Abrazar a nuestras hermanas musulmanas.

Estos días he leído artículos y opiniones sobre la polémica por el uso del Burkini y por el nombre en sí. Hace unos meses compartí un artículo sobre el burkini en las pasarelas de moda y se inició un hilo de conversación, muy rico, con mujeres que trabajan con nuestras hermanas musulmanas y confieso que aquel hilo, me hizo reflexionar, profundamente, sobre el tema.

Lo primero que me di cuenta es que, en realidad, no conozco practicamente nada sobre la vida diaria de las hermanas musulmanas, tampoco conozco personalmente a ninguna mujer musulmana con la que conversar sobre su estilo de vida, sus libertades, su religión, su día a día, sus miedos, sus alegrías, sus derechos, su cultura, o si la razón de su estilo de ropa es una opción libre o resultado de una opresión patriarcal.

Así que, mi perspectiva es parcial.

Y, por otro lado, me he encontrado con todas estas hermanas musulmanas, líderes políticos, y activistas pro derechos humanos,  Muslim Women Beyond the Stereotypes

muslimwomen6

muslimwomen4

Hablar con estas mujeres conocedoras de la vida de nuestras hermanas musulmanas, me hizo reflexionar sobre si las mujeres occidentales que vivimos en países de ascendencia cristiana, vivimos verdaderamente o falsamente a años luz de derechos y libertades, con respecto a nuestras compañeras musulmanas.

Parece que tenemos más derechos y, sin embargo, me viene a la mente las violaciones de los sanfermines, la universitarias violadas anualmente en los campus americanos, las dos jóvenes estudiantes argentinas asesinadas y violadas, el 80% de la renta española en manos de hombres, el desprecio a la cultura del cuidado, el trabajo no remunerado doméstico, que no existe renta vitalicia después del divorcio, aunque la carrera profesional sea del hombre, la pensión de jubilación también, y si hay separación de bienes la vivienda familiar, y los recursos financieros, que a las familias monomarentales no le salen las cuentas, el techo de cristal de las mujeres a pesar de que hay más universitarias, muchas con mejores expedientes, el debate sobre la legalización de los vientres de alquiler, que el 39% de los hombres españoles consume prostitución, la trata de mujeres, el número de violaciones anuales, y feminicidios,  las esclavas sexuales de los burdeles en occidente, la esclavitud de la delgadez, las operaciones estéticas, la publicidad que pinta a las mujeres como objeto sexual, la violencia de los adolescentes contra las adolescentes, SAP, la custodia compartida impuesta, la involución de derechos de la mujer y de la infancia en todo occidente, USA, Australia, Dinamarca, Italia, Brasil, Argentina, Uruguay, Alemania, el calvario de las madres protectoras para proteger a sus hijos de padres que abusan sexualmente de sus hijos e hijas, el crecimiento de la violencia patriarcal contra las mujeres… parece que los derechos constitucionales de igualdad son papel mojado, que las mujeres somos ciudadanas de segunda, no porque quede mucho por hacer, sino porque en los últimos años el patriarcado – capitalismo se ha reinventado a sí mismo, cuestionando logros del movimiento de emancipación de la mujer de los 70 que de alguna forma se han perdido.

Me di cuenta, que tampoco tenía bien claro  los conceptos de árabe, islam, musulmán. Reconozco que estos conceptos, (ignorante de mí) los confundía, Así que he aprendido que Árabe es una lengua, Islam es una religión, Musulmán es una persona que profesa el Islam, indistintamente del país que sea. Hay árabes musulmanes, pero también hay gente que habla árabe y su religión es el judaísmo. Por tanto, igual que hay cristianos católicos y protestantes, (y muchas ramas más, y organizaciones de signo católico en la derecha extrema con gran poder económico), también hay musulmanes suníes o chiíes, cada uno con sus peculiaridades, matices, sus riquezas, y sus individualidades. De la misma manera que, una cosa es el cristianismo de los primeros cristianos y otra muy diferente el catolicismo y su vertiente más extrema (la Inquisición y la quema de brujas, etc),  una cosa es el Islam y otra  el uso que haga la extrema derecha radical en su nombre en términos de libertad, tolerancia y respeto a la vida.

Me di cuenta, que desde mi perspectiva occidental, lo que siento al ver las ropas de nuestras hermanas musulmanas  es mi propia ansiedad ante la vulnerabilidad, la opresión, la falta de libertad de ser uno mismo, de poder seguir nuestro propio destino, o de vivir libre de condicionamientos, de ataduras, y de imposiciones. Lo que veo es mi rabia por la situación de la mujer en todo el mundo, y mi angustia y miedo por la evolución radical que está tomando la extrema derecha islámica.

Es el dibujo de la carta de Represión del maestro espiritual OSHO, que representa la situación del cualquier ser humano que en su ánimo de ser aceptado, se somete perdiendo su libertad, y es esclavizado precisamente por ese poder cuya aceptación buscaba. Y, no nos engañemos, en occidente, el patriarcado – capitalismo – neoliberalismo atroz, nos coloca a todos los ciudadanos ahí de alguna manera u otra, cada vez, que para no ser despedido aparcamos nuestra ética y contaminamos nuestro planeta,  ignoramos el sufrimiento de los demás, nos quedamos en una relación violenta por proteger a nuestros hijos, aceptamos que el 40% de las mujeres no tenga pensión de jubilación, construimos bombas y fabricamos electrodomésticos con fecha de caducidad.

 También me da por pensar que igual que la publicidad sobre la violencia patriarcal va dirigida a la mujer con el denuncia o  hay salida, en lugar de hacia el hombre, o la polémica juez que preguntó si había cerrado bien las piernas, o si se culpa las mujeres violadas de la violación por ir vestidas de forma llamativa, parece como si culpáramos a la mujer musulmana por no rebelarse contra el avance de la extrema derecha islamica en todo el mundo.

Y, hay que ser muy valiente, muy rebelde o no tener mucho que perder para atreverte a plantar cara al poder patriarcal. Se dice que las tumbas están llenas de valientes, y me viene a la cabeza el atentado contra Malala, y los asesinatos de Gandhi, o Martin Luther King, el envenenamiento del maestro espiritual OSHO. De alguna manera es optar por la opción de los araucanos y como ellos, ser erradicados, como suele pasar en todas las dictaduras políticas y religiosas de todos los colores y de todas partes del globo, que los disidentes, los libres pensadores, los intelectuales, los que dicen “no” son silenciados, torturados, o asesinados. Es la opción de la carta de la soledad del Tarot OSHO Zen, la soledad del que iluminado por su pequeña luz interior, opta por ser fiel a sí mismo aunque para ello tenga que pagar el precio de la pobreza y la soledad.

Por otro lado, cuando pienso en la esclavitud negra, en el Holocausto judío, en los refugiados sirios, en el debate sobre la abolición de la esclavitud, en el “denuncia” a la mujer víctima de violencia patriarcal, en el “hay salida” me doy cuenta de que históricamente nos olvidamos del precio de la libertad, nos olvidamos que la libertad a secas tiene un precio que es la pobreza, nos olvidamos que todas estas víctimas del trauma, tienen que comer, vestirse, tener un techo. En esto no pensamos. Llama la atención que muchas mujeres víctimas de la violencia patriarcal, acuden al Psiquiatra, al Psicólogo para apaciguar la violencia del hombre, para manejar los conflictos, para tener herramientas, y muchas optan por la pastilla, que le haga ver la vida con más color, para aguantar el temporal, pues después viene la violencia institucional, y el “a las familias monomarentales no le salen las cuentas”, y la pesadilla empieza de nuevo para los niños  con la custodia compartida impuesta, o el régimen de visitas.

Teniendo en cuenta el poder de la extrema derecha islamica, me gustaría tener la certeza, de que mis hermanas musulmanas son libres de usar velo o de no usarlo, si esa es su voluntad. Y, siendo conciente del precio de la libertad, entiendo que tienen sus razones para usarlo, y, sobre todo, me gustaría acompañarlas y dejarme acompañar por ellas.

También me gustaría que las hermanas feministas, de todos los colores, las feministas espirituales matristas que defienden la conexión mágica con la naturaleza de la mujer, las feministas tradicionales constructivistas que consideran que es una construcción social, las feministas islamistas, todas y cada una de nosotras nos acompañemos y nos dejemos acompañar entre todas, creando esa red de sororidad mundial que tanto necesitamos.