Deberes de custodia.

Hay una parte de los deberes de custodia que al menos yo, desconocía. Pensaba que los deberes de custodia eran cubrir el rol de nurturing – cuidar. Es decir, cocinar, llenar la nevera, llevar al dentista, poner el termómetro, llevar y traer al colegio, al ocio, a las actividades extraescolares, comprar la ropa, lavadoras, plancha, orden, higiene, deberes escolares, etc. En fin, el tradicional rol de las madres. Pero, ¡ojo!, tener la custodia también conlleva un deber trampa: El deber de obligar a los hijos a cumplir el régimen de visitas. Es decir, aunque los hijos de cualquier edad, hayan presenciado violencia, falta de ética, malos tratos, egoísmo, desprecio, o lo hayan sufrido ellos mismos, no se pueden negar a cumplir el régimen de visitas. Los tribunales consideran que el cumplimiento del régimen de visitas no se puede dejar al arbitrio de los menores, y que el progenitor custodio tiene que obligar a los hijos, ignorar sus sentimientos, su llanto, su dignidad y hacerles cumplir a la fuerza. Es decir, ¡ojo!, después del sufrimiento que llevan encima las criaturas, la ley te pide que los traiciones.

Es curioso, porque desde dónde yo lo veo es un coletazo del sistema patriarcal, que de nuevo, tiene la forma de someter a la mujer, pues normalmente el progenitor custodio es la madre. Es decir, que aguantas para no llegar al divorcio y proteger a los hijos, y cuando llegas, la ley resulta que te obliga a atentar contra la dignidad de los chiquillos. Es difícil entender al no ser que lo hayas vivido, el sufrimiento de estas madres y sus hijos. Es difícil entender, si no lo has vivido tú mismo el horror de violencia e intimidación que estas madres y sus hijos han vivido durante años antes del divorcio. Es difícil entender lo que es vivir aterrorizados. Es difícil entender la angustia de sentir el ascensor. Es difícil entender las ganas de vomitar al percibir el olor de su colonia en cualquier sitio, y los recuerdos que invaden tu mente de pena, de sometimiento, de falta de libertad, y de miedo. Es difícil entender lo que es vivir siendo despreciada, con burlas, y bromas sobre tus convicciones, tus talentos, tú persona. Es difícil entender cómo te aíslas, y se aíslan los chicos, por evitar que el tirano se burle, falte el respeto, chille, amenace a tus amigos y a tus padres. Es difícil entender como cada vez evitas socializar porque te falta al respeto en público. Es difícil entender como los chicos, le evitan, se esconden en sus habitaciones para evitar el interrogatorio, la bronca. Es difícil de entender para quien no haya vivido este calvario como estas madres y sus hijos, durante años, han tenido que protegerse unos a otros del tirano. Es difícil de entender que el divorcio deje a estos menores, enormemente vulnerables, al separarlos de la madre. Para todas las mujeres y sus hijos que han vivido así, es una auténtica aberración social que la ley exija a estas mujeres rotas, cansadas, valientes, cuando llega el divorcio, que es su obligación legal, que quebrantan la ley si no convencen y les dicen a sus hijos que tienen que ver a su padre porque les quiere mucho, y que tienen que arreglar el vínculo, y quererle, en lugar de otorgarles protección.

Lo siento, pero desde mi matrismo, no soy capaz de encontrar ningún argumento que desde mi humanidad apoye esta forma de proceder. No puedo evitar pensar que la ley está configurada desde el patrismo y que de una forma u otra siempre consigue inclinarse hacia el hombre, y también veo que existe una permisividad social increíble que sigue muy muy viva en el 2015 que tolera que el hombre trate mal a mujer e hijos sin ninguna trascendencia en sus derechos.

Y, el patriarcado, se ve perfectamente en la forma en que está configurada la ley del divorcio, pues con una denuncia en la comisaría del progenitor no custodio (sin honorarios al letrado), el progenitor custodio tiene un juicio en dos meses desde la denuncia, aproximadamente. Y si el progenitor no custodio, que normalmente es el padre, no paga la pensión o los gastos extraordinarios, esto no se puede denunciar en la comisaría, el progenitor custodio, que normalmente es la madre, tiene que, a través de su abogado interponer una demanda de incumplimiento de sentencia, que implica gastos de honorarios al abogado.

En fin, sigo viendo, patriarcado, y discriminación hacia la mujer, lo mire por donde lo mire.

Proteger a la maternidad, cambiar los estereotipos vigentes, crear una sociedad más bondadosa y compasiva, solo podrá darse a través de un cambio de conciencia:

  • Que cada vez más y más personas comiencen a tener en consideración los sentimientos, convicciones, opiniones, deseos de los menores a tener una vida digna, libre de violencia e intimidación.
  • Que cada vez, haya más y más personas que consideren que los deberes de custodia es cuidarlos, estar presente, hacer su vida acogedora, agradable y feliz, no someter, e ignorar a los menores.
  • Que cada vez haya más y más personas que empiecen a no aceptar en sus entornos, y a sacar a la luz, todos los casos en que son testigos del desprecio, esclavitud, y violencia silenciosa con el que viven cada día estas mujeres valientes, rotas, y cansadas.

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