Espiritualidad: El estilo de vida Hippie.

Quería dedicar esta entrada al movimiento HIPPIE.

Resultado de imagen de hippiesEl movimiento Hippie vivió en los 60. Y, nací en los 60, así que lo que me ha llegado del movimiento es en gran medida, lo que se ha plasmado de su forma de vida en el cine.

En el cine, en las fotos que encuentro sobre ellos, llama la atención, su estilo peculiar de colores llamativos, alegres, ropas anchas, el pelo largo de féminas y varones, sujeto con bandas multicolores. Aunque también, encuentro muchas fotos de comunidades en medio de la naturaleza, bañándose en ríos y lagos, caminando, tumbados, abrazados, sin ropa.

Comunidades que vivían en tiendas, carromatos, furgonetas.

Frases como:

Sex, drugs y rock and roll.

Make love not war.

Flower power.

El movimiento hippie fue una contracultura que iniciaron y siguieron montones, y montones de jóvenes norte americanos. Fue un movimiento alternativo al statu quo, amor libre, frente a la institución del matrimonio, comer vegetales cultivados por ellos en su jardín, rechazo ante la guerra del Vietnam, liberación de la sexualidad, hacer sus ropas, su artesanía. Es un movimiento frente al capitalismo, frente al patriarcado, frente a la colaboración con el proceso de acumulación de capital, frente a dedicar toda la vida, la mayor parte de las horas del día al mercado, que no a la vida. Trabajar menos horas, disfrutar más de la vida, de las relaciones. Vivian en contacto con la naturaleza, al aire libre. Indagaron sobre la espiritualidad oriental, practicando la meditación, y el yoga. Y, usaron las drogas, al menos al principio, para lograr estados avanzados de conciencia.

Encuentro similitud con el monólogo de Claudio Naranjo, con su referencia a la primacía de la mente racional, sobre la emocional y la instintiva. El movimiento hippie es una oscilación total del péndulo hacia la mente emocional, y la instintiva, pues valoraba y dedicaba la mayor parte del día a las relaciones, a la comuna, a la interacción, y a la parte instintiva, el niño, la que valora y disfruta de la espontaneidad, de la inocencia, de la libertad

Respecto al consumo de drogas para lograr estados avanzados de conciencia decir que en esta línea está la investigación que llevó a cabo Claudio Naranjo, pionero en la utilización de la ayahuasca, una droga alucinógena, en Chile en los años sesenta.

El primer congreso internacional sobre la ayahuasca lo abrí yo el año pasado. Fui un pionero en Chile en los años sesenta. A mí me parece que es una sustancia muy valiosa para la recuperación de la intuición y abre la posibilidad de tener un guía interno no intelectual. La mayor parte de las personas toma decisiones sopesando los pros y los contras, de forma razonable. Pero hay gente que se siente guiada y eso es un don. Con la ayuahuasca se puede recuperar ese don que debía ser parte de nuestra naturaleza.

En su libro, La vida y sus enseñanzas: Un encuentro con Javier Esteban, dice que

La ayahuasca ayuda a la liberación del animal interior. Los llamados “empatatógenos” ayudan al restablecimiento de los vínculos afectivos sanos; y el ácido y el peyote disuelven el pensamiento racional, permitiendo una entrada al cerebro contemplativo.

Se trata de tres experiencias muy importantes y muy inspiradoras.

Encuentro que muchas cosas de su estilo de vida resuenan con la propuesta del eco-feminismo, y la economía feminista. Y, ciertamente, de haberse extendido y consolidado este estilo de vida, quizá hubiera provocado un efecto dominó gigante mundial, que habría tambaleado los cimientos de la estructura económica capitalista, y social patriarcal. Habría tenido un impacto financiero, pues su estilo de vida no contemplaba la monetización, ni la acumulación de capital, entre otras cosas porque no favorecía el consumismo, sino vivir mejor con menos. Su estilo de vida, no era tan diferente a como era la vida antes del capitalismo, al apoyo comunal, a una vida más sana, sin estrés, de respeto a la naturaleza, y a sus ciclos.

Leyendo y reflexionando sobre la contracultura hippie, me da por pensar si ha habido un interés de los hilos del poder, en transformar las bondades del movimiento hippie, en una panda de jóvenes universitarios malcriados, vagos, que se pasan el día drogados, o practicando sexo. Después de todo, como escribe Silvia Federici en El Calibán y la bruja, el capitalismo se inventó las llamadas leyes contra la vagancia,  prohibían los bailes, la nocturnidad, las reuniones, la alegría, el disfrute de la vida, con el objetivo de siempre ser productivos para el sistema.  Al capitalismo le interesa propagar la idea de que el ocio es una plaga social. Y, por otro lado, el Estado inició la caza de brujas, que a través de la violencia, la crueldad y el miedo, expropiaba a la mujer de sus derechos reproductivos, persiguiendo los métodos anticonceptivos, el aborto, y el llamado sexo no productivo. Así que, pienso que el movimiento hippie atacaba gran parte de los cimientos del modelo social y económico.

Y, además, llama la atención que el final de los hippies vino marcado por los asesinatos de Mason, que se decía a sí mismo hippie, cuando precisamente dicho movimiento era un movimiento pacífico, basado en la filosofía de no violencia de Gandhi, o como ellos lo llamaban Flower Power.

Los hilos de poder han ideado un sistema de control, para que nadie se salga del camino que ellos consideran correcto, empezando por la amenaza de que el Estado se apropie de los niños que no están escolarizados, o que viven en ecoaldeas, etc.

Tengo la sensación de que no iban tan desencaminados. Me da que su estilo de vida, su creatividad, y su espiritualidad, la extensión en el tiempo de la práctica de la meditación, del yoga y el consumo de las drogas para provocar la sanación emocional, contenía la semilla para el nacimiento de un mundo bien diferente del que vivimos hoy. La protección de la comuna, el amor libre, la unión de producción y reproducción, el huerto, la artesanía, la confección de su ropa… todo ello, es de alguna manera, el modelo que conduce a la libertad y al equilibrio entre hombres y mujeres.

Estos días escribiendo la entrada de las etapas de libertad del alma, de OSHO, me ha dado por pensar, que quizá el feminismo tanto el de la igualdad como el espiritualista, etapa de león, van quedando atrás en mi vida. Creo que mi viaje por el camino hacia la luz, me ha llevado a un lugar donde ya no tengo fuerzas para luchar, o quizá ya no quiero luchar, necesito paz. El estilo de vida hippie, con sus flower power, su meditación, su tantra, su vida de contacto con la naturaleza, su énfasis en las relaciones, en comer los vegetales de su jardín, en tejer sus ropas, hacerse sus mermeladas, sus cerámicas, conecta con mi momento actual. Me he encontrado muchas mujeres machistas o patriarcales fieles al manual de la buena esposa, en tribunales, en mi entorno, en el mundo laboral… Y, cada vez encuentro más hombres en el camino hacia la luz, espirituales, yin. Hombres conocedores de las leyes espirituales, hombres que ven que los hilos del poder nos enfrentan a unos y otros, razas, países, religiones, géneros. Camino hacia un lugar, una realidad paralela, una matrix de hombres y mujeres espirituales comprometidos con su evolución espiritual.

Un mundo pacífico, solidario, una vida slow¡Qué vida más apetecible!