El Eco feminismo como alternativa al capitalismo – patriarcado.

Quería dedicar este post al eco-feminismo.

He leído varias entrevistas a Yayo Herrero, directora de Fuhem. De alguna forma, encuentro similitud con la linea de pensamiento de Silvia Federici. Pienso, como ellas, que ha de suceder el ocaso del patriarcado – capitalismo, y nacer un sistema alternativo más en contacto con la naturaleza, que deje atrás la vara de medir del dinero, un sistema que permita el desarrollo de seres humanos en su diversidad,  en contacto con sus talentos, sentimientos, y libertad.

Seguirá existiendo violencia patriarcal contra las mujeres, mientras persista este modelo económico capitalista, este modelo social patriarcal, y este modelo de Estado basado en la vara de medir del dinero.

Porunamaternidadprotegida, más en contacto con los ciclos de la vida, más valorada por su imponente valor y fuerza, por un mundo donde el punto de mira sea el bienestar del ser humano y la protección de la naturaleza, donde aprendamos a vivir con menos, todos, en un mundo más igualitario.

He seleccionado  extractos de las entrevistas, con las que conecto totalmente.


“Pensar en qué es lo necesario para sostener la vida humana y darse cuenta de que los seres humanos somos ecodependientes, porque dependemos de la naturaleza, y interdependientes, porque nuestra vida en solitario es imposible. Sobrevivimos porque hay otras personas a nuestro alrededor que cuidan de los cuerpos vulnerables que encarnamos. Lo que sucede es que vivimos en un marco cultural, económico y político que da la espalda a todas estas necesidades. El modelo capitalista destruye la naturaleza y crece explotando e invisibilizando el trabajo de cuidados que, mayoritariamente, realizan las mujeres para cuidar cotidianamente de la vida.

Cuando colocas como centro esencial la sostenibilidad de la vida humana —una vida que valga la pena vivir— es cuando empiezas a mirarlo todo distinto.

La razón prima por encima de las emociones, la mente está por encima del cuerpo —como si fueran cosas diferentes—, la cultura está por encima de la naturaleza, lo mercantilizado y productivo por encima de lo reproductivo.

El sistema capitalista es fundamentalmente homogeneizador porque, básicamente, de lo que trata es de producir en masa y a gran escala. (…) hay diferentes maneras de pensar y de aprender, de construir y de alimentarse. Diferentes opciones sexuales y modelos de familia. En lugar de valorar toda esta riqueza que proporciona la diversidad, nos encontramos con un proceso homogeneizador que corta y castra muchas posibilidades reales de las personas para pensar el mundo de otra manera.

El ecofeminismo habla de la política de todos los días y de la vida misma.

Una economía y una política des de una perspectiva ecofeminista es la que, de alguna manera, quita la mirada de la vara de medir del dinero y del mundo abstracto de los valores monetarios.

Se habla de soberanía sobre los territorios, de soberanía energética, del derecho a decidir en un montón de ámbitos. Y las mujeres reclaman el derecho a decidir sobre sus cuerpos, el territorio más próximo.

El nacimiento del trabajo asalariado, que surge sobre todo cuando nace la economía capitalista a partir de la civilización industrial, lo que hace es separar radicalmente el mundo productivo del que se empieza a llamar —más tarde, porque al principio no tenía ni nombre— mundo reproductivo. El mundo productivo pasa a ser solo aquello que tiene reflejo en los indicadores económicos. (…) Y la vida de las personas se fragmenta en dos partes: lo que es su vida en sí y lo que es un tiempo que se vende al mercado donde la persona deja de ser persona y pasa a ser un cuerpo explotado, apto para el trabajo, que vende una parte de su tiempo a cambio de dinero.

Cuando el ecologismo habla del riesgo de colapso y de aprender a vivir con mucho menos se sitúa en una lógica contraria a la mirada hegemónica que hemos construido sobre el bienestar, la vida buena, la libertad…

Necesitamos tiempo para vivir de una manera razonable, justa y sostenible. En el hambre del tiempo, las mujeres se llevan la palma, porque habitan los tiempos del mercado y los tiempos del cuidado.

Tenemos que sustituir el individualismo y el emprendimiento por la noción de lo comunitario y darle importancia al mundo de las relaciones.

La paradoja de las sociedades patriarcales es que han reducido y convertido a las mujeres en una especie de bien común que se regula bajo las lógicas de la familia patriarcal. El trabajo de cuidados es absolutamente necesario para la vida, y el patriarcado ha articulado un sistema de normas que responsabiliza y obliga en exclusiva a las mujeres a ocuparse de ello. Y el trabajo de cuidados debería concebirse como un bien común que hay que cuidar entre todas las personas.

Si ponemos en el centro el bienestar y el sostenimiento de la vida de la gente, la inversión es la educativa o sanitaria y el coste, a lo mejor, la infraestructura.”

Yayo Herrero: “El ecofeminismo habla de la política de lo cotidiano” – Elena G. Ruiz.



“Las propuestas del feminismo y ecologismo también son complementarias, pues le dan valor a cosas que están infravaloradas, como la dinámica regenerativa de la naturaleza o muchos de los trabajos de la vida que se desarrollan sobre todo en los hogares en los sistemas patriarcales.”
 
” El ecofeminismo es lo contrario del mundo económico dominante.”
 
” La economía convencional está basada en el paradigma neoclásico capitalista que ha reducido el valor al precio, y no otorga valor a muchos procesos de la naturaleza o a trabajos que sostienen cotidianamente la vida, porque no se les puede poner precio. Tenemos un modelo económico que está desvinculado de la naturaleza y que acuña un sistema de producción que sólo atiende al aumento de los valores monetarios.”
 
Dentro de poco llegará otra remesa de recortes de la troika. Nos encontramos con un problema estructural para asegurar el mantenimiento de las pensiones, el sistema del trabajo no genera vidas dignas para la gente, estamos en una crisis económica galopante…”
 
“Es necesario repensar, ahora que se habla de la lógica de los comunes: cómo va a ser la vida, justa y equitativa, en un planeta parcialmente agotado, con un cambio climático en ciernes y un desequilibrio de poder y unas desigualdades brutales.” 

“La economía convencional valora exclusivamente la economía del dinero y formaliza la abstracción del Homo economicus como sujeto económico (My economy). Frente a esta concepción, el ecofeminismo se centra en la “We economy”, una economía centrada en la satisfacción de las necesidades colectivas. Se trata de buscar nuevas formas de socialización, de organización social y económica que permitan librarse de un modelo de desarrollo que prioriza los beneficios monetarios sobre el mantenimiento de la vida.”


“El ecofeminismo cuestiona aspectos básicos que conforman nuestro imaginario colectivo: modernidad, razón, ciencia, productividad… Estos han mostrado su incapacidad para conducir a los pueblos a una vida digna. El horizonte de guerras, deterioro, desigualdad, violencia e incertidumbre es buena prueba de ello. Por eso es necesario dirigir la vista a un paradigma nuevo que debe inspirarse en las formas de relación practicadas por las mujeres.”

” La imposibilidad de compatibilizar en buenas condiciones el trabajo de mercado y el trabajo de mantenimiento de la vida humana quiebra de la antigua estructura de los cuidados, de la reciprocidad que garantizaba que las personas cuidadas en la infancia eran cuidadoras en un ancianidad. Se generan así mercados de servicios para las mujeres que pueden pagarlos y mercados de empleos precarios para mujeres más desfavorecidas.

Se crea entonces una cadena global de cuidados en la que las mujeres inmigrantes que asumen como empleo el cuidados de la infancia y de las personas mayores , la limpieza, alimentación y compañía, dejan do al descubierto estas mismas funciones en sus lugares de origen, en donde otras mujeres, abuelas, hermanas, etc, las asumen como pueden.

“Mujeres y naturaleza comparten el mismo lado de las dicotomías del pensamiento moderno y también han compartido destinos cercanos en la cultura patriarcal y mercantil. La invisibilidad, el desprecio, el sometimiento, la explotación, tanto de las mujeres como de la naturaleza han ido a la par en las sociedades industriales. La sostenibilidad de la vida es incompatible con estas relaciones de dominio.”

“Simplificando, se podrían decir que existen dos corrientes: ecofeminismos espiritualistas y ecofeminismos constructivistas. Los primeros identifican mujer y naturaleza, y entienden que hay un vínculo esencial y natural entre ellas. Los segundos creen que la estrecha relación entre mujeres y naturaleza se sustenta en una construcción social.”

“La cultura del cuidado tendrá que ser rescatada y servir de inspiración central a una sociedad social y ecológicamente sostenible.”


Quería compartir este artículo de prensa. Cada vez hay más países el mundo que permiten los jardines y huertos urbanos. Este artículo es de la ciudad de Paris.


Un ecofeminismo en defensa de los animales de Alicia Puleo.


Feminizar la política de María Eugenia R. Palop


Extracto discurso de Ada Colau – Feminizar la política


“El cambio hacia un consumo consciente debe ser colectivo”– Yayo Herrero.


Yayo Herrero: “El clasismo ambiental afecta a los más pobres”