Cuidar según la Pirámide de Maslow.

Según Maslow el hombre necesita para llegar a la autorrealización o  felicidad, cubrir unas etapas. La primera etapa corresponde a las necesidades físicas, de alimento, de abrigo, de seguridad. La segunda a las emocionales, de amar y ser amado. La tercera, las psicológicas de ser respetado, valorado, o reconocido. Y entonces, habiéndose cubierto estas etapas, puede acceder al plano de la autorrealización. La pirámide puede aplicarse al ser humano, a la sociedad o a un país. Así una país subdesarrollado, se encontraría en el primer peldaño, uno desarrollado en el de autorrealización.

Pienso que cuidamos de forma diferente según el peldaño en que estemos de la pirámide de Maslow. Es diferente cuidar cuando hay figura protecting – protectora, que guarda las espaldas, es decir, cubre el primer peldaño de Maslow, que cuando además la figura protecting – protectora, te ama (cubre necesidades emocionales) y te valora y respeta (cuida las necesidades psicológicas, los siguientes dos peldaños), que cuando no hay figura protecting – protectora, y una misma gana el pan y cuida de los hijos y nadie te cuida a ti misma.

Es muy diferente cuidar, sabiendo que a su vez alguien te cuida, lo haces con tranquilidad, con gusto, con dedicación, con paciencia, que cuidar a los hijos, cuando la figura protecting – protectora, trae el pan, es decir, se ocupa del primer peldaño de la pirámide de Maslow familiar, pero no cubre tus necesidades emocionales y psicológicas, porque vives con la soga al cuello, y cuidas a los hijos a costa de meterte cada día más en un pozo cada vez más profundo de dependencia, de esclavitud, porque ves que en el medio plazo, nadie va a cubrirte tus espaldas.

Cuidar sabiendo que te encaminas irremediablemente a un destino, quedarte con una mano delante y otra detrás, tiene un sabor bien diferente, porque el miedo al futuro te acompaña cada momento y poco a poco te invade la tristeza.

Y no te digo, lo que es cuidar, cuando el miedo al futuro, se ha convertido en el presente…y has llegado al …una mano delante y otra detrás.

Es bien difícil que una madre cuya pirámide de Maslow le sitúa en la pobreza, o en la esclavitud de la total dependencia del varón, pueda desarrollar la fuerza emocional necesaria para desarrollar vínculos de apego seguro con los hijos. Por tanto, me pregunto si es posible desarrollar apego seguro en el orden patriarcal.

He visto este argumento expresado en varias películas en estos últimos meses:

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Por ejemplo en Boyhood, en la que la madre de los niños con la ayuda de la abuela, saca adelante a sus dos hijos, asumiendo ella tras el divorcio, el rol protecting – de traer el pan, el primer peldaño de la pirámide de Maslow. Sin la ayuda de la abuela, no hubiera podido volver a la Universidad, estudiar su Master, conseguir un trabajo mejor remunerado y sacar adelante a sus hijos. Sin la ayuda de la abuela que asume el rol de nurturing – cuidar, no hubiera podido centrarse a tiempo completo en traer el pan. Decir que a lo largo de la película se casa y divorcia tres veces, siendo la irresponsabilidad frente a las responsabilidades familiares de mantener a la familia, o el alcohol, o la violencia, en el comportamiento de los tres maridos, lo que lleva a la ruptura y a tener que asumir ella el rol protecting – proteger, traer el pan, delegando el de nurturing – cuidar.

 

 

Resultado de imagen de the boys are backY, en The boys are back,  muere la figura nurturing – que cuida, y la protecting – protectora, protagonizada por Clive Owen tiene que asumir el rol, de cuidar al hijo pequeño de la pareja. Al poco tiempo también ha de cuidar al hijo adolescente de su primer matrimonio. Su primer matrimonio, se rompe cuando conoce a la que será su segunda mujer, a la que sigue hasta Australia, dejando atrás en Londres a su primera mujer y a su hijo. La película expresa que uno difícilmente puede cubrir los dos roles, y desde el principio, viven en medio del caos, sin orden, sin higiene, sin horarios, con la ropa tirada, o la nevera vacía sin estructura…a estilo hombre. Decir que a él no le importa, que puede vivir rodeado de basura, sin ningún problema. La película me ha hecho reflexionar sobre el hecho de que hay una parte de la contribución de la mujer, el orden, la limpieza que el hombre encuentra agradable, pero que puede vivir sin ella sin problema, y a la que dedican poco o nada de su tiempo.  Los hombres son de Marte y la mujer de Venus, dicen. Y, no he podido evitar acordarme de las palabras del psicólogo que me dijo que gran parte del trabajo de la mujer en el hogar era basura.  Es basura porque para muchos hombres esta parte femenina de cuidar el nido es precisamente eso, algo sin valor, prescindible, hasta el punto de llamarlo…basura.

La calidad de vida  para mí no se mide por la cantidad de artilugios tecnológicos en el hogar, o el número de metros cuadrados de nuestras viviendas, (que paradójicamente cuestan un pastón, y muchas horas de trabajo para luego estar desiertas durante el día) o los viajes al extranjero o las largas vacaciones o el número de coches, sino por una vida slow – tranquila, por el valor de las cosas pequeñas como desayunar tranquilos antes de la jornada, tener tiempo para hablar, y pasear y estar juntos, menos materia, y más espíritu, por el contacto piel con piel, voz con voz, en lugar de los wasaps, por tener tiempo para cuidar y que te cuiden, por el amor ágape como lo llamaban los griegos, el de preocuparte por el bienestar del otro, por cuidar, mimar, ying, por hornear un bizcocho, por tener la despensa, y la nevera llena, por el silencio y el sosiego de tener una vida sencilla, por el olor de las sábanas limpias, por saber que la casa no está vacía que alguien está ahí al pie del cañón, cuidando la intendencia, con tiempo para estar. En fin, encuentro que la sociedad actual está con deficit, con hambre del rol del Caregiver – cuidador, que es el que aporta una vida apacible y cálida y acogedora y tranquila, a la familia.

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Erin Brokovich protagonizada por Julia Roberts y Aaron Eckhart. Erin es una mujer que tras su segundo divorcio, después de haberse dedicado a sus hijos, se ve con una mano delante y otra detrás y no tiene más remedio que dejar su rol de nurturing – cuidar, porque tiene que asumir su rol de protecting – ganar el pan, para poder pagar sus facturas. Suerte que aparece George en su vida, y asume el rol de nurturing – cuidar, de sus hijos, mientras ella se vuelca en su trabajo, protegiendo los derechos de familias que tienen unos problemas de salud muy graves resultado de unos vertidos tóxicos en el agua.

 

 

Estas películas me ha hecho reflexionar a su vez sobre la pirámide de Maslow de las madres a tiempo completo, y de sus familias. Tradicionalmente, el primer peldaño de la pirámide de la familia, el rol de protecting – traer el pan, lo ha aportado el varón. Tradicionalmente, también la figura nurturing  – que cuida, ha aportado el emocional, de dar amor y el psicológico de dar valor. Cuando ocurre el divorcio el varón empieza a construir su vida a partir del primer peldaño que es suyo, su estabilidad económica, su carrera profesional, y se busca sin problemas, y normalmente, en un tiempo breve, quien cubra los otros dos. Las madres a tiempo completo, o con sueldos menores, o con reducción de jornada, o que han renunciado a carrera profesional, se encuentran con que su primer peldaño, en realidad no es suyo, y se caen con todo el equipo, porque no puedes pensar en cubrir necesidades emocionales o psicológicas cuando los cimientos ya no existen, y tienes que pensar en tu pan. Pero resulta que cada época en la vida tiene un rol, hay una etapa para sembrar, otra para cultivar y otra para cosechar. Así que no se puede sembrar cuando es tiempo de cosecha. Y, no se puede recuperar el tiempo perdido de carrera profesional de los treinta, y cuarenta. Veo que es necesario Proteger la maternidad para asegurarnos que las mujeres, tienen cimientos sobre los que construir sus vidas, y que el divorcio, no derrumbe la pirámide de Maslow de las mujeres. Asegurarnos, vía contratos matrimoniales, que el varón no se lleve el primer peldaño de la Pirámide, porque también le pertenece por derecho propio a la mujer. Quizá signifique volver a la renta vitalicia, o instaurar a la indemnización por despido-divorcio, o tener la propiedad de la casa o un fondo de pensiones privado. Mientras que la ley no cambie, el contrato matrimonial ante notario, puede ser una forma de asegurar los cimientos.

Porque al no ser que protejamos a la maternidad,  el precio en términos de pirámide de Maslow que la sociedad le pide a las madres, es inmensamente alto, diría que una especie de acto descabellado de heroísmo.

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Respecto de la pirámide de Maslow de la familia, queria añadir una reflexión más que me ha venido a la mente estos días. La ley del divorcio, de alguna forma intenta proteger el primer peldaño de la pirámide familiar con la pensión alimenticia de los hijos. Aunque de forma insuficiente por la drástica reducción en el nivel de vida de los hijos, y por la absurda y ridícula figura de los gastos extraordinarios, y pensión compensatoria. Pero, lo cierto es, que una vez que los hijos se emancipen, el varón se queda con el primer peldaño de la pirámide familiar, con todos mis respetos, con toda la cara, porque mientras ellos han ascendido, la mujer ha cuidado de la familia. Y sin embargo, lo que me he dado cuenta es que si la mujer se ha dedicado en cuerpo y alma a los hijos, lo normal es que el segundo y el tercer peldaño de la pirámide los haya cubierto ella. Y…la sociedad, la ley del divorcio, también le quitan este peldaño que se ha ganado con sacrificio, dedicación y altruismo, al obligarle bajo pena de cárcel a traicionar a los hijos, con el deber trampa de la custodia, de obligarlos a cumplir el régimen de visitas, cuando es en contra de su voluntad. Es como si todo el ingente trabajo y dedicación de las madres, que tiene una remuneración intangible, que se mide en el respeto, lealtad, amor, de los hijos, esta sociedad patriarcal, pro-hombre, también se lo arrebatara. Proteger la maternidad, es reconocer, valorar, apoyar, respetar, que tras la férrea voluntad de un menor de no cumplir el régimen de visitas, se haya posiblemente, un regalo de lealtad y amor a su madre.