciosamente, sin que se note mucho, sin que incordie, sin que interfiera en la vida comunitaria cotidiana, sin que influya en nuestros mundos laborales, sin que condicione las dinámicas de trabajo, sin que modifique los modos de organización laboral.  Sí a la maternidad pero en casa, lejos, invisible, callada, sumisa, sin que se note. Y así, miles de años de humanidad.

Parir, amamantar, llevar al colegio, cocinar, educar, llevar al dentista, llenar la nevera, comprar la ropa, tomar la lección, estar, escuchar, abrazar, dar medicinas, hacer las revisiones de salud….¿No es trabajo? ¿Se hace solo?

Mujeres cuidadoras: entre la obligación y la satisfacción, habla Lagarde de como las transformaciones del siglo XX reforzaron para millones de mujeres en el mundo ….el modelo “superwoman”… cuidar a los otros a la manera tradicional y, a la vez, lograr su desarrollo individual  para formar parte del mundo moderno, a través del éxito y la competencia, … la explotación de las mujeres  a través del trabajo invisible y de la desvalorización de muchas de sus actividades El resultado son millones de mujeres tradicionales-modernas a la vez. Mujeres Atrapadas en una relación inequitativa entre cuidar y desarrollarse. La fórmula enajenante asocia a las mujeres cuidadoras otra clave política: el descuido para lograr el cuido. Es decir, el uso del tiempo principal de las mujeres, de sus mejores energías vitales, sean afectivas, eróticas, intelectuales o espirituales, y la inversión de sus bienes y recursos, cuyos principales destinatarios son los otros.

A ello hay que añadir que  los hombres contemporáneos no han cambiado lo suficiente como para modificar ni su relación con las mujeres, ni su posicionamiento en los espacios domésticos, laborales e institucionales. No consideran valioso cuidar porque, de acuerdo con el modelo predominante, significa descuidarse: Usar su tiempo en la relación cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con  los otros. Dejar sus intereses, usar sus recursos subjetivos y bienes y dinero, en los otros y, no aceptan sobretodo dos cosas: dejar de ser el centro de su vida, ceder ese espacio a los otros y colocarse en posición subordinada frente a los otros. Todo ello porque en la organización social hegemónica cuidar es ser inferior. Algunas tendencias minoritarias se abren paso pero incluso hombres que se pronuncian por relaciones equitativas están más dispuestos a ser amables con las mujeres o sumarse al algunas de las causas políticas del feminismo, que a hacer política feminista.

Quizá porque el trabajo remunerado no ha liberado a la mujer, en el mismo artículo, Feminización de la pobreza: la pobreza en el mundo tiene “rostro de mujer se habla de que en el ámbito de la reproducción, surgen interrogantes acerca de la probabilidad de que la inversión que las mujeres hacen de su tiempo y energías en el trabajo familiar y vecinal no remunerado les sea retribuido en forma de sostén y asistencia en épocas de necesidad. En esta línea está el trabajo de Silvia Federici, de remunerar el trabajo de reproducción, con su propuesta de Wages for Housework.  Estos nuevos caminos de la lucha feminista promueven en palabras de Casilda Rodrigáñez, recuperar en útero, dar importancia a la capacidad de dar vida, a la belleza y poder de crear una nueva sociedad, de seres humanos más sanos, más completos y más libres. La incorporación de la mujer al ámbito externo, no ha resultado en su libertad, al no ser que haya ido de la mano de renunciar a la maternidad, quizá porque hemos confundido igualdad con igualación, y se ha adoptado el patrón androcénico como único válido, denigrando y rechazando la maternidad.

Según avanza la vida y a pesar de que trabaja el 52% de las mujeres, cuando hace 20 años lo hacía el 34% cuanto más alto es el edificio familiar, más dependiente económicamente es la mujer, y  también más vulnerable, al ser cada vez más sustituible por el varón, que se hace más fuerte en términos económicos a medida que prospera en su carrera.

El mismo artículo menciona el concepto posición de ruptura (breakdown position)  que me parece muy interesante. Este concepto se usa para explicar las desigualdades entre los géneros. Es un instrumento valioso para entender el riesgo de pobreza en las mujeres: cuando se produce una quiebra en las relaciones que mantienen unidos a los miembros de una unidad doméstica, las posiciones de cada uno de ellos pueden variar considerablemente; por lo general, una ruptura en la familia o en la pareja deja a las mujeres con menores capacidades, experiencia y conexiones con el mercado laboral (debido a su especialización en el cuidado infantil y las labores domésticas), y en consecuencia con menores capacidades que los hombres para ganar dinero; también están más limitadas en cuanto a su tiempo y autonomía, pues se espera que ellas sigan haciéndose cargo de los hijos e hijas.

Me pregunto, por qué este concepto de ruptura, no se considera en el divorcio, por qué se permite que el varón que ha mantenido a la familia, total o mayoritariamente, y ha construido su carrera sobre el esfuerzo y dedicación femenina se desentienda totalmente en el momento del acabarse la relación con toda impunidad.

Entonces, se da el divorcio, cuyo número aumenta cada año, resultando en que  Las familias monoparentales aumentan un 20% en tres años.  Las madres son las grandes protagonistas de estos hogares, están al frente de 9 de cada 10 familias monoparentales. La asunción de responsabilidades en solitario y las dificultades para conciliar vida familiar y laboral son los problemas más frecuentes. A estas causas se añaden la viudedad y las mujeres que afrontan la maternidad en solitario, un modelo que se amplía. Las madres solas sufren sobrecarga de trabajo, soledad y nuestro riesgo de exclusión social es alto. Aunque los problemas económicos estén resueltos, quedan otros quebraderos. “Una madre sola lleva la responsabilidad de su propia vida y de la de su hijo sin poderlas compartir”, “Hay que tomar decisiones continuamente, todos los días y sobre todo tipo de aspectos”.  Todo para uno y uno para todo.

Y a esto se añade que no se tiene en cuenta el concepto de ruptura y nos encontramos con la siguiente cuestión, A las familias monoparentales no les salen las cuentas, son el 10% de las familias y más de la mitad está en riesgo de pobreza. Cada dos “familias monomarentales” tiene problemas relacionados con la vivienda: riesgo de desahucio, impagos o deudas hipotecarias.

El Gobierno de Mariano Rajoy puso en marcha en marzo de este año una medida que establecía una ayuda fiscal de 1.200 euros a las familias monoparentales. Pero, “es mentira porque no es una ayuda, es una desgravación fiscal solo para mujeres que estén trabajando y que, por lo tanto, se puedan deducir esa cantidad de dinero al hacer la declaración de la renta”. Otro requisito, es que las beneficiarias “no tengan ni siquiera derecho a pensión de alimentos”. Derecho simplemente, que lo cobren o no es irrelevante, como dice la  Brillante intervención de Raquel Huerta en la Asamblea de Madrid defendiendo a las familias monomarentales. Y, resulta que solo el 1% de las familias monoparentales pueden acceder a dicha ayuda.

Estos son algunos de los datos sobre estas familias:

    • En España hay 1.754.000 hogares monoparentales.
    • Ocho de cada diez está encabezado por una mujer.
    • Cuatro de cada diez no dispone de dinero suficiente para pagar gastos relacionados con la casa.
    • Tres de cada diez ha dejado de comprar medicinas o seguir tratamientos por problemas económicos.
    • Siete de cada diez han tenido que reducir gastos en alimentación de su día a día.
    • La pobreza infantil cuando la madre está en paro afecta a tres de cada cuatro niños.
    • Cuatro de cada diez las familias monomarentales no pueden mantener la casa a una temperatura adecuada.
    • En más de la mitad de los casos la madre no trabaja y, además, sus posibilidades de obtener un empleo a jornada completa se reducen a la mitad.
    • El 56% de las familias monoparentales encabezadas por una mujer dispone de menos de 600 euros al mes
    • El riesgo de pobreza o exclusión social infantil afecta a más de uno de cada tres menores de edad en España
    • El 27% de estos hogares no puede permitirse comer carne o pescado al menos tres veces por semana
    • En definitiva, más de uno de cada cuatro hogares (27,2%) encabezados por una madre sola con hijos no lleva una dieta adecuada

El informe de la  Fundación Adecco Doc: /IV Informe Mujeres con responsabilidades familiares no compartidas. y el informe El informe Save the Children, Más solas que nunca nos aportan más datos sobre estas familias.

El que cada vez haya más familias monoparentales en riesgo de pobreza significa que cada vez hay más niños en esa situación, Nunca más un país sin su infancia  según datos del Comité Español de Unicef, el 30,5% de los menores de 18 años se encuentran en riesgo de pobreza, y el 35,8% de la población infantil, en situación de riesgo o exclusión social. Estamos ante un ejemplo más de la forma tradicional de proceder de nuestras élites políticas: fuerte con los débiles y débil con los fuertes. 

¿Qué se puede leer entre líneas?

Pues, se puede leer que toda la estructura patriarcal está construida para librar al varón de cualquier responsabilidad con la mujer con la que tiene hijos. La estructura social parte de la desigualdad económica en la brecha salarial, a pesar de que más mujeres salen de la universidad, con frecuencia, lo hacen en menos años y con mejor expediente. Sobre esta brecha salarial, se crea una familia, que es una mini-empresa donde se supone que se trabaja en equipo, donde cada uno aporta su parte, y se supone que hombre y mujer forman parte del todo. Pero esto es una gran mentira, como hemos comentado previamente, al hablar del concepto posición de ruptura. La unidad familiar es en sí misma tan desigual como la estructura social, pues en la gran mayoría de los casos los dos cónyuges no son iguales en términos económicos. Al producirse la ruptura se revela la dura realidad, se fija una pensión alimenticia que abruptamente reduce más de la mitad el nivel de vida, llevando a la pobreza de las familia monomarentales en multitud de casos, también se revela, en régimen de separación de bienes que el dinero familiar no existe, pertenece al cónyuge que ha trabajado en la esfera externa, porque el trabajo no remunerado en el hogar no tiene valor económico, y lo mismo en gananciales, y así llegamos a la última parte del artículo.

¿Qué pasa en la jubilación o en la viudedad?

Pasa lo que revelan estos dos artículos, que  La mayoría de las viudas vive bajo el umbral de pobreza,   las pensiones  más altas del Régimen General de la Seguridad Social rondan los 420 euros mensuales. Con eso no se puede sacar una familia adelante, y persiste la trampa para Las maltratadas silenciosas: un 13% de las muertas por violencia machista tienen más de 65 años.

Mientras que el viudo disfruta de toda su pensión, la viuda de la mitad. Y, yo me pregunto, ¿no es una unidad familiar? ¿No se supone que la declaración de la renta es conjunta?

Resulta que la desigualdad económica tiene un impacto a lo largo de la vida de las mujeres y sus hijos, en su calidad de vida, en su libertad, independencia, derecho a una vida digna y plena. Habiéndose generado a lo largo de la vida fuertes disparidades entre los sexos en lo que se refiere a la disposición de activos económicos, la situación en la vejez es como muestra el dibujo, vulnerable para las mujeres cuando llega la edad de cobrar la jubilación, que es ínfima, o no tienen y tampoco activos económicos.

Y, desde luego hay una cosa que no podemos perder de vista…y es que las integrantes de estas familias monomarentales, estarán en una posición de extrema vulnerabilidad y exclusión social, cuando no haya pensión alimenticia, puesto, que hace muchos años que ya no existe pensión vitalicia.

Es necesario empoderar los derechos sociales y económicos de las mujeres,  o como yo lo llamo…Proteger la maternidad.


Otras fuentes:

Los diez datos que demuestran que las mujeres sufren discriminación laboral. Fedea presenta un informe en el que constata que las mujeres tienen más dificultades para encontrar un trabajo, más trabas para ascender y están peor pagadas.

Desiguales por género

Las familias monomarentales son la bolsa de pobreza del futuro.

Sólo un 1,4% de las mujeres jubiladas cobran la pensión máxima.

Más de la mitad de las mujeres al frente de una familia monoparental están en paro

“La pensión de viudedad estaba pensada para un modelo de sociedad que ya no existe”

Mujer, trabajo y pobreza

Las mujeres cobran, de media, 4.636 euros menos que los hombres

Madres solas – Lidia Guinart Moreno

Principal causa de la pobreza: ser mujer

Mujeres sin hogar, ocultas e invisibles

Las mujeres trabajan desde hoy ‘gratis’ en España por culpa de la desigualdad salarial

Las mujeres conquistan la lucha laboral en dos semanas históricas