Elecciones 2019: El nacimiento de la Economía Espiritual

Estos días al pensar en el tema de las nuevas elecciones, me ha venido a la mente la carta del Tarot OSHO Zen de la lucha.

La carta indica que ocultamos nuestro dolor detrás de una gran coraza, que nos impide amar y ser amado. Tenemos miedo a que nos hagan daño, a que nos mientan, y nuestra vida se convierte en una lucha permanente, en un temperamento iracundo, violento. Estamos cansados de la vida, desanimados, vacíos. No entendemos nada.

Luchar, discutir, imponer, defenderse, atacar, guerra…

En fin, esto es para mí en lo que se ha convertido la política.

Y, de alguna manera, he llegado a un momento vital en que no me siento identificada con ningún partido.

No resueno con la derecha, porque no quiero un mundo de ricos y pobres, de siervos y patronos, de reyes y súbditos.

He dejado de resonar con la izquierda también. Con el socialismo, porque no resueno con su idea de lo público, con sanidad pública, colegios públicos, casa públicas, pensiones públicas, empresas públicas, etc. Para ello, el Estado, recoge los excedentes de las gentes comunes, en vida y a la muerte y los redistribuye. Es un engaño. Estaría bien que en lugar de apropiarse de los excedentes de las gentes les dejaran acumular. Entonces no sería necesario nada público porque las gentes tendrían acceso a otro nivel de vida.

Tal y como lo veo, hay un tinglado entre la derecha y la izquierda y en medio estamos los ciudadanos engañados por el sistema. El capital, el sistema financiero necesita siervos, necesita pobres a los que explotar. Sobre esa masa enorme de gentes corrientes se construye el mundo desigual que tenemos. Las empresas de hoy eran los castillos de ayer.

Y la izquierda el plan que ofrece es recoger dinero de las gentes corrientes con los impuestos y ellos, desde arriba, dirigirlo. Pero resulta que esto sigue manteniendo la misma estructura social patriarcal y económico capitalista. Y, también resulta que mantiene la estructura de que hay zonas, partidos, de rentas diferentes.

Así, se crea el panorama de la lucha entre clases. La derecha es votada por las gentes más privilegiadas que no quieren perder beneficios, y la izquierda por intelectuales, y por gentes estancadas en su nivel de renta humilde.

La oferta de la izquierda, finalmente, es quitar a unos para dar a otros, y así, no vamos a ninguna parte.

Hemos llegado a un punto en que los ciudadanos hemos abierto los ojos al engaño y el sistema político, social, y económico está en crisis.

La economía, como decía José Luis Sampedro, es la economía de los ricos. Después surgen variantes, la economía feminista, la economía social, o solidaria, el eco-feminismo, el precio justo, etc.

Y, estos términos también incluyen separación entre géneros y entre países y entre rentas, pues sigue subyacente el quitar a unos para dar a otros.

La alternativa tiene que ser común para la humanidad. Se trata de unir, de sumar, de abrazar a todos.

Hoy, me le levantado pensando en que es el momento del nacimiento de la Economía Espiritual, que nos lleve a una Nueva Tierra, al destino de la humanidad, donde  todos seamos reyes sentados en la mesa redonda, iguales en nuestra diversidad.

 


 

Elections 2019: The birth of the Spiritual Economy

These days, thinking about the theme of new elections, the card Fighting, from the Tarot OSHO Zen came to my mind.

The card indicates that we hide our pain behind a great armor, which prevents us from loving and being loved. We are afraid of being harmed, of being lied to, and our lives become a permanent struggle, with an angry and violent temperament. We are tired of life, discouraged, empty. We don’t understand anything.

Fight, argue, impose, defend, attack, war…

This is for me what politics has become.

And, somehow, I’ve come to a vital moment when I don’t feel identified with any party.

I do not resonate with the right side, for I do not want a world of rich and poor, of servants and patrons, of kings and subjects.

I’ve stopped resonating with the left side too, with socialism, because I do not resonate with the idea of the public service, with public health, public schools, public houses, public pensions, public companies, etc. To this end, the State collects the surpluses of ordinary people, in life and death and redistributes them. It’s a hoax. It would be nice if instead of appropriating people’s surpluses, they let them accumulate. Then public service would not be necessary because people would have access to another standard of living.

As I see it, there is a sting between the right side and the left side and in the middle are the citizens deceived by the system. Capitalism, the financial system needs servants, needs poor to exploit. The unequal world we have is built on that huge mass of ordinary people. Somehow, today’s companies were yesterday’s castles.

And the plan the left side offers is to collect money from ordinary people with taxes and then, from above, direct it. But it turns out that this still maintains the same capitalist patriarchal and economic social structure. And, it also happens that it maintains the structure of different areas, political parties, or incomes.

This creates the landscape of interclass struggle. The right is voted mostly by privileged people who do not want to lose profits, and the left by intellectuals, and by people stuck in their level of humble income.

The offer of the left, finally is to take away from some and to give to others, and in doing this, we’re not going anywhere.

We have reached a point where citizens have opened their eyes to the deception and the political, social, and economic system is in crisis.

The economy, as José Luis Sampedro said, is the economy of the rich. Then variants emerge, the feminist economy, the social economy, or solidarity, eco-feminism, the fair price, etc.

And, these terms also include gender, countries and income separation, as it still undertakes taking away from some to give to others.

The alternative has to be common to all humanity. It’s about bringing together, adding, and embracing everyone.

Today, I woke up thinking that it is the time of the birth of the Spiritual Economy, that will take us to a New Earth, to the destiny of humanity, where we are all kings sitting at the round table,equal in our diversity.