Energía negativa.

Acabo de leer un artículo que me ha hecho pensar en la soledad de la víctima. Dicen que aproximadamente la mitad de los divorcios en España son contenciosos, y que de éstos la mitad son divorcios conflictivos o lo que es lo mismo en ellos existe violencia no judicializada. Este último mes no he podido escribir ningún artículo en mi Blog porque yo y esas compañeras de viaje de ese 25% de divorcios sufrimos violencia post-divorcio. Esta violencia tiene muchas formas: acoso tecnológico acoso romántico, acoso judicial (utiliza la justicia como arma de violencia, desbordando a las víctimas y a sus hijos con denuncias, demandas agotadoras emocionalmente, económicamente y en tiempo), y abuso económico (el abusador intenta sitiarte bajando la pension, no pagando gastos extraordinarios o te arruina con demandas hasta que puede quitarte la custodia) y SAP (la epidemia machista y pedófila que se esconde tras esta estrategia que atenta contra los derechos fundamentales de la infancia y de la mujer).

Este artículo que he leído explica por qué llamamos a muchas puertas y muy poca gente abre, porque nuestro dolor y nuestra pena y nuestro miedo, o nuestra energía hace que los otros se sientan incómodos.

Y, luego leemos en prensa que los niños muertos a manos de progenitores violentos, o los niños que sufren abuso sexual o las mujeres muertas, muchas, han denunciado muchas veces….

Yo invito a que demos la mano, y escuchemos a las mujeres acosadas que intentan con toda su alma proteger a sus hijos.

Por estas mujeres bravas, que viven en todo el mundo, que estoy conociendo en Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela, México, Perú, Reino Unido, Francia, Portugal, Colombia, España, Italia, por las puertas que abren, por su coraje de hembra mamífera, por su corazón noble, dejemos nuestra puerta siempre abierta para un café o un abrazo.