Consecuencias económicas del divorcio.

La ley del divorcio no reconoce en su totalidad, el papel que la maternidad representa en el desarrollo de una sociedad equilibrada y sana, y las implicaciones para la mujer de su maternidad en términos de libertad e independencia económica y carrera profesional, eximiendo al varón de cualquier compromiso económico con la madre de sus hijos, al limitarlo exclusivamente a éstos.

Normalmente, con el paso de los años del matrimonio, salvo excepciones, la dependencia económica de la familia con respecto al varón crece, haciendo a la mujer y a los hijos más vulnerable en este sentido. Y, esta dependencia, ocurre al no ser que la mujer tenga una solvencia financiera que le permita mantener ella misma a los hijos en su totalidad. Por tanto, la dependencia ocurre, tanto si la mujer no trabaja, como si sus ingresos son inferiores a los del cónyuge.

Situación actual:

  • En caso de concederse la custodia a la madre se fija la pensión alimenticia  de los hijos hasta su mayoría de edad según la ley, o hasta la independencia económica, si así lo estima el juez. La pensión implica una reducción en el nivel de vida de estos, entorno a un 40-50%, que en muchos casos resulta en un cambio de colegio (no es automático, lo tiene que aprobar el padre o si no hay acuerdo el juez), en no poder ir de vacaciones, etc. Entre otras cosas, porque existe el concepto de gastos extraordinarios, que no se contempla en la pensión, y que han de ser “súper consensuados” (imagínate, si no hay consenso antes como para haberlo después).Y que al no ser que quede explícito que se pagan en el mes incurrido, pueden pasar meses y años sin ver un euro.
  • Y, esto es la fotografía del momento del juicio, porque la pensión se baja por cualquier razón. Por ejemplo, si la mujer encuentra un trabajo, en lugar de recuperar status, resulta que el ex cónyuge puede solicitar reducción. Si no trabaja, también, si el menor termina el colegio y va a Universidad pública también, si se jubila también, si se queda sin trabajo, si es autónomo y sus declaraciones de renta son menores, en fin, existe un montón de formas de pagar menos, aceptadas a su favor, en contra de la protección de la maternidad.
  • También se fija una pequeña pensión compensatoria a la mujer, por dos años. Periodo en el que la ley encuentra justo para volver a tener una carrera profesional igual que la del marido, capaz de cotizar a la seguridad social el periodo exento de cotización (no se puede cotizar por el tiempo no cotizado, se pierde), o adquirir una vivienda, si el régimen matrimonial es de separación de bienes. Porque la propiedad de la vivienda, independientemente de lo que diga la escritura de compra es del que haya pagado. Así que en el momento del divorcio, la legislación actual consiente que la mujer se quede sin vivienda, llegada la emancipación de los hijos, al considerar sin valor económico el trabajo de madre y sin tener en consideración que la mujer tenga 50 años o 30, liberando al varón de la responsabilidad ética de tal entrega a la familia y considera que sea cual sea la edad ha de buscarse la vida. La pensión compensatoria deja de recibirse si la mujer vive con otra pareja, o si encuentra trabajo, a través de una demanda de modificación de medidas.
  • Ya no se conceden rentas vitalicias.
  • Cada vez hay más jueces hombres y mujeres, pro-hombres, y pro-custodia compartida. En la custodia compartida, no hay pensión alimenticia por los hijos, cada progenitor asume los gastos del periodo en el que los hijos están con cada uno. Y, la custodia compartida se utiliza por el varón en infinidad de casos, como estrategia para no pagar pensión, o para seguir ejerciendo el yo pago mando. Aunque por otro lado, la custodia compartida es la opción preferida por parejas en las que ninguno quiere la responsabilidad total por los hijos porque los dos ganan igual, y no quieren renunciar a su libertad, o porque quizá el ejercicio de la profesión de los dos cónyuges ha tenido una implicación en la educación de los hijos y ninguno de los padres se hace con ellos, y no quieren asumir la responsabilidad de lo que han creado.
  • En caso de que el cónyuge no pague los gastos extraordinarios o la pensión alimenticia o la compensatoria, acordado en el juicio, hay que poner una demanda en el juzgado de familia por incumplimiento de sentencia, y no es un proceso rápido (al menos dos meses hasta que te citan, y al menos dos meses hasta que hay sentencia) y conlleva el pago de honorarios al abogado. Después a esperar respuesta del juzgado, que puede ser por escrito, o puede citarnos (más dinero). Si lo estima oportuno el juez, la parte demandada paga los honorarios de mi letrado. Y, así hasta el final de los tiempos. Cuando termina esta reclamación, se ha hecho otra pelota con los siguientes, y vuelta al juzgado. Y si no paga la pensión y uno no tiene remanente con que afrontar el pago, la madre no tiene más remedio que renunciar a la custodia, o renunciar a defenderse y asumir el mantenimiento de los hijos ella misma, si es posible, y también he visto, el caso extremo de mujeres que se suicidan o que terminan en la cárcel por las deudas. Mientras que el impago de la pensión va por juzgado de familia con todos los retrasos y gastos comentados, él puede simplemente ir a comisaría, sin ningún coste, si los hijos no quieren cumplir el régimen de visitas! Y además…¿De cuántos recursos económicos ha de disponer una para reclamar, y reclamar, demanda tras demanda?

Proteger la maternidad sería:

  • Que las madres a tiempo completo puedan cotizar al sistema público de pensiones.
  • Eliminar la fisura del régimen de separación de bienes y respetar la propiedad de la vivienda de la escritura de propiedad.
  • Mantener el nivel de vida de la familia, reduciendo solo el importe a la parte proporcional de una persona, no reducirlo drásticamente al 50%. Por tanto, eliminar el concepto de gastos extraordinarios, que conduce a la arbitrariedad, al control y manipulación de la familia, al poder de veto, al poder de yo pago mando, pago lo que quiero y cuando quiero y eliminar el concepto de pensión compensatoria.
  • Recuperar el concepto de renta vitalicia, en el momento de la emancipación de los hijos, y/o la propiedad de la vivienda familiar sea de la mujer, si la mujer no cotiza al régimen de pensiones pública.
  • Reclamar el impago de la pensión, no sea mediante la demanda de incumplimiento de sentencia, que conlleva honorarios al letrado, retraso de meses, sino que implique el embargo de la cuenta, en el mismo mes en que se produce el impago. Que el impago suponga la interrupción del régimen de visitas.
  • Hacer un contrato matrimonial, que recoja el compromiso de los puntos anteriores ante notario, antes del nacimiento de los hijos.

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