Aumento de divorcios contenciosos…

 

Los datos sobre disminución de órdenes de protección, las cifras de muertes de menores y mujeres, la retirada de denuncias…se esconden en los divorcios contenciosos.

El 80% de las mujeres maltratadas no denuncia, se divorcia. Las mujeres de renta media y alta no denuncian se divorcian. De manera que gran parte de estos divorcios contenciosos son en gran medida, una situación de violencia no judicializada.

El neomachismo de occidente se esconde tras los divorcios contenciosos.

Detrás del aumento de divorcios contenciosos está la involución de los derechos de la infancia, y de la mujer que están ocurriendo cada día en Australia, Italia, US, UK, América latina, y España, detrás de la epidemia de SAP – custodia compartida – conflicto de lealtades.

Detrás de los divorcios contenciosos está que sólo el 40% de las mujeres españolas frente al 97% de los hombres recibe pensión de jubilación.

Detrás de los divorcios contenciosos está el trabajo del hogar no remunerado que realizamos las mujeres y que oscila entre el 20% y el 39% del PIB aunque no salga en las cuentas públicas.

Detrás de los divorcios contenciosos están las cifras de la pobreza post-divorcio de las mujeres post-divorcio que salen en las cifras de Savethechildren y las familias monoparentales.

Muchas mujeres de esos divorcios contenciosos, hemos tenido historias vitales duras y sufrimos violencia post divorcio cuando se utiliza la justicia como arma de violencia.

Muchos de estos divorcios contenciosos esconden menores que quedan atrapados en el sistema, a los que se impone un régimen de visitas o custodia en contra de su voluntad. Solo el 3% de los maltratadores queda exento del régimen de visitas.

Muchas veces los derechos de los menores se sacrifican en el altar de los derechos del padre. Ser testigo de la tortura emocional de un ser humano, sobre todo si es la madre hace mucho daño. El divorcio no acaba con el maltrato.

Detrás de los divorcios contenciosos está que a través de ellos muchos maltratadores luchan y consiguen la custodia, porque las mujeres llegamos rotas, enfadadas, empobrecidas, emotivas con estrés post-traumático.

Muchos divorcios son contenciosos y al llegar al final, la justicia y la psicología negra patriarcal es lo que muchas, muchas veces nos encontramos al final del viaje, las mujeres maltratadas.

Los divorcios contenciosos son un grito de basta ya, de mujeres y niños que quieren ser escuchados por la justicia.

Desde mi feminismo matrista, que valora lo femenino, la sensibilidad, la bondad, la espiritualidad, la paz, la cooperación, el yin, veo que los divorcios contenciosos esconden violencia, y que muchos niños quedan atrapados en el sistema, y que hay mucho drama y dolor detrás.

A veces el discurso feminista de buscar que seamos más empoderadas en la vida pública, se olvida o no quiere ver que el trabajo remunerado no ha liberado a la mujer, fijándose en el número de mujeres que llegan profesionalmente al mismo nivel que los hombres en la esfera pública, cuando quizá en la privada sufren abuso económico.

Desde mi perspectiva feminista-matrista, veo que si la maternidad estuviera protegida, si no tuviéramos la angustia de proteger el pan de nuestros hijos, y el propio en el momento del divorcio al desbaratarse nuestra pirámide de Maslow, quizá habría amor libre, no varias parejas a lo largo de la vida, sino nosotras como leonas, solas.

Mi historia y la de muchas mujeres que estamos detrás de los divorcios contenciosos pedimos a esas otras mujeres feministas que han conquistado la esfera pública, que nos apoyen, porque muchas mujeres nos quedamos con una mano delante y otra detrás, sin patrimonio, sin pensión, sin carrera, y lo peor de todo con el ….”Y TE QUITARÉ LOS HIJOS” al que se refiere Consuelo Barea en sus libros.

Por favor, mujeres feministas, empoderadas en la esfera pública, recordad que estas cifras de aumento de divorcios contenciosos esconden dolor, humillación y muertes.


Quería decir, que escribí este artículo hace un año, porque leí un hilo de conversación de compañeras feministas,  de la rama que son defensoras de que el género es predominantemente una construcción social de naturaleza educativa no biológica.

Reflexionaban estas compañeras sobre el aumento de los divorcios contenciosos y su opinión de cómo afectan a los hijos, y la necesidad de aparcar lo ocurrido y concentrarse objetivamente en el bien de la prole, y trabajar responsablemente cada miembro de la pareja rota desde ese punto de madurez.

Lo cierto es que la mayoría esconde violencia no judicializada y es bien sabido que no se puede dialogar con un maltratador. Por eso la imposición de la mediación es una doble victimización. Solo existe una comunicación unidireccional, del maltratador a las víctimas (mujer e hijos).

Y, el divorcio contencioso es una estrategia más del maltratador para exprimir, forzar y manipular a mujer e hijos, con el beneplácito, desgraciadamente, de la gran mayoría de jueces y sobre todo, de JUEZAS patriarcales.


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