Educar el corazón.

Dedico este artículo a Claudio Naranjo, a la inspiración que su trabajo, sus palabras, su sabiduría han aportado a mi vida.

Comparto su visión -sueño – esperanza de que la educación incluya al corazón, al amor maternal.

Educar el corazón.

En “La civilización, un mal remediable” expliqué la “mente patriarcal” como un desequilibrio en el cual se ve exaltado el amor-respeto (que mira hacia los padres, las autoridades y los ideales), que ha eclipsado y falsificado el amor materno e inconscientemente criminalizado el eros.

Por ello, vengo proponiendo una “educación trifocal” dirigida a las partes “padre”, “madre” e “hijo” de nuestras mentes.

He sugerido, también, que a la actual educación eminentemente intelectual que ofrecen hoy en día nuestras escuelas, se incluya una “educación del corazón”, y que no se olviden el aspecto emancipatorio de la educación o su relevancia a la felicidad (inseparable de la salud y de la virtud).

También me parece evidente que la educación (más ocupada ahora en pasar exámenes que a comprender el mundo y la vida) debe ayudar también a la gente a conocer su mundo interno y no solo su mundo exterior y que con ello debe dejar de lado su orientación excesivamente tecnológica.

.-Claudio Naranjo