No me quieras tanto – BLOG

No me quieras tanto – BLOG

¿CUANTO TIEMPO DURA EL MALTRATO?

Los malos tratos hacia la mujer no suelen terminar con el mero cese de la convivencia de la pareja,  ni con la separación/divorcio, ni con la denuncia y la orden de alejamiento. Los malos tratos generalmente, continúan perpetrándose -de una u otra forma- a lo largo de mucho tiempo, en algunos casos, a lo largo de muchos años.

Por eso, es frecuente que las mujeres víctimas se pregunten durante mucho tiempo… Hasta cuándo? Es que esto no tiene final? Se cansará algún día?

Pero los malos tratos  no terminan porque no son una trayectoria ni un camino a recorrer, no un fin en sí mismos. Los malos tratos es la herramienta, el medio, el método que usa el maltratador para imponer su criterio y seguir castigando la falta de obediencia a sus principios de una mujer que él considera una cosa de su propiedad. Y si no puede implantar su poder de  manera directa, lo hace  a distancia, o a través de terceros (normalmente hijos/as). En fin,  lo hace como puede, pero lo hace y lo seguirá haciendo.

Y esto es así invariablemente, ya sea de una forma abierta o soterradamente, aun cuando los propios Tribunales de Justicia lo hayan condenado.   El maltratador, tratará -siempre- de encontrar una fisura por donde colarse en la vida de la víctima.  Y lo llevará a cabo siempre que pueda, con total naturalidad porque es algo para lo que se siente legitimado, es decir, él considera que tiene derecho a hacer lo que hace.  Y por si esto fuera poco, la estructura mental del maltratador es tan rígida que podemos afirmar que es prácticamente imposible que varíe ni un ápice.

Y es que el maltratador no puede vivir de otra forma, no sabe ser de otra manera. Necesita acechar y palpar el miedo que es capaz de infundir a la víctima para renovar esa hombría que ella ha puesto en entredicho al romper la traza que él le había marcado.

“Tus lágrimas son mi vitamina”, decía un maltratador a su víctima.

Como las alimañas, el maltratador se alimenta del poder que impone, del dolor que genera, de la sangre que succiona, del terror que siembra. El dolor que genera en la víctima garantiza su triunfo, su supervivencia.

Y son estos unos hechos que, al menos para el maltratador,  no admiten cambios.

C.M.