Denuncia…yo digo, prudencia.

Conviene saber que los procesos judiciales son eternos, años, y cuestan mucho dinero, y además demostrar el maltrato que ocurre en la intimidad es, bien, bien, difícil, y sorprendentemente, los jueces se posicionan en el lado del maltratador con mucha frecuencia, desgraciadamente.

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Conviene saber que denunciar es quizá una salida (no muy eficiente si tenemos en cuenta las mujeres que denuncian y mueren) para la violencia extrema, que son la punta del iceberg, el resto el 80% sale a relucir en el contexto de la lucha por la custodia en el juzgado de familia.

Aproximadamente, la mitad de los divorcios son con acuerdo, la otra mitad contenciosos. De estos aproximadamente la mitad, son los conflictivos que esconden violencia no judicializada.

Conviene saber que muchos de los divorcios con acuerdo, son una forma de dejar en la más absoluta  pobreza a la mujer al ser usado como chantaje. Las mujeres renuncian  a todo para acabar con la guerra y proteger a los niños, pero a la larga no pueden porque la pirámide de Maslow se construye sobre la seguridad y el bienestar económico. Hay muchos niños que viven bajo el umbral de la pobreza, que no comen pollo, carne o pescado nada más que una vez a la semana, y algunos no comen todos los días.

Conviene saber que los maltratadores, luchan por la custodia más que los padres que no lo son y la consiguen con mucha frecuencia.

Las mujeres maltratadas estamos rotas, agotadas, enfadadas, con la autoestima por los suelos, porque hemos vivido años en una especie de campo de concentración,  y por ello, nunca volveremos a ser lo que fuimos, por la huella indeleble de la tortura emocional. Conviene saber que el hombre violento vuelve esto en nuestra contra en los juzgados, para conseguir la custodia, alegando que somos incapaces de asumir la responsabilidad de la custodia y los jueces lo apoyan con mucha más frecuencia de lo que se cree.

Conviene saber que la justicia y la psicología son patriarcales, y que gran parte de la sociedad están al lado del maltratador.

Conviene saber que te puedes encontrar con un abogado patriarcal, que no sea experto en violencia de género.

Conviene saber que no sirve cualquier psicólogo. Si te encuentras con uno patriarcal (lo que es lo probable) te dirán que sufres indefensión aprendida. Si se tiene en cuenta que el creador del concepto, Seligman, consideró que las mujeres víctimas de VG no sufren indefensión aprendida, y que Judith Herman experta en personas que han sufrido procesos traumáticos también explícitamente lo dice en su libro Trauma y recuperación, se puede concluir que si en tu camino de salida, se te ocurre buscar una ayuda profesional… prudencia. Se posicionan al lado del maltratador.

Conviene saber que los psicólogos patriarcales, misóginos, culpan al carácter de la mujer del maltrato, en lugar de al narcisista perverso. Confunden curiosamente consecuencias con causas.

Conviene saber que en tu camino hacia la libertad, saldrán de tu vida muchas personas, que es un camino muy solitario, y que va a exigir mucho de ti misma.

Conviene saber que cuando tomas la determinación de que ya no aguantas más…la espiral de violencia crece y al abuso económico, y psicológico se une la intimidación y la violencia física.

Conviene saber que se otorgan custodias parciales o totales a hombres con condena.

Conviene saber que tanto el sistema social patriarcal como el sistema económico capitalista se reinventan a sí mismos, para preservarse. No es una casualidad pues que los derechos constitucionales de igualdad, son de facto papel mojado, pues a través de los hijos y a través de la pobreza ambos sistemas atan sutilmente a la mujer dentro del matrimonio. Y si a pesar de todo sale, con mucha más frecuencia de lo que se cree, pierde a los hijos en el intento.

Antes de llamar al 016, infórmate bien. Solo atienden la violencia patriarcal contra la mujer, no contra los niños.

Conviene saber que a pesar de que la ley integral contempla la privación de visitas y patria potestad, la realidad es que los jueces prácticamente no lo aplican.

La patria potestad solo la pierde el 1% de los maltratadores.

Solo al 3% de los maltratadores se los priva del régimen de visitas.

Y, quedan fuera el 80% que no denuncia.

Conviene saber que en el juzgado, no se da voz a los niños, y cuando se los permite hablar, su opinión no se tiene en cuenta del todo, porque se considera que no son maduros, o que mienten.

Conviene saber que después del divorcio, y/o la denuncia, comienza el régimen de visitas, o la custodia total o parcial al hombre violento y a partir de ese momento, la ley no nos deja proteger a los niños, y si lo hacemos estamos “obstaculizando” la relación paterno filial y podemos ser acusadas de SAP, perder la custodia, y pueden impedirnos tener relación con ellos.

El derecho de la Convención de derechos del niño de relacionarse con ambos padres, se transforma en obligación.

Se considera que un cosa son los hijos y otra la esposa, que un maltratador no tiene porqué ser un mal padre.

A los niños que se niegan a relacionarse con el violento se dice e ellos que sufren SAP.  Se obliga a los niños a la fuerza a tener una relación con el padre violento (terapia de la amenaza), aun cuando hayan sido testigos de su violencia, y se hace en los Puntos de encuentro.

Estos PEFs  se financian con dinero público, pero que se gestionan por empresas privadas ultraconservadoras, cuya última preocupación es preservar la familia, y proteger los derechos del padre. Por eso, el personal de estos centros no está cualificado en violencia de género, sino en el síndrome de alienación parental – SAP. Con esta ideología y este propósito dictan normas salidas del mismísimo maltratador, se invisibiliza totalmente la violencia de género, mandan informes al juez de la hostilidad de madres e hijos y muchas veces culmina en la retirada de la custodia a la madre, por alienar a los hijos contra el padre violento.

Conviene saber que en el juzgado se habla de responsabilidad de la madre de reconducir la relación de los niños con el padre, y se habla de derechos del padre. El incumplimiento conduce a penas de cárcel, multas desorbitadas, la ruina económica, a un cambio de custodia.

El característico estilo parental punitivo y negligente del hombre violento, a los ojos de la justicia y psicología patriarcal se transforma en padre firme y autoritario. Y, la violencia se transforma en sano uso correctivo de la autoridad. Y, el rechazo de los niños se interpreta como actos de rebeldía o resultado de la manipulación materna.

Las secuelas para los niños, o la transmisión del patrón de violencia, se dan la vuelta y se transforma en necesidad de desarrollar resiliencia, y en aprender a respetar y obedecer a la autoridad del padre, como paso previo a la obediencia de la autoridad del Estado.

Conviene saber antes de denunciar o divorciarte si puedes pagar las facturas, y que no se puede recuperar los años perdidos de carrera profesional, y el neoliberalismo ha convertido el mercado laboral en empleo basura, con el que la temporalidad, y los salarios bajo nivel de subsistencia, impiden que a las familias monomarentales les salgan las cuentas.

Conviene saber que no existe tal cosa como pensión de jubilación familiar, él ha cotizado y se lo lleva puesto, tú te quedas sin nada.

Conviene saber que las casas de acogida, son un lugar tristísimo del que es mejor no hablar.

Conviene saber, que la publicidad del denuncia es una forma del patriarcado y del capitalismo de manipular a las mujeres, porque no es la salida. Y es una forma de lavarse las manos de su responsabilidad ante una estructura social y económica perniciosa que deja a las mujeres inmensamente vulnerables antes su maternidad.

Se hizo esta ley, en lugar de Protegerlamaternidad.

Si alguien me pregunta sobre la denuncia o sobre el divorcio… prudencia.

Se necesitan todos los datos, la interconexión y ramificaciones de toda la información, los pros y contras de cada opción y las implicaciones sobre las personas queridas.

Y, si se hace este ejercicio con templanza… se ve la tremenda hipocresía social del denuncia.