Consuelo Barea – El maltratador como ex-marido y como padre.

Pensando en Juana Rivas, y en sus hijos, y en el despropósito de Estado de derecho que vivimos, me he acordado de este libro de Consuelo Barea de su magnífica trilogía “Y te quitaré los hijos”

Me da por pensar que el Estado de sin derecho que sufre Juana, sus  hijos, y cientos de madres y niños que están en una situación parecida, es quizá porque el Estado, considera a la mujer como una ciudadana de segunda, con derechos en el papel pero no de facto. Y, a los niños más de lo mismo.

He rescatado  algunos extractos del libro de Consuelo que he sintetizado.

El libro aporta mucha información muy valiosa, y los extractos seleccionados son los que a mí, como madre, y según ha sido mi propia experiencia, me han parecido más útiles.

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Releyendo el libro de Consuelo, me ha llamado la atención, por ejemplo:

Patriarcado, significa el gobierno de los padres.

Muchas de las cosas que escribe Consuelo Barea en su libro se ven con facilidad, cuando uno mira la vida desde el corazón, cuando los sentimientos, opiniones y bienestar de los demás está en primer lugar.

El maltratador encuentra apoyo en los tribunales desgraciadamente, porque gran parte de hombres y mujeres jueces, tienen su misma ideología. El hombre de alguna manera representa al Estado dentro de la familia.

Estaría bien que no hubiera juez de familia, o de violencia que no tuviera la trilogía de Consuelo Barea como libro de cabecera, si es que su enfoque de la vida es desde la cabeza en lugar de desde el corazón, pues aporta datos imprescindibles de conocer de la experiencia de otros países, y exhaustivos estudios que deben ser tenidos en cuenta para proteger el bienestar de los niños. Los niños de hoy son  la sociedad del futuro. La bondad es signo de salud mental, y por ello, más que los derechos del padre, un juez debería tener en mente que la crueldad o la violencia nacen de la herida emocional de la infancia de la humanidad, y por tanto, su deber como funcionario del Estado es asegurarse que los niños pueden desarrollarse y crecer adecuadamente.

Por ejemplo, estaría bien que tuvieran bien claro que la imagen pública del maltratador es buena, porque se preocupan especialmente de quedar bien con los demás. Que tuvieran claro que generalmente son respetados por la comunidad, que desde fuera se los ve racionales, equilibrados y sensibles. Y, que la realidad es que manipulan a los demás, dando una imagen de dulzura y sensibilidad porque son expertos en engañar a la gente y tergiversar las discusiones, haciendo a las demás personas sentirse culpables. Y, lo más importante a tener en cuenta es, que manipulan a los psicólogos, poniendo en duda la salud mental de la mujer.

La violencia post separación es la norma cuando ha habido violencia previa.

Estrategias de acoso post-divorcio, que son difíciles de demonstrar:

  • Abuso tecnológico: Aplicaciones espía en móviles y en los PC pudiendo escuchar llamadas, leer whatsapp, mails etc. Activar GPS para tener localización en todo momento. Tener cámaras de seguridad o micrófonos ocultos en la vivienda. Activar por remoto las cámaras de seguridad de la alarma. Activar por remoto la cámara o el audio del PC.
  • Abuso económico: No pagar la pensión de alimentos, retrasarse en el pago, no actualizar el IPC, no pagar gastos extraordinarios, poner tantas pegas siempre que no se reclaman. Los divorcios conflictivos son indicador de conductas de acoso de maltratadores bien situados económicamente. Usan litigios prolongados para asfixiar a la víctima, a los profesionales que le ayudan, pudiendo éstos tener miedo a presentar sus conclusiones por miedo a represalias, o denuncias en los colegios profesionales. Consigue que su entorno se solidarice y testifican en juicios, lo acompañan a los puntos de encuentro, graban a la mujer, incluso la denuncian. Todo ello provoca enormes deudas a la mujer maltratada. Ya está rozando el umbral de pobreza con resultado del maltrato y la sucesión de juicios penales, y civiles, más los peritajes se suceden cercándola aún más. Se convierten en expertos en este tipo de acoso.
  • Usar la justicia como arma de violencia, acosando sin que sea delito, provocando el encuentro en los tribunales, para con una mirada, una frase, un gesto, desmontar su precario equilibrio.
  • Las asociaciones de derechos de padres, en realidad de defensores de los maltratadores, repiten la misma cantinela: denuncias falsas de malos tratos, manipulación materna de los niños, discriminación de la justicia, impedimentos maternos para que vean a los niños, hombres inocentes que están en la cárcel, lo dañina que es la Ley de Violencia de género. Sus páginas webs tiernas imágenes de expresiones de amor a sus hijos, dolorosas quejas de las injusticias que han aguantado. La realidad es resentimiento contra sus parejas y las leyes que las creen. Buscan recuperar el control mediante los procedimientos de mediación, litigios de custodia, demandas injustificadas de incumplimiento de visitas, regateos en la pensión de los niños. Su objetivo es controlar a las madres custodias, y el acceso a sus hijos, sin importar su comportamiento como padre o  el interés mejor para el menor.
  • Suelen pasar por varios abogados hasta dar con alguno  ingenuo. Muchos se representan a sí mismos.
  • Las asociaciones les derivan a simpatizantes de la teoría de SAP, para dar opinión de que en su experta opinión la madre sufre una enfermedad mental y no es apta para la custodia. La mayoría de los psicólogos, hablan de violencia conyugal, ignoran el desequilibrio de poder entre sexos. En muchos casos se involucra a la mujer en la terapia, o se lleva a mediación, terapia de parejas, o terapia familiar. Todo es gran riesgo para las víctimas.

El maltratador como padre:

VG significa que un hombre maltratador tiene mentalidad patriarcal, se creen con derecho a todo con su mujer e hijos.

Si no se tiene en cuenta esto, se tenderá a separar la violencia contra la mujer, de la violencia contra los hijos.

Algunas actitudes características son:

  • Considerarse a sí mismo con privilegios, a un estatus especial dentro de la familia, adoptando un comportamiento egoísta y egocéntrico, siendo violento o iracundo.
  • Considerar que la familia es de su propiedad, por ello, buscan más la custodia que los padres no maltratadores.

Consecuencias de la violencia:

El bienestar del menor radica en su seguridad y en su relación con cuidador y protector que no en el tiempo compartido por ambos progenitores. Todo lo que debilite el vínculo con el cuidador primario que suele ser la madre, es perjudicial para el niño.

Con frecuencia los niños expuestos no hablan de la violencia, lo que se puede confundir con resiliencia.

La forma de proteger al menor es proteger a la madre.

Los niños que expresan rechazo, hacia un padre violento han de ser respetados, y sus deseo atendidos. Los tribunales deben prestar atención cuando expresa temor y resistencia a un progenitor.

Etapas por las que pasa el niño cuando se le obliga en contra de su voluntad a relacionarse con el padre violento:

  • Shock y confusión: Al principio manifiestan abiertamente su rechazo al progenitor que temen, creyendo que van a ser escuchados y que la madre les va a proteger de él. Si hay abuso lo cuentan pensando que van a ser escuchados y se encuentran que son tratados como mentirosos. Ni las madres, ni los niños entienden que está pasando.
  • Lucha: Los niños se rebelan con todas sus fuerzas, piden desesperadamente a la madre quedarse con ella y no ir con él. Gritan, lloran, luchan. Al hacerlo los profesionales y el padre los amenazan y castigan. Se los da el mensaje que todo lo que dicen es mentira y que son manipulaciones de la madres. Cuanto más se resisten, más firme es la actitud del padre. Si al final se van con el padre, están preocupados, llaman a la madre, confían en que ella los salvará.
  • Desesperación: Se angustian, permanecen alerta por si ella vuelve, cada vez están más tristes, ahora lloran débilmente, cada vez están más desesperados. Empiezan a no expresar las causas por las que no quieren estar  con el padre, por temor a seguir siendo acusados de mentir. Cada vez que se tienen que ir con el padre piden ayuda desesperadamente a la madre, cada vez con menos esperanza, y confianza en ella, enfadándose con ella por permitir que tenga que irse con el padre. Cuando vuelve a por ellos aparentan indiferencia, o que no la conocen o ser apáticos o tener tanto miedo que no dejan que se aleje de ellos en ningún momento.
  • Adaptación al padre y desapego emocional a la madre: Los menores dejan de luchar y no hacen ni dicen nada. Si la lucha contra el padre es muy intensa se les aísla de la madre, se los lleva a un centro de menores, se los amenaza con no ver más a la madre y que ésta irá a la cárcel por desobediencia. Desde la lejanía todos los mensajes malos sobre la madre van calando. Se crea un vínculo traumático con el padre. Con frecuencia acaba desarrollando, Estrés Post traumático.

Consecuencias:

  • Regulación del afecto y los impulsos: ansiedad, impulsos suicidas. autolesiones, sumisión o cólera explosiva, sexualidad compulsiva o extremadamente inhibida. Conductas de riesgo.
  • Atención o conciencia: amnesia de los acontecimientos más traumáticos
  • Propia percepción: indefensión, sensación de daño psíquico permanente, tristeza, sensación de estigma, vergüenza, culpa, sensación de ser diferente a los otros, profunda soledad, creencia de que nadie puede comprenderle.
  • Percepción del maltratador: Víctima minimiza el maltrato. Tiene la sensación de relación especial.
  • Relación con los otros: Desconfianza permanente. interrupción de relaciones íntimas, fallos repetidos de autoprotección, revictimización, victimización de otros.
  • Somatizaciones, desesperanza.
  • Consecuencias por SAP: suicidios, represalias violentas a los padres, depresiones, ansiedad, deterioro intelectual.
  • Muerte de los niños
  • Incesto

Si un juez, jueza, fiscal, político, Audiencia Provincial, Tribunal Supremo se empeñan en seguir ignorando toda esta información, quizá habría que cuestionar su equilibrio emocional, y su profesionalidad. Y, una cosa más grave, cuestionar el Estado de derecho, pues más parece que los tribunales, actúan con una discrecionalidad tal, que uno pensaría que hemos vuelto a la dictadura, a la intolerancia, a la inflexibilidad, a la más absoluta carencia de los derechos humanos más imprescindibles.

Por la libertad de todas las Juanas del mundo. Por sus hijos, que puedan crecer sanos, felices, en abundancia y plenitud.

A Consuelo Barea con gratitud.